25 de febrero de 2021
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Violencia de género

23 de mayo de 2013

octavio cardonaMuchos son los mecanismos que se han implementado en búsqueda de erradicar estas malsanas costumbres, desde la creación de nuevos delitos, asi como los aumentos punitivos en materia penal, como una manera de sancionar dichas conductas, la fijación de medidas administrativas, y otras decisiones que apuntan al mismo objetivo, que no es otro que la erradicación de la violencia contra la mujer.

Desafortunadamente persisten conductas agresivas, con marcada influencia de la intolerancia o la necesidad de demostrar mayor fuerza o de someter a la pareja, como una manera de mantener ventajas en lo sentimental, lo sexual o simplemente lo económico, todo lo cual viene prevalido de una cultura machista, donde supuestamente el hombre es el eje central de toda actividad humana, en equivocadas interpretaciones que solo conducen a la violencia, a la agresión y al caos.

Triste es ver como en la actualidad se presentan denuncias donde el agresor es un “Honorable” Representante a la Cámara por el Casanare, el que no solo agrede a su ex mujer, la que según la queja, perdió el bebé que esperaba, fruto de la paliza y especialmente de las patadas recibidas en su vientre, lo que de ser cierto es absolutamente inaceptable, no solo por provenir de una persona ilustrada, con reconocimiento social y político, sino porque adicionalmente se pronuncia diciendo que va a denunciar a la víctima por injuria y calumnia, lo cual sería terrible, pues no podemos aceptar que la victima pase a ser la indiciada, y el victimario pase a ser la victima.

En buen momento, en muy buen momento, se pronuncia el más alto tribunal de nuestra justicia, la H. Corte Suprema de Justicia, para dejar sentada jurisprudencia en el sentido que las lesiones infligidas a la mujer no pueden advertirse como hechos o asuntos “bagatelares”, es decir que no pueden los fiscales, ni los jueces penales, archivar, ni precluir, y menos absolver, sobre la base de la escasa importancia del delito, si previo a ello no hay un proceso investigativo serio y profundo que indique que no hubo delito o lesión al bien jurídico, de lo contrario es un delito de mucho cuidado por su incidencia social y por ello merece un reproche y un castigo. Dicho pronunciamiento ocurrió en razón de una investigación archivada en Cartagena cuando un hermano lesionó a su hermana y el ente instructor consideró que el asunto era de poca importancia, era una bagatela y por ello su archivo sin mayor explicación, lo cual fue corregido de manera oportuna por nuestra Corte.

Uno de los criterios tenidos en cuenta por nuestro tribunal de cierre, es precisamente que los hombres por razón de la propia naturaleza, tienen mayor fuerza que la mujer y por eso es a ellos a quienes se les exige más juicio y ponderación, pues es físicamente más fácil que el hombre lesione a la mujer a que ocurra lo contrario.

Ese criterio esbozado por la Corte, me da pie a precisar la importancia de revivir una propuesta de un alcalde anterior, la que bien valdría la pena estudiar en este momento.

Uno de los grandes retos que se presentan en nuestras ciudades, es el desplazamiento nocturno de nuestras féminas, cuando en altas horas de la noche deben salir o llegar a su casa, oficina, trabajo, lugar de diversión, etc.  y lo hacen en condición de solitarias.

La situación anterior ha dado lugar a muchas agresiones y lesiones en nuestras damas, lo cual si bien no es muy natural en Manizales, si es muy propio de ciudades grandes.

Por esa razón es que muchos países como México, India, Irán, Egipto, Francia, entre otros, y en nuestro medio Medellín, han optado por el establecimiento de servicios de transporte individual, taxi, solo para mujeres, en vehículos conducidos por mujeres y solo para mujeres.

Mediante la implementación de los taxis verdes de ciudad de México, o los ““Pink ladies cab” de Londres, o los taxis rosados de Medellín, se busca prevenir delitos contra la mujer, se busca proteger a nuestras damas y se busca brindar un servicio donde las mujeres se sientan más seguras, más tranquilas, menos asediadas.

El asunto ha sido implementado con mucho éxito en esas latitudes, incluso en Medellín como ya fue dicho, reflejándose en reducción notable de los delitos contra las mujeres.   

Además de ser un componente bien importante de reducción de delitos contra las mujeres, podría ser un generador de empleo para las damas.   
Es una propuesta que bien valdría la pena que fuera estudiada por nuestros alcaldes, pues de la misma se puede partir para influir de manera positiva en la reducción de una parte de la violencia de género que se vive en nuestro país.