24 de julio de 2026

Echeverri Bueno preside Corte Suprema

11 de junio de 2017
Por Jorge Eliécer Castellanos
Por Jorge Eliécer Castellanos
11 de junio de 2017

Jorge Eliécer Castellanos

Con especial beneplácito, en el ámbito jurídico colombiano, fue recibida la elección del jurista manizaleño, Rigoberto Echeverri Bueno, abogado egresado de la Universidad de Caldas, para presidir el más alto tribunal de justicia Colombiana.

El nombramiento tiene realmente interesantes visos históricos por la dilatada y complicada tarea cumplida en el proceso de elección, específicamente, por el tiempo empleado por los magistrados y el sinnúmero de votaciones, sin precedentes, que se registraron.

Históricamente, la Corte Suprema ha tenido la arraigada tradición de elegir como presidente a quien el año anterior haya ocupado la vicepresidencia, empero, en el 2017, parecía que ésta acostumbrada huella podría dejarse a un lado.

Se recuerda que en las votaciones que realizó la Sala Plena en marzo último, Echeverri Bueno no alcanzó los 16 votos que necesitaba para ser elegido y el máximo tribunal nacional decidió nombrar a José Francisco Acuña, como presidente interino.

Cumplidos muchísimos esfuerzos en las votaciones, el magistrado Mauricio Burgos se postuló, como fórmula para desempatar la elección. Esta postulación no prosperó. Finalmente, la Sala Plena, eligió a Echeverri Bueno con los 16 votos, justamente, los necesarios para ocupar la presidencia.

El tema electoral se ha vuelto problemático, en los últimos años. Desde meses atrás, las elecciones dentro de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia han derivado en pavorosas controversias.

Los procesos electorales han, inclusive, a juicio de eruditos, desgastado enormemente la imagen de la más alta institución judicial con que cuentan los colombianos.

Se conoce públicamente que los procesos electorales en el interior de la corporación judicial se han dilatado de manera increíble. Verbigracia, los magistrados se tardaron más de siete meses en elegir una terna para reemplazar al magistrado de la Corte Constitucional, Luis Ernesto Vargas. Hoy no hay claridad sobre la terna que se presentará al Senado de la República para reemplazar al magistrado Jorge Iván Palacio. Otra de las elecciones que estaba represada desde finales de enero del 2017, correspondía a la del presidente de la propia Corte Suprema y por fin, Echeverri Bueno logró el consenso necesario. En buena hora.

El jurista caldense, talvez el único manizaleño en presidir esta corporación en todo su devenir, pues Silvio Fernando Trejos Bueno,- ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, en el período del 2004-, nació en Riosucio-, ha sido magistrado de la Sala de Casación Laboral desde 2011 y fue quien hasta el año anterior tuvo la orientación de la vicepresidencia de la Corte. Echeverri Bueno abogado del alma mater caldense,  es tambien especialista en Derecho Comercial de la misma institución. Su trayectoria en los estrados judiciales comenzó como cuando fue nombrado juez civil del circuito en Manizales.

Luego se desempeñó como juez laboral del circuito y magistrado del Tribunal Superior de Manizales y desde allí saltó a la Corte Suprema como abogado asistente y después en condición de magistrado auxiliar de la Sala Laboral.

Sin duda la elección de Echeverri Bueno es un punto trascendente en el desarrollo de la vida laboral que ha dedicado con tesón y excepcional competencia a la judicatura.

En el ambiente jurídico existe gran expectativa por la nueva orientación de la Corte Suprema que será decisiva para los tiempos del posconflicto nacional.

Confiamos en que Echeverri Bueno superará con creces los retos que le está demandando su nuevo cargo, pues su respetabilidad y reputación en los medios jurídicos nacionales así lo presagian.

En buena hora para la Universidad de Caldas, para el Departamento y para el país se ha logrado el consenso en el nombre del abogado Rigoberto Echeverri Bueno, para dirigir la Corte Suprema, pues se trata de un jurista de la más alta competencia nacional y del más elevado reconocimiento profesional, como lo destaca su ameritada trayectoria por más de 3 décadas sirviendo los loables intereses que inspiran el magnánimo funcionamiento de la rama judicial colombiana.

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