28 de abril de 2024

Remembranzas pontificias de un reportero

3 de septiembre de 2017
Por Daladier Osorio Alzate
Por Daladier Osorio Alzate
3 de septiembre de 2017

Por Daladier Osorio A.

El Papa es, sin duda, la figura pública más importante del planeta. Él no pide audiencias, las concede. Se las piden los nuevos Jefes de Estado o de Gobierno cuando son elegidos para sus respectivos cargos. Sin excepciones, los dirigentes mundiales acuden a su despacho sean comunistas, socialistas o de cualquier otra corriente política o confesión religiosa. Todos comparten con él regalos. Generalmente, el Pontífice ofrece a sus visitantes detalles religiosos, incluidas las tan conocidas y famosas medallitas. Muchos de ellos piden para su país la generosidad de sus palabras y la infaltable  bendición apostólica.

En medio de la peor crisis de su historia, el gobierna de Venezuela ha pedido la intervención del Vaticano para lograr el acercamiento entre las partes en conflicto. Pero qué paradoja, la entonces canciller Delcy Rodríguez llamó «injerencista» a la Santa Sede porque los voceros del Papa en el proceso de mediación hicieron algunos reparos a las negociaciones por los desalentadores resultados del proceso.

Valga esta simple introducción para volver sobre el tema de moda hoy: la visita al país del papa Francisco en medio del fervor que nos caracteriza y el entusiasmo con que se aspira a recibir al Jefe de la Iglesia católica.

Tuve la fortuna de formar parte hace 49 años el equipo que se integró en Caracol para cubrir la visita de Paulo VI,  el primer papa que nos visitaba. Me encontraba en el aeropuerto El Dorado, en medio de un gentío enorme, cuando apareció el pontífice italiano. Afectuosamente saludó al presidente Carlos Lleras Restrepo, quien le estrechó la mano durante varios segundos, mientras los presentes pugnaban por ver al ilustre visitantes. Y ocurrió lo impensable, tantas personas reunidas en un espacio no tan amplio no permitieron ver el hecho del día. El Papa se había arrodillado y besado tierra colombiana, en un gesto que llenó de emoción a los colombianos. Alguien a nuestro alrededor no podía creer que  no nos habíamos dado cuenta que el Papa había besado la tierra. ¿Cómo se enteraron?, preguntó y tuvimos aceptar que la imagen habīa sido captada por el gran locutor y periodista Eucario Bermúdez Ramírez, quien coordinaba la transmisión desde los estudios de Emisoras Nuevo Mundo, en el centro de Bogotá.

Otro detalle que llamó nuestra atención fue la forma en que el presidente Lleras saludó al Papa casi que exultante con un «beatísimo padre» que emocionó a muchos colombianos.

Hay que observar que, desde hace tiempos, las formas del protocolo Vaticano han cambiado. Lo hemos visto en las últimas giras de Francisco a quien los jefes de estado o de gobierno han dado el tratamiento «oficial» de Santidad (como ocurrió con el presidente de Cuba, Raúl Castro, quizá por su condición de ateo) o el de Estados Unidos, Barak Obama, miembro del protestantismo y de la Iglesia congregacional, quien siempre lo saludó como el Santo Padre. En el pasado reciente los cardenales y obispos se dirigían al Papa  como Santísimo Padre.

Otro jefe de Estado, Evo Morales, lo llamó  «hermano Francisco» cuando el Papa estuvo en su país. Parece ser que a algunos dignatarios se les dificulta observar el protocolo que rige el tratamiento que se debe dar al Papa.

¿Saludó en francés?

Regreso el tiempo para contar la simpática anécdota relatada por Joaquín Vallejo Arbeláez, exembajador en Las Naciones Unidas, quien contó que se preparó en francés durante varias semanas para saludar en ese idioma al Papa durante su visita ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Una vez frente al embajador, Paulo VI lo sorprendió al dirigirse a él en español con un sencillo «Señor embajador, ¿cómo está su país». Sobra decir que el ex ministro se quedó sin palabras.

De Paulo VI se podrían decir mañana muchas más cosas. Y también me podrían preguntar, cómo ¿y el Papa que llega no es Francisco?

Pero es que mientras el obispo Jorge Mario Bergoglio Sivori llega, podemos anotar otro breve y curioso hecho del cual fue protagonista el primer papa que pisó y besó tierra colombiana: podría afirmarse que tres de los últimos Papas fueron «hechura» suya  (si es que cabe la expresión): -Albino Luciani, cardenal italiano. Karol Wojtyla, cardenal polaco y -Joseph Ratzinger, cardenal alemán, fueron designados  «Príncipes de la Iglesia por Giovanni Baptista Montini cuando este llegó al solio pontificio. Ellos adoptaron, al llegar al papado los nombres de Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Y tres hechos sorprendentes conmovieron al mundo (incluido el no católico) durante los 27 años que cubrió el período de los tres: Juan Pablo I murió 33 días después de su elección, a los 65 años de edad, en medio de crecientes, pero no confirmados rumores, de que había sido envenenado.

Juan Pablo II sufrió un atentado el 13 de mayo de 1981 cuando fue  baleado por Mehmet Ali Agca, en medio de la multitud que lo aclamaba en la Plaza de San Pedro.

Finalmente, Benedicto XVI dejó estupefacto al mundo cuando, por primera vez en la historia de la Iglesia católica anunció su abdicación (renuncia) al pontificado, lo que forzó la elección de su sucesor el 13  de marzo de 2013. Es decir que el papa Francisco, jesuita nacido en Argentina  viene a Colombia cuatro años y medio después de asumir su condición de Sumo pontífice del catolicismo.

(DOA)