24 de julio de 2026

La cuentística de Omar Morales

30 de octubre de 2022
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
30 de octubre de 2022
Son cuatro los libros de cuentos de Omar Morales Benítez que ha entregado a sus lectores, el último de los cuales, «Venga le cuento», llegó a mis manos hace unos dos meses, con una portada diseñada por Luz Mery Avendaño, que bien puede ser un homenaje a García Márquez, como lo es la primera narración de Omar, «La imposible muerte de Gabo», en la que su imaginación lo hace víctima de una supuesta detención, que obedece a la violación de la libertad que por cualquier motivo decreta quien ejerce el poder, con ignorancia y despotismo. Dictadores de cualquier pelambre, ante los cuales debemos estar alertas y avisados.
Los esbirros, para pedir que se enjuiciara a Gabo, se valieron del título de sus obras. Como memorando reservado fue enviado el siguiente listado de indicios, que pueden señalar a Gabo como subversivo. Paréntesis: todos quienes escribimos, debemos ser tratados como subversivos. El primero, el narrador, Omar, que, en sus cuentos de tinte político, siempre está del otro lado del poder: del otro lado de los gamonales, de los corruptos, de los abusadores, de los creadores de falsos positivos, de los clientelistas. Su espíritu liberal indomable, el de Omar, lo conduce a la rebeldía y la denuncia ante lo establecido. Sus personajes no conocen de concesiones.
Retomemos: hay que apresar a Gabo, más conocido con el nombre de Gabriel García Márquez. Fueron encontrados en su poder, «Crónica de una muerte anunciada», que bien puede ser clave para un atentado; «El coronel no tiene quien le escriba», una infiltración en los mandos militares. Además, «La Hojarasca», » La mala hora», y hasta «El ahogado más hermoso del mundo», que serían textos referentes a la primera autoridad del país, quien sabe con qué fines. Además, la prueba cumbre: al tal Gabo lo premiaron con un Nobel, apellido de un conocido dinamitero profesional. Algo le tuvieron que soplar a Gabo, porque logró fugarse con la complicidad de una delincuente, por nombre La Gloria.
Obvio que la producción literaria de Omar, no se reduce a su última edición, que comentamos. Tengo en mis manos, «Bajo la piel», editado en 1977, ¡hace 45 años!, con ilustraciones finas y alegres del pintor caldense Luis Fernando Jaramillo y «Bajo el ala del sombrero», del 2019. Como es común, algún amigo librófilo, seguro que se me llevó su cuentario «Los del viento». «Venga le cuento», es de este año, 2022. Bien puede reconocerse entonces, sin ditirambos, que Omar Morales Benítez ha consolidado su propia cuentística, con su peculiar forma de entrelazar situaciones y en especial, con desenlaces inauditos y extraños.
 El cuento es el género literario que ha escogido Omar para expresarse literariamente. Claro que también, el poeta intimista, enamorado, complacido, inspirado siempre por Beatriz Zuluaga, la poeta grande, su esposa y compañera en su itinerario vital e intelectual, ha aparecido en su obsesivo laboreo con la palabra escrita. Pero se ha impuesto en el mundo narrativo. Y yo diría, que con un estilo muy suyo, en el que a veces el surrealismo es el que domina, como en su cuento «El espejo» (1977), en el que el personaje pierde su rostro, o   en «Laberinto», en el que el personaje amanece convertido en hormiga -manes de Kafka- o el realismo agresivo, donde sus actores son desplazados, víctimas de falsos positivos, desoladas y desolados prójimos, que han sucumbido por las traiciones y los desamores, o mineros, proletarios, que cargan a cuestas las explotaciones patronales, o  actores de la vida diaria, que solo al final de las historias, conocemos su destino. Que Omar maneja con sutil humor negro, que inyecta, hay que decirlo, en gran parte de su obra.
 Debo confesar que Omar ha sido muy cercano. Es decir, que hemos compartido durante largos años, la amistad, las lecturas, las utopías de toda clase, y el diálogo siempre jocundo y divertido. Por algo Omar ha hecho parte de la dinastía de los Morales Benítez – Otto, Armando, William- a quienes un paisano de ellos, de Riosucio, para exaltar su humor, sus carcajadas, sus afectos desbordados, dijo que eran envidiables, porque parecían «copetones» a toda hora. Pero estas circunstancias no influyen en mi criterio sobre su discurrir literario. Avalan mis positivas apreciaciones, juicios críticos de figuras destacadas de las letras, como Gustavo Álvarez Gardeazábal, Gustavo Páez Escobar, Fanny Buitrago y Germán Santamaría, entre otros, que han coincidido en la calidad de la obra de Omar. Que ojalá sea recogida en un solo tomo, para que los caldenses y los colombianos disfrutemos de su imaginativo inventario de personajes y situaciones, tratados con lenguaje diestro y castigado.
Post scriptum: Esta columna ha aparecido los días domingos en Eje 21. A partir de la fecha, se hará su publicación cuando los ajetreos vacacionales, nos permitan un espacio. Buenos vientos, salud y sol les deseo a mis amigos e imaginarios contertulios.