26 de junio de 2026

¡Nos salvamos, Colombia!

26 de junio de 2026
Por Jorge Enrique Pava Quiceno
Por Jorge Enrique Pava Quiceno
26 de junio de 2026

 

El pasado domingo vimos a miles de indígenas conducidos, como rebaños, en barcazas, lanchas, chivas, buses y jeeps hacia los sitios de votación. Imágenes similares a las movilizaciones nómadas de campaña del candidato Cepeda colmadas de dinero, licor y refrigerios. Y a estos rebaños se sumaron los miles de ciudadanos llevados encañonados hasta las urnas; y otros constreñidos y “convencidos” a través de contratos públicos. ¡Más de cinco millones de votos así obtenidos!

Por eso hablar de que el país está dividido en dos fuerzas políticas milimétricas no es válido. Cuando los ciudadanos de las zonas del conflicto armado voten en libertad; los funcionarios no sean constreñidos; se eliminen los contratos-votos; y los dineros del narcotráfico y la corrupción no penetren la voluntad del pueblo, los resultados electorales serán muy diferentes. Porque los “votos fusil” y demás votos forzados ofenden al ciudadano; se consiguen arrasando la dignidad del elector y, a la primera oportunidad, se diluyen y terminan en el bando contrario: el bando del trato humano y las oportunidades que ofrecerá el gobierno de Abelardo.

Entonces el país sí está dividido, pero entre quienes defendemos la libertad, dignidad, institucionalidad, orden y seguridad, y quienes prefieren estar por fuera de la ley; entre quienes generamos empresa, empleo y riqueza, y quienes optan por destruir los bienes públicos y privados. ¡Y cada vez sumaremos más a nuestra causa! Porque cuando un comunista conoce la dignidad, el trabajo, el orden social, la justicia real y el orgullo de obtener por medios lícitos lo que necesita, termina convirtiéndose y abominando su condición. 

Por eso el panorama del país cambió radicalmente a partir del domingo. Porque un gobierno que refuerce las instituciones, imponga orden, aplique la constitución y la ley, y erradique la corrupción, tendrá muy pronto en sus huestes hasta a los opositores que van a disfrutar los placeres de vivir en paz, unión y armonía. 

¿Habrá grandes impactos? ¡Por supuesto! Porque los violentos, criminales, terroristas, vándalos, atracadores, narcotraficantes y corruptos que hoy se sienten en un paraíso de impunidad, tendrán que acogerse al orden, someterse a la justicia, o volarse para otras latitudes. ¡Y eso es lo mejor que le puede pasar a Colombia! A nadie, que esté en la institucionalidad, le perjudica la imposición de medidas drásticas, la presencia de la fuerza pública, ni la aplicación de la justicia.

¡Nos salvamos, Colombia! 

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La campaña de Defensores de la Patria ha sido tal vez la más bonita, efectiva, eficaz e impactante en la historia de Colombia. Vencer todas las mafias enquistadas en el propio gobierno e imprimir el fervor que hoy sentimos los colombianos, es un logro inimaginable. Y en Caldas, bajo la batuta de Carlos Felipe Mejía y la coordinación de Jorge Alberto Betancur, obtuvimos uno de los resultados más significativos del país. Se ganó en todos los municipios y se espera que, a continuación, se consolide un movimiento autónomo que entrará a reforzar la democracia. ¡Felicitaciones a todo el equipo que trabajó y seguirá unido en esta causa!