24 de julio de 2026

Allá viene la ley

5 de julio de 2025
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
5 de julio de 2025

 

Hace muchos años, mientras desempeñaba el cargo de Comandante del Departamento de Policía Risaralda, durante una charla informal con Monseñor Darío Castrillón, en ese entonces Obispo de Pereira, el ilustre prelado, quien más tarde alcanzaría el encarnado solideo cardenalicio, me enseñó una lección elemental y simple sobre la importancia de la presencia del policía en el entorno rural de los colombianos. Con su lenguaje directo y desparpajado, propios de su origen paisa y montañero, me dijo estas palabras: “Coronel, la presencia de la Policía Nacional es tan importante y reconocida por nuestros campesinos, que cuando un labrador ve a lo lejos acercarse la silueta de una patrulla montada de  carabineros, detiene sus labores, levanta  la  vista del surco, seca el sudor de su frente y con una sonrisa dibujada en su rostro exclama:  “Allá  viene  la  ley…”  Pero, si quien se acerca es el obispo, el mismo campesino en vez de decir, “Allá viene la Santa Madre Iglesia”, probablemente murmurará resignado: “Allá viene ese cura  a  joder otra vez con sus sermones…” 

Esas sencillas reflexiones quedaron grabadas en mi memoria y subrayaron el axioma ya anticipado por el Presidente Alberto Lleras Camargo, quien, como demócrata practicante, palabras más, palabras menos, en alguna ocasión aseguró, convencido: “Para el ciudadano común, habrá buen o mal gobierno si en la calle se encuentra con un buen o mal policía…” 

Esos sentimientos de reconocimiento y amor por la especialidad policial montada  los debemos a quienes sembraron la semilla de la devoción y respeto por los Carabineros de Colombia, cuyos mensajes de sensatez y señorío permanecen como imborrables improntas en nuestros corazones y grabados en nuestros sentidos con aromas de establo y pesebrera y esa particular mixtura de pasto recién cortado, melaza, sudores y aliento de caballo.  Honor y  gloria a esa pléyade de esforzados sembradores de amores y principios y enamorados cultores de la doctrina de la divisa amarilla, distintiva del carabinero colombiano, cosechadores de glorias que heredamos y que hoy nos hacen sentir dueños de ese indisimulable orgullo de sabernos poseídos por la convicción de sentirnos carabineros un día, carabineros toda una vida.

Cómo olvidar las huellas de los pioneros que con entusiasmo de cruzados, señalaron la senda de la especialidad montada en nuestro entorno y dibujaron los pasos precisos y seguros hacia el desarrollo, aceptación y progreso de dicha alternativa de servicio policial, en tiempos marcados por afugias, escasez y trabajo duro y a raudales. Nuestro sentido reconocimiento a esos alfareros de la paz, campeones de las causas justas y del trabajo honrado. Nuestro agradecido homenaje a esos inolvidables tesoros de nuestro inventario de héroes que hoy recordamos y llevamos en nuestros corazones, cuyos nombres y hechuras figuran consignados en algunas publicaciones del Grupo de Oficiales Carabineros en Retiro, “GOCAR”, entre ellas el libro “Mística Carabinera, Historia y Memorias al Galope”, (ISBN 978-958-49-8661-0 de febrero de 2023), editado y publicado con el máximo rigor editorial, con motivo de los primeros 20 años de labores del grupo, fruto de los aportes y memorias de numerosos miembros de nuestra  colectividad, texto de lujosa ejecución, diseñado por un competente equipo editorial liderado por el tesón, amor por la causa de la divisa amarilla y el sentido de pertenencia y compromiso del Mayor General Santiago Parra Rubiano y el Coronel Carlos Roberto Bulla Quintana, distinguidos oficiales de carabineros, padres responsables de la creación de esta invaluable joya editorial. 

