6 de junio de 2026

Descachadas idiomáticas  

4 de agosto de 2023
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
4 de agosto de 2023

1.- «Tras ser entregada a la Policía y Fiscalía, quien se determinó que la conducta no ameritaba una medida intramural, fue puesta a disposición de la Policía nuevamente, quien la entregó a Migración Colombia para su expulsión». Se nota claramente que quien redactó esta oración gramatical en Hoy, diario del Magdalena, no tiene remota idea de cómo funcionan ni para qué sirven los pronombres personales. La información se refería a una mujer noruega que se rebeló contra funcionarios de Migración Colombia en el aeropuerto El Dorado (Bogotá). Para combatir la «rebeldía» contra el idioma, la redacción pudo haber sido así: «Tras ser entregada a la Policía y a la Fiscalía, que determinaron que su conducta no ameritaba medida intramural, fue puesta nuevamente a disposición de la Policía, que la entregó a Migración Colombia para su expulsión».

2.- «Esta persona alcanzó a ser trasladado al hospital de Puerto Boyacá». Fragmento de una noticia en la página judicial del diario Vanguardia (Bucaramanga). La primera falla es el adjetivo demostrativo (esta), puesto que la persona aludida no está cerca del redactor; los demostrativos se usan para indicar cercanía con el hablante. Dos: hay una discordancia de género gramatical: persona es de género femenino, y trasladado (participio del verbo trasladar) es de género masculino. Esa relación es perfecta entre humanos (varón con hembra; o mujer con hombre), pero no lo es en el idioma castellano, donde la concordancia sucede con géneros iguales: femenino con femenino y masculino con masculino. Luego la oración de la cita debió ser: «La persona alcanzó a ser trasladada al hospital de Puerto Boyacá». También: «El hombre alcanzó a ser trasladado al hospital de Puerto Boyacá».

3.- «Me reservo el derecho de vestirme como me de la gana». Esta sentenciosa y retadora afirmación la tenía inscrita en su espalda una muchacha semidesnuda, cuya fotografía apareció en el periódico El Nuevo Día (Ibagué). Primero, no estaba vestida, luego la frase es discordante con el mensaje que pretendía enviar la chica. Segundo, la palabra monosílaba (flexión del verbo dar) requiere tilde diacrítica en este caso para diferenciarla de la preposición ‘de’, que no lleva tilde y que significa contenido o pertenencia. Al ponerle «ropa» gramatical, la sentencia de la chica semidesnuda quedaría así: «Me reservo el derecho de vestirme como me la gana». Aunque la muchacha hubiese hecho uso de su derecho a desvestirse para protestar.

4.- «Y el gobierno del presidente XX cómo lo ve en relación con esas prioridades». En una entrevista publicada en el periódico El Frente (Bucaramanga) escribieron de esta forma uno de los interrogantes. Acusa dos desmanes idiomáticos: 1. En vez del artículo ‘el’ debió escribirse la contracción ‘al’, puesto que se le preguntaba al entrevistado por su opinión acerca del gobierno ejercido por un presidente. «¿Y al gobierno del presidente XX cómo lo ve…?». 2. Omitieron los signos de interrogación, que para estos casos son insustituibles. Corrección: «¿Y al gobierno del presidente XX cómo lo ve en relación con esas prioridades?».

5.- «Llevaba la camisa de su novia colocada». ¿Quién será esa mujer «colocada»? ¿O en dónde estaría colocada (empleada) la novia? Eso es lo que sugiere esta expresión. El texto, sin embargo, daba más adelante otros detalles que indicaban otro asunto: un hombre se había puesto la camisa de su novia. Para que hubiese sintaxis en la oración debió escribirse así: «Llevaba puesta la camisa de su novia». Ese es el derecho, ¡de la camisa y de la oración! No colocada.

6.- «Son exactamente más de diez mil usuarios». Lo que hace el hablar por hablar, o escribir por escribir; es decir, sin meterle testa a la construcción gramatical de lo que se quiere comunicar. Si son más de diez mil usuarios, entonces no es exacta la cifra porque excede esa cantidad. El adverbio exactamente cabría si la cifra fuese, por ejemplo, 10 650. Pero como hay un sobrante que no se determina, sobra el adverbio exactamente. La expresión precisa es: «Son más de diez mil usuarios». También se puede: «Son más de 10 000 usuarios».

7.- «Pero no todos están en capacidad de direccionar a otros». En una nota sobre conductas humanas, en el periódico Vanguardia (Bucaramanga) se usó un verbo espurio: direccionar. Muchos creen que el idioma español funciona por copias que se hacen del inglés (to direction, en este caso). A algunos les parece insuficiente la abundancia de nuestro idioma en sinónimos, giros, locuciones adverbiales, locuciones conjuntivas y una ilimitada diversidad de léxico. Lo extraño es que esos mismos copiones detestan a los estadounidenses, pero les encanta usar su idioma a pedazos, mezclado con nuestro idioma. ¡Qué contradicción de criterio! Entonces: «Pero no todos están en capacidad de dirigir a otros».

