5 de junio de 2026
Jorge Enrique Pava Quiceno
¡Grande nuestra ILC!
Lo que vive la Industria Licorera de Caldas es de antología. Una empresa que fue asediada, asaltada, saqueada, y fortín burocrático y contractual por décadas; y verla hoy fortalecida, dignificada, sólida y en crecimiento constante, amerita un reconocimiento, pues se ha convertido en el paradigma de eficiencia y eficacia.
¡Pésimos augurios para Colombia!
Y habla entonces de una Coordinadora Nacional de Movimiento que seguramente es la cúpula del desastre que se nos avecina, y que ha venido conformando desde hace ya tiempo.
¡Duele Colombia!
La reforma laboral está más viva que nunca, solo que sometida a los mecanismos democráticos que dice defender y que, en la práctica, tanto desprecia.
Desesperanza
¿Seguiremos callados? ¡Qué horrible! Se están cumpliendo los pronósticos sobre la instauración de una dictadura que no se dejará sacar del poder por las vías constitucionales en 2026.
Solicitud a la Cámara de Comercio de Manizales
Estos extremismos son dañinos. Porque dentro de la política hay gente buena que podría servirle a la Cámara por su experiencia, vínculos, contactos, relaciones públicas y conocimiento del mundo comercial o industrial.
Indignidad en Aerocafé
Las batallas se han librado desde la verdad, y las armas han sido documentos fidedignos y reales. Por eso me siento con la autoridad moral para protestar por la indignidad que hoy gobierna el patrimonio autónomo.
El juicio contra Álvaro Uribe Vélez
Quienes hemos estado siguiendo el juicio contra Álvaro Uribe Vélez, no dejamos de sorprendernos por la forma grotesca como se desarrolla, y lo que se ha ido encontrando en un mundo de paradojas que explican el desespero de las presuntas víctimas y la impotencia de la fiscal del caso.
¡Malditos terroristas!
Deisy cuenta que la reclutaron en 1998, le implantaron a la fuerza un dispositivo intrauterino y fue puesta a disposición de los jefes farianos para que abusaran de ella sin consideración.
¿Consulta popular? ¡Qué va!
Los colombianos estamos sometidos a una permanente desazón. El saber que tenemos un presidente que hace el ridículo constantemente y que toma decisiones de acuerdo con su estado anímico (que por lo general es de histeria, resentimiento y venganza) (...)