Como joya lo fue también en su momento, otro hermoso texto, candidato a la futura “incunabilidad” de la literatura policial colombiana, el llamado “Libro de Oro de los Carabineros de Colombia”, (ISBN: 978-958-57135-0-9 de febrero de 2012), en cuya concepción también metieron baza los ya mencionados compañeros de GOCAR, el General Parra Rubiano, en su condición de Director de Carabineros y Seguridad Rural de ese entonces y el Coronel Bulla Quintana, novicios aunque voluntariosos editores con alma de volcán e irrefrenable apetito por el servicio a los postulados de la especialidad policial montada de nuestro país, versión contemporánea de la mítica caballería andante de otros tiempos y costumbres.

Precisamente, repasando algunos apartes del legado de Cervantes sobre las andanzas de Don Quijote, es preciso detenerse y paladear algunas de las reflexiones que el intrépido caballero compartía con su paciente, iletrado aunque sabio escudero o con quien mereciera su confianza durante su galante periplo como voluntarioso defensor de vidas, bienes y honras ajenas. Vale la pena entonces, rescatar la juiciosa descripción con la que el gentil orate defendía con sólidas razones y cierta calentura las virtudes propias de los caballeros andantes, que, guardadas las debidas proporciones, parecen ajustadas al modelo de conducta que es propio de un buen servidor público, llámese soldado, marino, aviador o policía colombiano, siempre dispuestos a ofrecer lo mejor de su equipaje en beneficio y defensa de la seguridad, el bienestar y la sonrisa de  sus  compatriotas.

 Cuánta razón tenía el “Caballero de la Triste Figura”, cuando cordialmente  argumentaba con el joven aprendiz de poeta don Lorenzo de Miranda, sobre las condiciones que debían adornar a un caballero andante.  Si no se tratara de afirmaciones planteadas por Miguel de Cervantes Saavedra a comienzos del siglo XVII, podría asegurarse que tal compendio de virtudes y destrezas son las que contiene cualquier manual de funciones o código de ética que gobierna el proceder de un buen policía, especialmente la de un carabinero colombiano de estos tiempos, cuando se desplaza por comunidades campesinas aisladas, tan sedientas y necesitadas de servidores que brinden apoyo en sus congojas y cobijo a sus reclamos. Tales habilidades, prácticas y virtudes, propias de un caballero andante, parecen dirigidas a nuestros carabineros de la Policía Nacional de Colombia.  Aseguraba el ingenioso hidalgo al joven  vate:

“La ciencia de la caballería andante es una ciencia que encierra en si todas o las más ciencias del mundo, a causa que  el   que la  profesa  ha  de ser:

  1. Jurisperito y saber las leyes de la justicia  distributiva y conmutativa para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene.
  2. Teólogo, para saber dar razón de la ley que profesa, clara y distintamente, adonde quiera que fuere pedido.
  3. Médico y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las hierbas que tienen virtud de sanar las heridas; que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien las cure.
  4. Astrólogo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche y en qué parte y en qué clima del mundo se halla.
  5. Conocedor de matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener necesidad de ellas.
  6. Practicante de todas las virtudes teologales y cardinales.
  7. Saber nadar.
  8. Saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno.
  9. Guardar fe a Dios y a su dama.          Además, debe ser:
  10. Casto en los pensamientos.
  11. Honesto en las palabras.
  12. Liberal en las obras.
  13. Valiente en los hechos.
  14. Sufrido en los trabajos.
  15. Caritativo con los menesterosos.
  16. Mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida en defenderla. Porque, vea vuesa merced, señor don Lorenzo, si es ciencia  mocosa lo que aprende el  caballero  que  la estudia y la profesa y si se puede igualar a las más estiradas que en los gimnasios y escuelas se enseñan.”

Es preciso rendirse a las razones del añorado orate de La Mancha cuando disfrutaba desgranando una a una, condiciones que se ajustan con fidelidad al perfil de los Carabineros de Colombia, tan iluminados y soñadores como el gentil defensor de causas tan sensibles, quien, para haber alcanzado a la perfección sus fementidas hazañas, debió hacerse acompañar en sus fantásticas correrías de su galgo corredor, cuyos estridentes ladridos hubieran apartado de su senda a atrevidos gigantes, endriagos y yangüeses agresivos, moros encantados y amenazantes malandrines que, insolentes, desafiaron sus sueños durante su peregrinaje por los campos y senderos de esa tierra.

