4 de julio de 2026

Coman de su cocinado

16 de noviembre de 2024
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
16 de noviembre de 2024

 

Desde el día en que ganó Trump, nos están repitiendo que su triunfo fue logrado en gran parte por el apoyo mayoritario de los hispanos. También sabemos, por cifras que se publican cada seis meses, que esos hispanos envían mensualmente a sus familias en los países de origen las remesas con las cuales levantan a sus gentes en lejanía, y que esa suma alcanza a ser de miles de millones de dólares. En Colombia, de los 11 mil millones de dólares que cada año le transfieren a sus familias los integrantes de la diáspora regados por todo el mundo, se dice que por lo menos 6 mil millones de tales remesas provienen de los Estados Unidos.

Pero como también se sabe que el retrechero de Trump ha dicho y vuelto a decir que va a atajar la inmigración hacia Norteamérica y que, apenas se posesione el 20 de enero, va a despachar en aviones fletados a miles, quizás millones, de inmigrantes sin papeles que trabajan en EE. UU., y como él no se para en pelitos, ahora acaba de anunciarse que va a decretar un impuesto del 10% sobre todos los giros y remesas que los hablantes latinos envíen a sus familias en los países de origen, porque aspira (eso dice él) a desestimular la presencia de tanto inmigrante de Latinoamérica que se ha colado allá en sus fronteras. En otras palabras, los fervorosos hispanos que creían que con Trump alcanzarían la tranquilidad y más opciones de trabajar y ganar un mejor sueldo, van a pagar, de su bolsillo y con su sudor, un impuesto del 10% sobre todo lo que le vuelvan remesa a sus países.

Por supuesto, ya los banqueros de Wall Street deben estar pensando en cómo solventar el bajón en los giros mensuales por los que cobran comisiones, y muy seguramente, los hispanos de barriada, quizás colombianos ingeniosos, estarán montando alguna trampa para hacerle pistola a las ambiciones de Trump y no pagar el impuesto. Mientras tanto, debemos repetir como la abuela: «Coman de su cocinado». Ustedes eligieron a ese retrechero.