Por parte de, a-de, por-para
Las preposiciones, ellas solas, sin ayuda alguna, cumplen a cabalidad su oficio en la oración.
La omnipresente e inútil locución ‘por parte de’ se ha convertido en una plaga que ha infectado la redacción de escritores y columnistas de calidad, como lo comprueban los dos siguientes ejemplos, ambos del columnista de El Tiempo Mauricio Vargas: “…lo acercan a 12 millones de votos (a Abelardo de La Espriella), meta muy difícil de alcanzar por parte de Cepeda” y “…necesita un poderoso espaldarazo por parte de los electores” (21/6/2026). Lo demuestra también esta frase del columnista de Eje 21 Alberto Zuluaga Trujillo: “…día límite para la recepción por parte del periódico, para ser publicada hoy lunes” (22/6/2026). Sin la estomagante locución, la redacción de las dos muestras del señor Vargas quedarían así, sin cambiar la idea del redactor: “….muy difícil de alcanzar por Cepeda” y “…un espaldarazo de los electores”. Y el ejemplo del columnista Zuluaga, de esta manera: “…para la recepción por el periódico”. Las preposiciones, ellas solas, sin ayuda alguna, cumplen a cabalidad su oficio en la oración. Es para mí un arcano insondable la propagación de esta omnipresente e inútil locución. ***
Las preposiciones tienen cada una su oficio en la oración, oficio que, por regla general, no pueden intercambiar. Puntualmente, las preposiciones ‘a’ y ‘de’, ya que los complementos que introducen son, respectivamente, de ‘término’ y de ‘origen’ o ‘procedencia’ (opuestos, sin duda), por ejemplo, ‘vengo de Pereira’ (‘procedencia’) y ‘me dirijo a Manizales’ (‘término, final’). Según un oyente de radio, una presentadora de la W Radio en Miami se expresó así: “Estaremos muy pendientes a cómo continúa la jornada» (21/6/2026). “Estaremos muy pendientes de cómo…”, correctamente, por lo arriba expresado. La locución ‘estar pendiente de’ significa ‘prestar mucha atención a lo que alguno hace o dice’ o ‘a lo que sucede o está sucediendo’, verbigracia, ‘estamos pendientes de los nombramientos que hará el nuevo presidente de Colombia’. Nota: en alguna de mis fuentes leí que es un error colombiano el empleo de la preposición ‘a’ con los adjetivos ‘distinto’ y ‘diferente’, en lugar de la preposición ‘de’, como tiene que ser. Muestra de ello, esta frase de Gustavo Álvarez Gardeazábal: “…no hay forma de hallar respaldo a esos datos distinto al de creer en las 300 mil hectáreas sembradas…”, que, castizamente redactada, queda así: “…no hay forma de (….) distinta de la de creer…”. Colombiano o no, es un error gramatical que debe ser desterrado de nuestro lenguaje. ***
Así como las preposiciones ‘a’ y ‘de’ no pueden intercambiar oficios, así tampoco las preposiciones ‘por’ y ‘para’ en algunos casos, pues hay otros en los que sí lo pueden hacer, en éste, por ejemplo: ‘da muchas vueltas por no pasar por ese lugar’ o ‘para no pasar’. Pero no en el siguiente: “Cepeda no se ha quedado atrás: instauró una demanda contra Abelardo por financiación de paramilitarismo y concierto por delinquir.” (El Tiempo, Gustavo Duncan, Un panorama turbio, 17/6/026). ‘Concierto por delinquir’ no significa nada, o, tal vez, ‘con música de cámara, celebración por los delitos cometidos’. Seriamente: en este caso, la preposición ‘por’ no hace el oficio de ‘para’, ya que ésta introduce un complemento circunstancial de propósito, de finalidad. Debe decirse, entonces, ‘concierto para delinquir’, o, con la locución consagrada, ‘asociación para delinquir’, a saber, ‘el convenio o acuerdo que hacen dos o más personas para cometer delitos’. Es la lógica de la gramática.