Gazapito inexistente
Me escribe mi amiga María Piedad Valdés una queja contra el reconocido periodista Augusto León Restrepo, a quien acusa de escribir mal el nombre del país de los manitos, al hacerlo con jota y no con equis, en su columna Cinco verdades publicada en EJE 21 el pasado primero de octubre.
No, mi querida amiga. No es ningún error. Por caprichosas razones históricas, los mejicanos han logrado abrir paso a la grafía México, aprobada por la Real Academia Española. El Diccionario Panhispánico de Dudas, libro de dicha academia y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (conformada por las academias de todos los países de habla hispana), dice al respecto, textualmente:
La forma recomendada es México. Por su parte, Méjico fue la manera usual de escribir el nombre del país norteamericano hasta hace poco en España.
México, como tal, es un topónimo que identifica al país situado más al sur de América del Norte. Se encuentra escrito con “x” en lugar de “j” debido a que, en español antiguo, la “x” también representaba el sonido que actualmente corresponde a la letra “j”. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con otros topónimos, como Texas u Oaxaca.
Este arcaísmo ortográfico se conservó en México y es el usado oficialmente en el país. Además, es el más empleado en todo el ámbito de la lengua española, lo mismo que en palabras derivadas, como mexicano y mexicanismo.
De allí que, aunque escribir Méjico no constituya un error en sí, lo recomendable es escribir México, pues es la forma usada en el propio país.
Las academias, entonces, prefieren las formas con equis. Pero afirman como queda escrito, que escribir Méjico no es un error en sí.
La última edición impresa del Diccionario de la lengua española (la vigesimotercera, publicada en el año 2014), incluye como entradas los términos mejicanidad y mejicano-na, y, a las entradas mexicanismo y mexicanista les agrega respectivamente, ‘también mejcanismo’, y ‘también mejicanista’. En resumidas cuentas, acepta, así sea de mala gana, la escritura con jota.
Subrayo lo de arcaísmo. ¿Por qué, por darle gusto al nacionalismo tradicionalista de los mejicanos, vamos a aceptar como norma general un uso anticuado, y que desprecia una de las mayores cualidades de nuestro idioma, cual es su calidad de lengua fonética, es decir, una en la que existe una relación biunívoca entre los sonidos y los símbolos que los representan? El español no es 100% fonético, porque hay letras que corresponden a más de un sonido (como la c en casa y cesa, o la g en gante y gente), y sonidos que pueden representarse por más de un símbolo (como ocurre con bote (embarcación) y vote (imperativo del verbo votar), o con bacante (adoradora del dios Baco, o mujer que participa en una bacanal) y vacante (cargo sin proveer o sitio vacío o disponible), palabras que se escriben con iniciales diferentes pero que se pronuncian lo mismo. Recordemos que la uve y la be, en español, se pronuncian de manera exactamente igual.
El hecho de que una única letra represente un único sonido resulta muy conveniente para que un lector no tenga dudas sobre la pronunciación de las palabras. Por eso, lo ideal sería que esa correspondencia biunívoca se cumpliera en el 100% de los casos. Hay, sin embargo, excepciones inevitables como las expuestas en los anteriores ejemplos. Pero mientras menos existan, mejor. Por eso es bueno tratar de mejorarle la vida a la letra equis que tiene, al menos, cuatro sonidos posibles: el principal, como ks, en palabras como taxi y existir; como ese, en palabras como xilófono y xenofobia: como jota, en Méjico y Texas y, si ese aspecto del malhadado lenguaje «inclusivo» termina imponiéndose como parecería que va a ocurrir, como letra muda, y terminamos escribiendo todxs, para darle gusto a los feministas del lenguaje que pretenden esa terminación neutra para que ciertas mujeres inseguras no se sientas discriminadas cuando se usa todos como colectivo para hombres y mujeres, tal como había sido siempre.
Para concluir, ¡bienvenido el uso de la jota en Méjico, mejicano y similares! Apoyo el valor del doctor Augusto León, al decidirse por esa forma de escritura, como apoyo el valor del académico Pérez Reverte, cuando entra en disidencia con sus colegas de la Academia y se opone a la eliminación de la tilde en sólo cuando es sinónimo de solamente; y, en consecuencia, de ahora en adelante utilizaré siempre la jota cuando vaya a referirme a Méjico y, a los mejicanos y a las mejicanadas y también a Oajaca y a Tejas.
Gracias, doctor Restrepo.