Averígüelo Vargas
Las variadas posiciones en torno al injustificado escándalo mediático causado por la revelación sobre la supuesta adquisición y utilización por parte de nuestras autoridades policiales del software de origen israelí “Pegasus”, herramienta de compleja tecnología, igual o semejante a las usadas por los organismos de seguridad e inteligencia de muchos países del mundo para combatir la delincuencia y estar en capacidad de rastrear el lavado internacional de activos y el trasiego de recursos mal habidos a través de los paraísos fiscales y escondites más sofisticados y difíciles de alcanzar en todo el mundo, me hicieron recordar una antigua frase de origen español, de los tiempos del monarca Felipe II, conocido como “El Rey Prudente”, sucesor y heredero del poderoso Emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano, alusión repetida hasta nuestros días, utilizada con frecuencia para referirse coloquialmente a un asunto de carácter dudoso o de difícil esclarecimiento.
Me refiero a la expresión “Averigüelo Vargas”, dicho que aparentemente se originó, no en algún secretario de la corte de los Reyes Católicos como lo afirman algunos historiadores, sino en un líder militar, el Maestre Alonso de Vargas, comisionado por el rey Felipe II en 1591 para comandar un ejército castellano organizado para perseguir y combatir la traición y rebelión armada del aragonés Antonio Pérez, su antiguo secretario y hombre de su entera confianza, quien por intereses personales convenció al rey de hacer ejecutar injustamente a Escobedo, secretario de don Juan de Austria, hermano menor de Felipe II.
Según reza la autobiografía del monarca, dictada al doctor Antonio Terrones en sus últimos años y aun en su lecho de muerte, el aludido Alonso de Vargas era un funcionario militar de la corte que había ascendido desde soldado raso, hombre reconocido por su inteligencia y capacidad para recolectar información, por lo que cundió sobre él el dicho “Averígüelo Vargas”, con el que pasó a la historia, gracias a su habilidad como investigador eficiente y leal servidor de la corona española.
El truculento desarrollo de las noticias sobre la adquisición, financiación, presencia y uso del famoso “Pegasus”, que en mi modesta opinión y por tratarse de un asunto reservado de interés exclusivamente para la competencia y administración de las autoridades de inteligencia, debió mantenerse fuera del alcance y conocimiento de la opinión pública, aparece en cambio diariamente, sazonado con nuevas noticias, comentarios y novedades, que fatalmente socavan la credibilidad, fortaleza y eficiencia del mentado recurso, cuyas capacidades deberían preocupar exclusivamente a narcotraficantes, lavadores de activos, políticos y funcionarios corruptos, quienes, ante la evidencia de que, tal como decía mi abuela, “Ni la tos ni la plata mal habida pueden disimularse”, se verían nuevamente obligados a apelar al uso de caletas como las utilizadas por los antiguos cabecillas del narcotráfico o a las recordadas canecas llenas de dólares, euros y pesos en efectivo, enterradas en las húmedas selvas del Cagüan.
Pero la sed de escándalo no cesa, a pesar de que algunos altos funcionarios de la Casa Blanca acaban de confirmar que el dichoso software de observación y seguimiento fue adquirido lícitamente con recursos aportados por el gobierno estadounidense y puesto a disposición de las autoridades de inteligencia colombianas para facilitar la identificación, seguimiento y localización a nivel internacional de dineros de origen ilícito de traquetos, delincuentes comunes y terroristas, por lo cual las autoridades locales, algunos políticos interesados en hacer ruido y ver rodar cabezas de esforzados servidores públicos y más de un periodista mal informado y con necesidades de figuración, han exigido la urgencia de llamar a los estrados judiciales a representantes del alto mando policial, entre ellos a otro Vargas, más contemporáneo y cercano a nuestra actualidad que el acucioso súbdito investigador de Felipe II.
En este caso, las baterías están apuntando al General Jorge Luis Vargas, quien se desempeñó como policía eficiente y honesto servidor de los colombianos en el cargo de Director General de la Policía Nacional durante el gobierno del Presidente Iván Duque Márquez, bajo cuya gestión, pese a todas las limitaciones y dificultades propias de sus delicadas responsabilidades, la Institución logró cosechar abundantes éxitos en la lucha y control del narcoterrorismo y la delincuencia organizada.
Probablemente muchas de las operaciones exitosas logradas durante su administración se alcanzaron gracias al uso justo, correcto y transparente del software distinguido con el nombre del alado corcel de la mitología griega. Lo que es necesario revisar es el balance de resultados alcanzados más que las razones, la forma y los caminos por los que la valiosa herramienta tecnológica contra el delito llegó a manos de las autoridades policiales legitimas de nuestro país. Eso es lo que importa.