Señales de auxilio
En otros momentos he abordado el impacto psicológico y social que ha generado la pandemia por COVID-19. Hoy quiero hacer referencia a un tema que, con gran preocupación, me han comentado muchos padres, madres y docentes de centros educativos, el cual se ha incrementado desde la época del confinamiento. Se trata del cutting en los jóvenes, una práctica que no discrimina género, ideología ni condición socioeconómica.
Como cutting se conoce al acto en el que niños, niñas y adolescentes se realizan cortes en la piel de manera intencionada. Aunque el cutting se ha asociado a modas y retos entre los jóvenes, esta práctica está estrechamente relacionada con la salud mental de la persona. El cutting constituye una manera de responder al estrés, a la tensión y al malestar emocional. Si bien algunas personas que lo practican presentan ideación suicida, el cutting no siempre se relaciona con pensamientos de muerte o deseos de acabar con la vida. Con frecuencia, los jóvenes practican cutting debido a que, a través de los cortes en la piel, canalizan su tensión emocional. En otras palabras, lo practican porque prefieren el dolor físico al dolor emocional.
¿Cuál debe ser la reacción de los padres y madres al enterarse de que su hijo o hija practica cutting? En primer lugar, es necesario aprender a escuchar. El escandalizarse ante la situación, o emitir juicios cargados de represiones, solamente aumenta la tensión del niño, la niña o el adolescente, reduciendo su confianza para abrir su corazón ante su padre o madre. Mucho menos indicado es hacer uso del castigo físico buscando eliminar la conducta. Lo más importante es recurrir al amor y a la empatía para escuchar a la persona.
Es posible que los padres y madres sientan culpa al darse cuenta de que su hijo o hija se está autolesionando. Esto es sumamente comprensible. Sin embargo, lo importante no es quedarse en la la culpa, sino usar ese sentimiento para movilizar los recursos personales y familiares en aras de acudir al llamado de auxilio que aquellas señales en la piel están expresando. En algunos casos será necesario buscar ayuda profesional, tanto para la persona como para la familia.
Debido a que el cutting constituye para los jóvenes que lo practican una manera de responder al malestar, es muy valioso enseñarles nuevas estrategias de afrontamiento, es decir, otras maneras de responder en aquellos momentos en que experimentan angustia o tensión emocional. Algunas de ellas son la actividad física regular, el diálogo asertivo, la expresión emocional a través del arte y la búsqueda de ayuda psicoterapéutica. También es fundamental identificar el para qué de la conducta y, más que la práctica en sí misma, lo que se está buscando expresar a través de ella. Sin embargo, lo más importante es que los padres, madres, docentes y otros referentes adultos estén abiertos a escuchar con mucha empatía y sin juzgar. Así, podremos prevenir mayores riesgos y brindarles a nuestros niños, niñas y adolescentes la ayuda que tanto precisan.