El adverbio sólo ya no estará solo
Desde diciembre del año 2010, cuando en un pleno de las veintidós academias filiales de la Real Academia Española, cumplido en Guadalajara (México), se eliminó la tilde en la primera sílaba del adverbio sólo, un tufillo de inconformismo, por la mezcla de cierta soberbia de académico y la ponderación de escritores y defensores del idioma español, empezó a recorrer al ámbito de las letras hispanas.
Hoy, trece años después, se impuso el buen juicio, y la tilde regresó para posarse sobre sólo, aun en medio de observaciones innecesarias de académicos que no soportan todavía que su tesis de quitar esa tilde necesaria haya quedado derrotada. Cientos de escritores del mundo hispano y defensores del buen uso del castellano (me incluyo entre ellos) habíamos quedado descontentos con aquella reforma del 2010. En la tilde encontramos una forma práctica de advertir cuándo hablamos de soledad y cuándo de exclusividad en algo. Para solaz nuestro y de nuestros lectores, la virgulilla que se había eliminado recobró vida y ya puede sentarse señorialmente sobre la palabra sólo cuando ella la requiera.
La Real Academia Española (RAE) dio vida a esa novedad en su pleno del 2 de marzo de 2023, al admitir que el adverbio sólo, «así como los pronombres demostrativos éste, ése y aquél vuelvan a escribirse con tilde cuando, «a juicio del que escribe», pueda existir ambigüedad en la interpretación, al poderse confundir al primero con el adjetivo homónimo y a los otros con los correspondientes artículos demostrativos».
Entonces, el adverbio sólo ya no estará solo, ya que los adjetivos demostrativos éste, ése y aquél podrán volver a acentuarse si quien escribe cree podría surgir ambigüedad. Aunque la RAE sigue recomendando las formas sin tilde. En eso no terminan de ponerse de acuerdo los señores académicos.
Definiciones
Para aterrizar de nuevo, tras ese largo «vuelo» de 13 años perdidos en el espacio de la ortografía, debemos repasar las definiciones de esa palabra en sus dos variantes: como adjetivo y como adverbio.
«Solo: Adjetivo. Único en su especie. 2. Adjetivo. Que está sin otra cosa o que se mira separado de ella. 3. Adjetivo. Dicho de una persona: Sin compañía. 4. Adjetivo. Que no tiene quien le ampare, socorra o consuele en sus necesidades o aflicciones». Ejemplos: Él suele estar solo en la biblioteca todas las tardes; Pedro prefirió ir solo a hacer las compras; Emmanuel dijo que estaría solo el fin de semana.
De sólo (con acentuación gráfica) dice el Diccionario panhispánico de dudas: «Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación, no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: “Estaré solo un mes” (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); «Estaré sólo un mes» (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente.
La distinción que la tilde hace entre las dos formas de escritura de la controvertida palabra (solo) nos recupera un espacio que la lógica y el sentido común habían perdido, quizás por el empecinamiento de algunos de los académicos españoles que, de un manotazo, habían borrado la esencial tilde en solo.
No dudo en que el remarcar del adverbio sólo evita dobles sentidos o anfibologías, que, para quienes no son duchos en el uso del idioma, pueden estropear el sentido completo de una frase, o crear confusión en el mensaje que escriben.
Al aplaudir el retorno de la tilde sobre sólo, podemos decir que sólo así seguirá siendo funcional este término; y que nadie debe sentirse solo en este ámbito, porque para eso están los adverbios solamente y únicamente, si no se quisiera usar la tilde diacrítica o diferenciadora.