4 de junio de 2026

Grandeza

4 de junio de 2026
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de junio de 2026

Si! Grandeza falta en todos los sectores. Empezando por el presidente que cree que este país es su jardín en el que siembra lo que le da la gana. Pobre sujeto este. Le falta grandeza y entender que la democracia tiene normas claras, la primera de ellas el respeto al ganador y reconocimiento al perdedor que ha aportado a afianzar el sistema.

Pues a tal grado absurdo, y salido de tono, lo expresado por Petro pues, así se presentaran algún error en el conteo y las cifras llegaran a variar en un millón de votos, los dos personajes que tuvieron la mayor cantidad de votos serán los que se enfrenten en segunda vuelta. Eso de salir con especies como la de que los hermanos Bautista agregaron 800 mil votos al censo electoral, es solo sembrar dudas sin tener pruebas y sin medir lo que, de sus palabras se desprende.  Lo que sí es evidente es que Petro busca es sembrar dudas sobre un proceso que, probado está, ha funcionado y, salvo excepciones que se han dado, los resultados han sido convalidados y aceptados por los grupos que han competido por las dignidades sometidas al voto popular.

Mal Petro. Muy mal ! Eso no es digno de un mandatario.  En esto, al igual que en otras muchas oportunidades, a Petro le falta GRANDEZA.

De otra parte, el candidato Iván Cepeda, actuando cual muñeco de ventrílocuo, salió a convalidar lo que su amo y jefe de campaña había aseverado un poco antes. Pero vaya y venga: así está cumpliendo con su función de hacer, decir y manifestar lo que su manipulante ordena. Pero, y es que hay un pero: Se le fue la boca para atacar a quien será su rival el 21 de junio en la segunda vuelta y para ello descalificó todo lo que Abelardo De La Espriella ha hecho en su vida profesional, tachándolo de ladrón, de estafador, de haber burlado a los que ha representado ante los tribunales o le han confiado sus casos en el campo jurídico. Flaco proceder para otorgar su derrota a causas extrañas al proceso electoral que se ha vivido.  Le faltó GRANDEZA a Cepeda, al igual que a su jefe, no quepa duda.

Pero Abelardo De La Espriella no se quedó atrás y se destapó a insultar a su contendor en el proceso. Dijo y desdijo de él cuanta cosa se le ocurrió. Falló Abelardo a uno de los principios esenciales de la democracia, principio que llama al RESPETO para con el perdedor. Respeto que se debe a aquél que en el proceso democrático resulta vencido. Sí! Porque la democracia no llama a acabar con el vencido sino a invitarlo a que ejerza su derecho a la crítica, crítica a la que hay que invitarlo para que las propuestas del ganador sean mejoradas y puedan llegar a todos por igual. GRANDEZA le faltó también a Abelardo, y estrategia para llamar a unirse a sus huestes a quienes acompañaron a otros candidatos e invitarlos a fortalecer la cauda electoral que le asegure llegar a la presidencia de la República.

 A hoy, puede decirse que nadie ha ganado la presidencia. Quedan dos aspirantes y fuertes aspirantes a gobernar los siguientes cuatro años. El uno y el otro se necesitan en el ejercicio del poder. El uno proponiendo lo que estima es necesario en beneficio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos sin excepción y, el otro, ejerciendo la crítica que mejore o impida que lo que se propone llegue a todos, siempre en procura del bienestar general como es deber del gobernante.

Los colombianos no hemos podido entender que la democracia no consiste en ganar para acabar con el perdedor. La democracia exige, en primer término, respeto por quien o quienes han perdido en el proceso electoral. ¡Sí Respeto!  Y el llamado a que ejerzan con seriedad la oposición, la que es necesaria para que el bienestar general sea posible.  No es la democracia el medio para destruir o para ignorar a un sector de la sociedad. La democracia es el medio para construir un mejor país y llevar bienestar a todos por igual.

Faltó GRANDEZA. La esperanza es que se entienda que en el triunfo y en la derrota, la GRANDEZA de los contendores nos habla de su dignidad, de sus principios y de lo que de ellos puede esperarse.