6 de julio de 2026

Petro en el Vaticano

6 de julio de 2026
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
6 de julio de 2026

 

En un enclave amurallado ubicado en el corazón de Roma, se encuentra el Estado soberano más pequeño del mundo, con solo 44 hectáreas y una población reducida de 800 personas. Es la ciudad del Vaticano que alberga la Santa Sede, centro de la Iglesia Católica y residencia del Papa, cuyo gobierno es una teocracia organizada como una monarquía electiva. Su máxima autoridad y jefe de Estado es el Papa que es el título más cercano y afectuoso utilizado para el líder espiritual, siendo el de Sumo Pontífice (constructor de puentes), el título más antiguo del máximo sacerdote en la antigua Roma, simbolizando el puente entre Dios y la humanidad. Pues bien, el último paseo de Petro, antes de cederle el paso al tigre, es a esta ciudad sagrada para entrevistarse con León XIV. Y decimos, último paseo, pues ha realizado más de 80 viajes internacionales, sumando 284 días fuera del país, los que al acumularse, equivaldrían a nueve meses, visitando  países como Estados Unidos, Venezuela, Brasil, México, España, Francia, Italia y Oriente Medio como Catar, con un costo estimado en $12.100 millones de pesos, siendo el desplazamiento aéreo el rubro más elevado, pues supera la mitad del gasto total. En un momento de grandes dificultades nacionales en materia económica, en el que Petro ha propuesto cuatro reformas tributarias, de las cuales solo una aprobó el Congreso,  ha impuesto a través de decretos, controvertidos paquetes fiscales, haciendo de Colombia uno de los países con mayor variabilidad en sus reglas impositivas, y de hecho, según Asobancaria, somos el segundo país en la región, con más reformas tributarias en el presente siglo. Y así, tranquilo, aprovechó su cuatrienio para conocer el mundo, esparciendo el “virus de la vida por las estrellas del firmamento”, como lo afirmara en septiembre de 2023 en la ONU. Este monumental gasto desplazándose por el mundo, no ha tenido retribución alguna para el país, distinta a la de ser el hazmerreír entre las naciones visitadas. Este nuevo viaje, en el que se entrevistó una vez más con León XIV para tocar  temas como la paz  y la reconciliación en Colombia, a tan solo 35 días de entregar el poder, no tiene sentido alguno y menos, acompañado de Vanessa Cortés, en calidad de qué, la novia con la que se paseó de la mano en Panamá, según lo confirmó El Colombiano. Sin duda, la entrevista se buscó para antes de las elecciones presidenciales para que tuviera su efecto político, convencido como estaba de que continuaría su mandato en cuerpo ajeno, entrevista que solo pudo ser agendada días después de los comicios, dados los innumerables compromisos del Papa. Incomprensible que este “encuentro Papal”, que en nada beneficiará al país por la obvia razón de que en 31 días dejará de ser el presidente, se haya realizado. Inentendible que nuestra Iglesia se haya prestado para conseguirlo, cuando debió castigar su boconería y acción blasfema, de la que nunca ha mostrado  arrepentimiento alguno, al manifestar en un discurso en la reapertura del Hospital San Juan de Dios en Bogotá: “que un hombre como Jesús, así, sin amor, no podía existir.  Yo creo que Jesús hizo el amor con María Magdalena”. Las personas llegan hasta dónde la sociedad se los permite y nosotros le permitimos a este truhan, en mala hora elevado a la dignidad de mandatario, hacer lo que le viniera en gana.