27 de febrero de 2021
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De Ospina Pérez al “virus chino”

15 de abril de 2020
Por Claudio Ochoa
Por Claudio Ochoa
15 de abril de 2020

Hace 44 años, el 14 de abril de 1976, falleció en Bogotá el ex presidente de la República, Mariano Ospina Pérez. Nació en Medellín el 24 de noviembre de 1891, y allí se graduó como ingeniero de Minas, en la Escuela de Minas de Antioquia.

Como muchos presidentes de viejas épocas, tal vez hasta el gobierno Rojas Pinilla, su vida se caracterizó por ejecutorias, las cuales comenzó desde temprano. Acaso la huella del resto de gobernantes se ha caracterizado desde entonces por destruir y “feriar” (léase corrupción de cuello blanco) el patrimonio estatal (por ejemplo, Flota Mercante Grancolombiana, Telecom, Banco Popular, Banco Central Hipotecario, Banco del Estado, Banco Granahorrar, Empresa de Energía de Bogotá, Cerrejón-Carbocol, Granbanco-Bancafé, Instituto de Crédito Territorial, Instituto de Fomento Industrial, Isagen, etc., etc., etc.)

Por el contrario, Ospina Pérez, inició desde joven con creaciones.  En 1916 (a sus 25 años de edad) fundó una pequeña fábrica de cigarrillos, “La Habanera”, que luego contribuyó a la formación de la Compañía Colombiana de Tabaco. En 1921 fundó la Sociedad Minera Colombiana de Aluviones.

Ospina Pérez también impulsó a empresarios privados, y en ese plan creó (1954) La República con el lema “El Diario de los Hombres de Trabajo”, a cuyo servicio estuvo durante décadas, hasta cuando en los años setentas su hijo Rodrigo lo convirtió en “Primer Diario Económico del País”.

En lo público, aportó a la expansión del Ferrocarril de Antioquia, y a los 28 años fue nombrado su presidente (1919). En 1923 propuso los Almacenes de Depósito. En 1926 dio vida a la primera Secretaría de Agricultura y Fomento (en Antioquia, y luego todos los departamentos le imitaron). Como concejal de Medellín impulsó la acción católica y organismos en favor de los trabajadores, como patronatos para obreros, escuelas nocturnas y dominicales, asociación de obreros y el semanario “El Obrero Católico”. A su iniciativa como senador se debió la creación (1924) del Banco Agrícola Hipotecario. En 1930 presentó el proyecto de creación de la Caja de Crédito Agrario, hoy Banco Agrario.  Fue gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, entidad que contribuyó a crear, y desde entonces, hasta poco antes de su muerte, dedicó múltiples ejecutorias en defensa del productor del grano. Desde 1931 manejó sus negocios personales y familiares, primero a través de la firma Tulio Ospina & Cía., y luego, a partir de 1934, mediante Ospinas & Cía, dedicada especialmente a proyectos urbanísticos.

En 1947, ya como presidente, impulsó la Flota Mercante Nacional. En 1948 instaló la Misión Lauchin Currie, que inició en Colombia el desarrollo planificado. También como presidente de la República le dio impulso clave a la carretera central de occidente, logrando hacer realidad el tramo Medellín-Cartagena. Creó la Siderúrgica de Paz del Río, el Instituto de los Seguros Sociales, el Instituto de Parcelaciones, Colonización y Defensa Forestal, el Icetex, los Distritos de Riego de Saldaña y Coello, para impulsar la producción de arroz, algodón, sorgo y maíz en Tolima, y así muchas otras obras productivas.

Este breve resumen para recordarnos lo que es un estadista y notar que, en el fondo, buena parte de las iniciativas y obras de Ospina Pérez estuvieron encaminadas a proteger al campesino y así evitar su emigración hacia las ciudades. Desafortunadamente el país no lo entendió y hemos llegado a un sector rural cada vez más minado por los conflictos, la minería ilegal y legal (de legal muchas veces solo sobre el papel) y los cultivos ilícitos. Con unas ciudades igualmente empobrecidas e inseguras. La actual generación que se forma en Colombia solo conoce de nuestra historia en el siglo que avanza.

Otra cosa sería si le hubiéramos dedicado algo de seriedad a su advertencia de hace 90 años (1930), cuando en su exposición de motivos del proyecto de ley que dio vida a la Caja de Crédito Agrario, decía Ospina Pérez: “Más de seis millones de colombianos que viven del trabajo de la tierra esperan y exigen que el Congreso Nacional y el Gobierno acudan en su ayuda, si es que hemos de evitar el abandono de los campos y la agrupación inconveniente en las ciudades de multitudes hambreadas y tumultarias, y si queremos impulsar el país por la senda más segura de su progreso y desarrollo”.

Reflexión que podría estar entre las prioridades, si es que los partidos y movimientos políticos, empresarios y ciudadanos reaccionamos unidos con algo de racionalismo y nacionalismo, una vez el país deba emprender otro estilo de vida, en medio del actual “virus chino”. Si es que tomamos conciencia ante sus desconocidos estragos. Entre estos, ¿crisis alimentaria y todos sus efectos sobre la ya inseguridad nacional?

Parte de la salvación de Colombia debe estar en su área rural, la Colombia agraria que fomentó Ospina Pérez, retornar a ella y este momento puede ser indicado. Pensarlo e intentarlo, desde ya.