Quince años después de la declaratoria de la UNESCO, el Paisaje Cultural Cafetero reflexiona sobre su futuro

Manizales, 26 de junio de 2026 – EJE 21. A quince años de haber sido inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, el Paisaje Cultural Cafetero (PCC) fue objeto de análisis y reflexión por parte de representantes de diferentes sectores que se reunieron en el municipio de Chinchiná para evaluar los avances alcanzados desde la declaratoria y discutir los desafíos que enfrenta este territorio en los próximos años.
La conmemoración reunió a delegados de entidades nacionales, administraciones locales, organizaciones cafeteras, universidades, empresarios del sector turístico y miembros de comunidades vinculadas a los municipios que hacen parte de esta zona patrimonial, considerada una de las expresiones culturales más representativas del país.
Más allá del carácter conmemorativo, la jornada permitió abrir espacios de discusión sobre el significado que ha tenido el reconocimiento otorgado por la UNESCO en 2011 y sobre la necesidad de fortalecer estrategias que garanticen la conservación de los atributos culturales, ambientales y productivos que sustentan esta declaratoria.
Durante el encuentro se desarrolló una agenda académica centrada en el papel del Paisaje Cultural Cafetero como modelo de interacción entre el ser humano y el territorio, resultado de más de un siglo de tradición cafetera en las regiones de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.
Los participantes coincidieron en señalar que la declaratoria ha contribuido a visibilizar internacionalmente la cultura cafetera colombiana y a consolidar procesos relacionados con el turismo cultural, la preservación de la arquitectura tradicional, la protección de los paisajes rurales y el fortalecimiento de actividades económicas asociadas al sector.
Sin embargo, también se advirtió sobre los retos que persisten para garantizar la sostenibilidad del reconocimiento. Entre las principales preocupaciones expuestas durante las discusiones se encuentran el envejecimiento de la población rural, las dificultades para incentivar el relevo generacional en la caficultura, los impactos derivados del cambio climático y las transformaciones económicas que experimentan las zonas productoras de café.
Expertos en patrimonio y desarrollo territorial señalaron que uno de los mayores retos consiste en lograr que las nuevas generaciones encuentren oportunidades de permanencia en el campo sin que ello implique la pérdida de los conocimientos, prácticas y tradiciones que han caracterizado históricamente a las comunidades cafeteras.
De igual manera, se destacó la importancia de fortalecer mecanismos de conservación del patrimonio material e inmaterial, especialmente en municipios donde el crecimiento urbano, las nuevas dinámicas económicas y las presiones sobre el suelo rural generan cambios acelerados en el paisaje.
Otro de los temas abordados fue el crecimiento de la actividad turística en los territorios que integran el PCC. Si bien esta actividad se ha convertido en una fuente de ingresos para numerosas comunidades, distintos sectores insistieron en la necesidad de promover modelos sostenibles que permitan equilibrar el desarrollo económico con la protección de los recursos naturales, culturales y patrimoniales.
En el caso de Caldas, son 18 los municipios que forman parte de la declaratoria, una condición que ha convertido al departamento en uno de los principales referentes del Paisaje Cultural Cafetero. No obstante, especialistas advirtieron que la permanencia de este reconocimiento internacional dependerá de la capacidad de las instituciones, los sectores productivos y las comunidades para trabajar de manera articulada en la conservación de los valores excepcionales que motivaron la inclusión del territorio en la lista de Patrimonio Mundial.
Quince años después de la decisión adoptada por la UNESCO, el balance presentado durante la conmemoración evidenció avances en materia de apropiación cultural y posicionamiento turístico, pero también puso de manifiesto la necesidad de responder a desafíos estructurales que definirán el futuro de uno de los patrimonios culturales más importantes de Colombia.
Las conclusiones del encuentro apuntaron a que la protección del Paisaje Cultural Cafetero exige acciones permanentes de conservación, educación, planificación territorial y adaptación a los cambios sociales y ambientales, con el propósito de preservar para las próximas generaciones un territorio que constituye parte esencial de la identidad cafetera del país.