Los Carabineros y Guías de perros exploradores de nuestra Policía Nacional, ellos también, caballeros en sus corceles y arropados por la vigilia de sus fieles mastines, van por las trochas y caminos rurales más aislados de la patria “desfaciendo” entuertos, protegiendo a los más humildes, rescatando desvalidas doncellas en peligro, regando con su sangre, su sudor y sus lágrimas los surcos  de  la  paz y abatiendo a su paso con enérgicos mandobles los molinos de viento de la insolidaridad y el escepticismo y destripando a fuerza de coraje los siniestros pellejos de la violencia insensata, el desamor, la  ingratitud  e  indiferencia de sus propios conciudadanos, objeto principal de sus sacrificios y desvelos.

Nuestros pensamientos y recuerdos están hoy al lado de aquellos soñadores que sembraron la semilla de un proyecto de agrupamiento de guardianes de la heredad carabinera, quienes, alrededor de una taza de café, plantearon la idea de atesorar memorias del trasegar de la especialidad montada y de su vocación de servicio policial, por los campos, valles y veredas de la patria. 

Gracias a los recordados oficiales de carabineros, hoy en el Cielo, coroneles Roberto Pinzón Meléndez, Francisco Rodríguez Delgado, José Rafael Sañudo Trejos, Guillermo González Rico y los mayores Alvaro Tovar Tovar, Víctor Emilio Rodríguez Romero, Francisco Guerrero Guerrero, Yesid Aquite Coronado, Julio César Duque González y Pedro Pablo Rojas Castro por su brillante visión y feliz iniciativa. Ellos animaron la ambiciosa pretensión de eternizar el sentimiento carabinero con la creación del llamado “Círculo de Oficiales de Carabineros en Retiro”; hoy cosechamos esos frutos y gustamos las mieles de la unión y la fraternidad que otorga la comunidad del Grupo de Oficiales Carabineros Retirados “GOCAR”, nueva denominación del “círculo” original, que hoy nos acoge  con  calidez y  armonía, cuyo fortalecimiento ha sido prohijado por destacados oficiales que en su calidad de guías y orientadores han conducido los destinos del grupo con prudencia y tino, entre ellos, distinguidos Directores Generales Eméritos de la Policía Nacional como los generales Pablo Alfonso Rosas Guarín (QEPD) y Teodoro Ricaurte Campo Gómez y prestigiosos Generales de Carabineros como Enrique Gallego Hernández, Tobías Durán Quintanilla y Víctor Manuel Páez Guerra, su presidente actual. Gracias a todos ellos por  mostrarnos el camino correcto. 

Gracias apreciados Carabineros de la Policía Nacional de Colombia, hombres y mujeres, por su contribución  a  la  seguridad de  los campos de labranza, la riqueza del paisaje y de los recursos naturales, patrimonio inembargable del pueblo colombiano.  Gracias  por las francas sonrisas de satisfacción y entusiasmo ante el trabajo bien hecho y oportunamente terminado, pero ante todo, queridos Carabineros, gracias por la sangre derramada, las lágrimas y la solidaridad con las viudas, huérfanos y familias de nuestros compañeros caídos en  el  terreno  del servicio a los demás y sembrados ante el altar de nuestros mártires, los mejores seres humanos que han vivido y servido en esta tierra. Gracias queridos campesinos colombianos por su solidaridad, reconocimiento y comprensión. 

Y, especialmente, gracias apreciado General Carlos Fernando Triana Beltrán, Director General de la Policía Nacional de Colombia por sus manifestaciones de apoyo y confianza, subrayadas con su espontánea exclamación al cierre de la ceremonia de exaltación, que como Presidente Honorario de la Academia Colombiana de Historia Policial, tuvo a bien hacerle esa noble entidad cultural, depositaria de la memoria y el patrimonio histórico de la Institución, el pasado 17 de junio en el auditorio “General Santander”, de la Dirección General de la Policía, con palabras que hoy, orgullosos, repetimos en coro con Usted: “Carabineros de Colombia, COMPAÑERISMO, INTEGRIDAD, BRAVURA”.