24 de julio de 2026

Luis Gonzaga Serna

4 de abril de 2019
Por César Montoya Ocampo
Por César Montoya Ocampo
4 de abril de 2019

Este jóven cumple 80 años. Es increíble. No tiene arrugas, su cara es blanca y bonachona , los pómulos livianos, cosquillea con la mirada, erecto como una espiga y tiene paso militar. Parla sin continencia, promueve proyectos sociales, se encarama en las tribunas, es ejecutivo, el tiempo le es insuficiente para cumplir sus menesteres con los pobres. En carretera maneja su carro a 100 kilómetros por hora. Es un  suicida.Sus hijos son una acuarela de matices. Sacerdotes, abogados, empresarios. Todos han hecho camino al andar.

Luis Gonzaga Serna es mi paisano. No mi coetáneo. Conozco la vereda  en donde  nació. Se llama El Manzanillo. Allí serpentean cañadas musicales, los oteros son enmalezados,glaucas sus  laderas y de noche hacen guitarreos los enamorados. Las niñas hermosas entreabren los postigos para mirar y escuchar a los Romeos en las serenatas que rasguean tiples  y cantan tonadas de amor. En su tiempo, para llegar al vientre de esos atajos había que triscar trochas estrechas, fangosas  en invierno y sacudidas por tolvaneras en los veranos. Su casa se conserva. De una sola planta, corredores largos,con amplias puertas y ventanas. Le cuelgan macetas con flores multicolores, hamacas para las perezas y una  vieja guitarra con la que gallardeaba su padre en las parrandas familiares. Tiene Serna trasparencia celestial. Vaya esta anécdota. Siendo un pibe, su madre lo mandó a vender unos huevos. “A cómo? A 5 centavos cada uno”.  Se encontró con el rescatante y se los ofreció.. “ Niño, se los pago a 7 centavos. No señor”, contestó.  “Mi mamá me dijo que los vendiera a 5”. Ahí está retratado.

Supo de las primeras letras en la escuela veredal. De madrugada se le empacaba  en hojas de congo la vitualla del medio dia y regresaba por la tarde contento, haciendo alharacas  con sus   nuevos aprendizajes. Vino después la escuela urbana, el bachillerato y tecnologías en administración pública.

Ariel Armel Arenas, exgobernador del Tolima y exparlamentario,  se empeñó en darle consistencia como realidad social a los consumidores, y supo blindar  la organización  con una rígida formaleta jurídica.  Lo que inicialmente era una libélula se convirtió en un movimiento de repercusión nacional. Hoy tiene más de 730 ligas, es órgano consultivo del gobierno  y ejerce funciones de policía cívica. En este inmenso diseño social,  Luis Gonzaga Serna ha sido el brazo derecho de Armel.

La vida de Serna Zuluaga no tiene páginas secretas. Es de personalidad combativa, terco en sus propósitos, planifica su trabajo, porfiado e inderrotable  cuando toma decisiones. Es medularmente cìvico.Maneja un ego orgulloso que detesta los liderazgos de pacotilla. Lo suyo es recio, de conducta rìgida, no contemporiza, y su palabra es oro. Servir es su evangelio. Amigo del pobre,protector del desvalido,  corrector de comportamientos desviados, predicador de verdades  incorruptibles. Los  barrios de Manizales lo aclaman porque ha sido apóstol, encontrando en èl un Cirineo para compartir el peso de la cruz. Pudo haber sido empresario exitoso, o un  desaforado conductor político, o un dormilón encunetado en halagos baladíes. Concejal de Manizales y diputado en dos períodos. Fue general en las trincheras, compartiò responsabilidades, le quedaron honrosas cicatrices de sus escaramuzas bélicas,  conquistò preseas, se comprometiò a fondo con los dèbiles

Desconoce los fanatismos, es tranquilo y conciliador. Catequiza, visita  a los enfermos del alma, no abandona  sus responsabilidades y tiene conciencia de ser un emisario del Divino Maestro. Ha  cristianizado su sacerdocio civil. Grato cumplir 80 años asì. Vital, con la cabeza en alto, àgìles las piernas, el pulso firme y el corazòn resistente. Es brioso como un atleta y está programado para vivir cien años.

    cmontoyaohotmail.com