18 de agosto de 2022
Directores
Evelio Giraldo Ospina
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

El efecto  teflón

21 de mayo de 2022
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
21 de mayo de 2022

En estos tiempos preelectorales, los medios se han referido a la capacidad de superar, con relativo éxito, los riesgos del desprestigio causados normalmente por el contacto con personajes de dudosa conducta y comportamiento poco recomendable.  A esta resbalosa capacidad de aguante se la ha bautizado periodísticamente con el sugestivo titulo de “Efecto Teflón”, para significar que sus objetivos y propósitos resisten el embate de tormentas y peligros del consiguiente escándalo  que aportan las malas compañías y permiten escapar de la escena sin sufrir ni un rasguño.

Por el contrario, pareciera que en tales casos, las cuestionables decisiones, los pactos fraguados a la sombre de los patios más peligrosos de las cárceles, los cuantiosos recursos de los contribuyentes bogotanos convertidos de la noche a la mañana en chatarra que, en forma de inservibles camiones recolectores de basura, hoy languidecen entre la herrumbre y el abandono en un potrero cualquiera, resbalaran sobre sus curtidas pieles y brindaran  más y más capacidad de tolerancia e inmunidad más evidente contra las merecidas criticas de sus contradictores y oponentes, entre los cuales no faltan antiguos compañeros de trastadas y andanzas delincuenciales.

Pero, ¿Qué es el Teflon?  ¿Quién lo descubrió y cuáles son sus propiedades? El llamado teflón o politetrafluoroetileno (PTFE) fue descubierto por casualidad por un tal Roy, pero este, de apellido Plunkett, ingeniero químico al servicio de la empresa Dupont de New Jersey en los Estados Unidos, quien en 1938, mientras adelantaba  pruebas para obtener un nuevo refrigerante de cloro-fluoro-carbono, en algunos de sus experimentos observó que sobre la superficie metálica de los recipientes utilizados había quedado, firmemente adherida al metal, una capa de una sustancia de color claro, de consistencia cerosa y resbaladiza al tacto, por lo que se concluyó que debido a las altas temperaturas aplicadas, el tetrafluoroetileno (TFE) utilizado durante el proceso se había polimerizado sobre la superficie ferrosa del contenedor.

A las características especiales del novedoso producto resultante por accidente, muy pronto le fueron encontradas aplicaciones comerciales, por lo que, entre otros usos, fue utilizado para cubrir superficies de utensilios y trastes de cocina sometidos al contacto de grasa y residuos contaminantes resultantes de las temperaturas propias del proceso de cocción de los alimentos, por lo cual fue patentado en 1941 y luego, en 1945 registrado por Dupont con la marca Teflón. El ingeniero Roy J. Pukett también estuvo a cargo de la creación del tetraetilo de plomo, aditivo  para la gasolina de vehículos con motores de combustión interna y contribuyó en trabajos de investigación y producción del Freon, gas refrigerante utilizado en aires acondicionados de vehículos y viviendas,  hoy en desuso por sus efectos nocivos para la capa de ozono. El ingeniero Plunkett fue distinguido en 1985 con su ingreso al Salón de la Fama de los Inventores estadounidenses.

Ese es el origen del dichoso Teflon, ofrecido como escudo protector de ollas, sartenes, y demás recipientes de cocina, buscado por las amas de casa en los mercados dela especialidad. Y, adicionalmente, característica atribuida por la prensa a algunos delincuentes “duros de procesar y condenar”, tal el caso de uno de los personajes más célebres, conocidos y siniestros en la historia del crimen organizado de los Estados Unidos, el mafioso norteamericano John Gotti (1940-2002), quien de ser un simple matón al servicio de la familia mafiosa del  Don Carlo Gambino (1902-1976), capo máximo de uno de las cinco organizaciones de la mafia o “Cosa Nostra” que dominaban las actividades criminales de  la ciudad de New York y sus alrededores, pasó a convertirse en el líder de ese grupo criminal.

Para lograr ese “ascenso”, no tuvo inconveniente en tramar el asesinato de su jefe inmediato el “Capo de tutti capi”  Paul Castellano, (1915-1985), conocido en algún sector de nuestro medio por las relaciones que mantuvo con la joven colombiana Gloria Olarte, empleada del servicio doméstico de su lujosa mansión en Staten Island, quien se convirtió en su pareja durante los  últimos años de vida del Jefe indiscutido de la familia Gambino, una de las más poderosas del hampa norteamericana, cuyas actividades e influencia fueron la base argumental del autor de origen italiano Mario Puzzo para escribir “El Padrino”, su obra más conocida, que, llevada al cine, se convirtió en una de las películas más vistas y mejor calificadas en la historia cinematográfica de todos los tiempos.

El señor Gotti era conocido en el mundo del hampa como “Don Teflón” debido a su habilidad para escurrir el bulto de juzgados y tribunales a los que debía comparecer en juicios por crímenes evidentes y debidamente probados, para lo cual, discreta y sutilmente amenazaba a los miembros del jurado quienes naturalmente conocían, por los medios públicos de comunicación, los alcances y la capacidad criminal del sindicado.

John Gotti  fue siempre un jefe mafioso muy popular entre los reporteros de revistas, periódicos y noticieros de televisión a quienes jamás negaba una entrevista en cualquier lugar público en el que se encontrara. Atraía la atención por su porte elegante y ostentoso, que, en vez del bajo perfil observado y recomendado por los demás patrones de la mafia, disfrutaba frecuentando establecimientos de lujo donde se pavoneaba luciendo costosos trajes y abrigos cortados a la medida, zapatos italianos, vistosas joyas y finos relojes,  adoptando además, todo tipo de actitudes que atrajeran la atención pública, especialmente de los periodistas de farándula, lo que generó rechazo entre los jefes mafiosos de ese entorno.

Pero tales actitudes también captaron la atención del FBI y de las unidades de control de crimen organizado de la ciudad, que le siguieron los pasos hasta que lograron obtener evidencias en conversaciones y llamadas telefónicas en las cuales se escucharon declaraciones del propio Gotti en las que hablaba en forma clara y ostentosa de sus hazañas criminales. Esto lo llevó a un nuevo juicio donde las autoridades judiciales contaron con la confesión de su principal cómplice y hombre de confianza, el sicario Salvatore Gravano apodado “Sammy el Toro” por lo cual el otrora intocable “Don Teflon” finalmente perdió su inmunidad y fue condenado a cadena perpetua, consignado en la prisión estatal de Springfield, Missouri, donde murió de cáncer de garganta el 10 de junio de 2002.