4 de julio de 2026
Gustavo Álvarez Gardeazábal
¿Qué lee Gardeazábal?
Y aunque fue en su gobierno de 1880 cuando se comenzó a hablar de la Regeneración como meta política, el trofeo nunca ha sido para él. Su muerte en 1883, antes de la gesta constitucionalista de Núñez, ayudó más a su olvido.
Opinión Coman de su cocinado
En Colombia, de los 11 mil millones de dólares que cada año le transfieren a sus familias los integrantes de la diáspora regados por todo el mundo, se dice que por lo menos 6 mil millones de tales remesas provienen de los Estados Unidos.
Opinión Alud de gestores
Todo puede ser posible y ojalá el elevar a dialogantes de la paz a quienes hicieron guerras atroces sea una salida genial y no un escupitajo en la cara de los millares de víctimas.
Opinión La novela del Pegasus
Hay un silencio, que enardece la trama novelística, por parte del anterior gobierno, desde el expresidente Duque hasta los generales que comandaban la Policía Nacional.
Qué lee Gardeazábal: «La Inspiración», de Julián Malatesta
Repasa entonces, con bisturí ecléctico y lenguaje un tanto obtuso, el valor inmenso del mundo poético chino y japonés, el dominio del Logos en Occidente y, muy curiosamente, la importancia de la música en el acto creativo.
Opinión Cada vez nos parecemos más a Cuba
Lo grave no es que esto pase bajo un gobernante delirante, engañado por sus subalternos y rodeado por robagallinas.
Opinión Criminal de guerra
Como ese cruel y despiadado primer ministro israelí está siendo proveído en sus armas por Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania, nadie lo condena, los periódicos callan y las redes enmudecen.
Opinión El peligro de convocar al diablo
La gobernadora, más previsiva, compró dos o tres baterías antidrones, y Petro, por Twitter, despreció el mando que “Iván” (es decir, Mordisco) podría ejercer sobre los traquetos del Cauca.
Opinión La venganza, herramienta de vida
Por eso, tal vez, a muy pocos colombianos les espanta el bazar de venganzas en que se ha convertido el Oriente Medio durante las últimas semanas.
Opinión No se pelea con la cuchara
Pero el señor Vélez, en su prepotencia, no solo se equivocó al menospreciar la COP16. Se le olvidó que el Ingenio Cauca surgió de una desmembración, hace 40 años, del Ingenio Manuelita, propiedad de la familia Eder.