5 de junio de 2026
Jorge Enrique Pava Quiceno
¡Unidos, podemos!
Bien lo dice Abelardo: esto ya no es una lucha entre candidatos. Es la definición entre las cadenas ignominiosas del comunismo, la pérdida de libertades, derechos y patrimonio, o el rescate del país y la proyección hacia la grandeza que nos merecemos.
La paradoja de Uribe
Álvaro Uribe Vélez ha sido víctima de una persecución incansable, tenaz, diabólica, y encarnizada de Iván Cepeda, quien solo ha tenido un objetivo político y personal en su vida: arrasar con Uribe y su entorno.
¡Nos están matando…!
“Si el progresismo pierde las elecciones a mi me van a perseguir”, dice Gustavo Petro, tratando de mostrarse como una pobre víctima de quienes pretendemos arrasar con esta anarquía y volver a instaurar el respeto por la legalidad y la constitución.
¡En primera vuelta!
Y hoy Petro es consciente de su debacle y del rechazo general. ¡Y eso preocupa el doble! Porque esa fiera herida es aún más peligrosa, pues está acostumbrada a utilizar todas las formas de lucha y acudirá a ellas para evitar su derrota.
Estallido democrático
Y hoy se repite el escenario, pero desde la Casa de Nariño. Porque es a lo que se reducen las amenazas que a diario profiere el sátrapa contra la Colombia inerme.
¡Los vamos a joder!
¡Claro! Por eso el temor de Cepeda y Petro, al ver que solo ganan en las encuestas amañadas y que, ni con esos engaños, son capaces de superar el techo que la realidad les impone.
Confa en peligro
¡La avidez y el descaro del petrismo no tienen nombre! Lo que está pasando con Confa en estos momentos es degradante, y no difiere mucho de lo que aconteció con Aerocafé hace algunos meses: desde adentro, es decir, con fuego amigo.
¿Periodicazos o leyes?
A raíz de mi último artículo donde menciona el peligro que representa Juan Daniel Oviedo como eventual vicepresidente de la República, recibí muchas comunicaciones preguntando el porqué de mi posición contra este personaje.
¿Oviedo presidente?
Binomio Cepeda-Quilcué: catástrofe total. Sea en manos de Cepeda o de Quilcué, el país aumentaría su debacle en todos los órdenes. Porque tanto el uno como la otra son expertos en generar caos, desorden y violencia, y no en gobernar.
De Uribe a Abelardo
Fue un período de presencia institucional, acompañamiento estatal, justicia y recomposición social que terminó por causarle gran escozor a la clase política tradicional, convirtiéndola en la mayor enemiga del Gobierno.