8.- «Pero donde esta el kit de la cuestión?, simplemente no creemos en la capacidad de nosotros mismos…». La afirmación es legítima, pero no lo es la forma de escribirla. Así lo hizo un «forista» (nombre erróneo con que llaman a los opinantes en los periódicos), en el diario Vanguardia. Veamos este desorden: 1. El signo de interrogación no aparece al iniciar la oración. 2. Faltó la tilde en dónde, pues se trata de una interrogación. 3. También se omitió tilde en el verbo está. 4. El vocablo indicado era quid, no kit, que significa equipo. 5. Después del signo de interrogación que cierra la oración, como él tiene el punto final incluido, lo que sigue debe escribirse con mayúscula inicial. Arreglemos: «Pero, ¿dónde está el quid de la cuestión? Simplemente, no creemos en nuestra capacidad…».

9.- «Fuerte temblor en Colombia: sismo de magnitud mayor a 4 puntos este 12 de julio». Para Geraldine Bajonero Vásquez, redactora del diario El Tiempo, un temblor es un asunto y un sismo es otro. Así puede deducirse por la repetición innecesaria de los dos vocablos sinónimos en tan corta frase. En verdad, los vocablos temblor y sismo describen un mismo fenómeno terráqueo. Además, los temblores no se miden por puntos, sino por grados. Arreglemos este «sismo», que deja parcialmente destruido el título: «Fuerte temblor en Colombia este 12 de julio, con magnitud mayor a 4 grados».

10.- «Caleb Ewan sufre aparatosa caída pero sigue en carrera en el Tour de Francia». Dos errores en este título del periódico El País (Cali): 1. La caída no pudo ser aparatosa por cuanto el ciclista no tenía tiempo de promocionarla con alharaca, bulla o alboroto (aparatosa, con aparato, algarabía); ni lo hubiese hecho, de haber tenido tiempo para anunciar una acción contra él mismo. ¡Él es ciclista, no vidente! 2. Detrás del participio caída debió haber coma para separar la segunda oración (yuxtapuesta a la oración principal). Corrección: «Caleb Ewan sufrió una caída, pero sigue en carrera en el Tour de Francia».

11.- «La comunión espiritual consiste en decirle a Jesucristo cuánto deseamos recibirle en nuestro corazón». De un artículo escrito por el presbítero Evaristo Sada en el portal Catholic.net. Hay aquí un error llamado leísmo, que consiste en usar el dativo le, en vez del neutro lo al final de un verbo. Lo que dice la oración es que se recibe a Jesucristo, se desea recibirlo a Él. No lo que sugiere el término recibirle: ¿recibirle las bendiciones, o recibirle los milagros que Jesús entrega? ¿Recibirle qué? Uno le recibe a alguien algo que alarga, que da: «Se ofreció a recibirle los paquetes que traía». Enmienda: «La comunión espiritual consiste en decirle a Jesucristo cuánto deseamos recibirlo en nuestro corazón».

12.- «Para los que creían que los temblores son por las fuertes calores ahora que me dicen? El lector comentarista Leonardo Layton incurrió aquí en dos errores, en el diario Vanguardia: Uno, la palabra calor es de género masculino, no femenino como muchos creen. Por lo tanto, no se dice ni se escribe «la calor», sino el calor. En este caso, aunque lleve un adjetivo en medio del artículo las y el sustantivo calor, Layton debió escribir: «…los fuertes calores». Dos, el opinante omitió el signo de interrogación antes de la palabra ‘ahora’ y la tilde en el adjetivo interrogativo ‘qué’ para completar la oración interrogativa: «¿Ahora qué me dicen?». El comentario se refería al mito que muchos pregonan en el sentido de que los temblores se producen después de una ola intensa de calor, lo cual, ciertamente, es una mentira desde la Tierra hasta el Cielo.

13.- «Adolescente evadió su casa y apareció muerto en Santa María». De una noticia firmada por Cristian David en el diario La Nación (Neiva). La primera definición -la más conocida- para la palabra evadir es evitar un daño o peligro. La cuarta definición es fugarse. Cabe, entonces, preguntar si la casa donde vivía el muchacho de la historia lo estaba persiguiendo, o le iba a causar daño. ¡Claro que no! Una casa no arremete contra una persona, obviamente. El redactor confundió el verbo, lo que quiso decir fue que el joven se evadió, huyó, de su casa. Entonces: «Adolescente se evadió de su casa y apareció muerto en Santa María».

14.- «Si no paga su recibo de luz será reportado en DataCrédito». En once palabras de este título en Hoy, diario del Magdalena, hay dos errores: 1. No se llama recibo el documento que las empresas de servicios públicos envían a los domicilios, se llama factura. Sólo es recibo cuando el usuario del servicio ha procedido a pagar el valor allí señalado. 2. El nombre de la empresa que reporta a los clientes morosos se escribe sin mayúsculas intermedias: Datacrédito, no DataCrédito. Entonces, hay que ponerle luz al título: «Si no paga su factura de luz, será reportado en Datacrédito».