4 de junio de 2026

La alianza ciencia-comunidad como motor de transformación social

Psicóloga. Maestrante en psicología clínica. Cursando formación en logoterapia y análisis existencial. Investigadora en neurociencias. Miembro de la Red Colombiana de Mujeres Científicas. Líder de iniciativas de desarrollo social y educativo en Manizales.
17 de marzo de 2022
Por Viviana Andrea Arboleda Sánchez
Por Viviana Andrea Arboleda Sánchez
Psicóloga. Maestrante en psicología clínica. Cursando formación en logoterapia y análisis existencial. Investigadora en neurociencias. Miembro de la Red Colombiana de Mujeres Científicas. Líder de iniciativas de desarrollo social y educativo en Manizales.
17 de marzo de 2022

Aportar a la generación de nuevo conocimiento es una de mis pasiones. Cuando realicé mi primera actividad científica en el marco del macroproyecto de investigación “Análisis multidimensional en una muestra de niños con trastornos del espectro autista (TEA) y neurotípicos de la ciudad de Manizales”, aprendí que la educación y el conocimiento constituyen herramientas poderosas de transformación social.

En esta investigación comprendí que el procesamiento de la información, correspondiente a la actividad del sistema de neuronas espejo de nuestra población infantil y juvenil en condición de autismo, nos demostraba que cada niño, niña y adolescente no solamente era diferente de quienes no presentaban autismo, sino que también lo era respecto a los demás participantes con este mismo diagnóstico. Así, identifiqué la necesidad de llevar esa información a los barrios, a las familias, a los docentes y a los psicoorientadores de la escuela regular de la ciudad de Manizales.

Como los colores, el conocimiento tiene múltiples matices. Los investigadores experimentados suelen dominar una o varias áreas del conocimiento, como aquellos maestros con quienes tuve la oportunidad de trabajar en la Universidad de Manizales y la Universidad Autónoma de Manizales. Sin embargo, respecto al conocimiento de las realidades de las comunas, los barrios y las veredas, los expertos suelen ser sus mismos habitantes.

En ese orden de ideas, ¿cómo se genera un verdadero impacto a través de la ciencia? Tanto en mis ponencias como en mis escritos empleo con frecuencia el término co-crear. De este modo, convoco a que los investigadores vayamos más allá de nuestros laboratorios y conversemos con las comunidades, en aras de conocer sus realidades, necesidades, problemáticas y propuestas de solución. Más allá de las dificultades, también es menester identificar las capacidades, habilidades y potencialidades que existen en cada comunidad, co-creando estrategias para intervenir las debilidades y aprovechar las fortalezas.

Con ello, hago énfasis en la necesidad de realizar menos estudios descriptivos y más investigaciones que incluyan procesos de intervención. Por ejemplo, en Manizales contamos con numerosos estudios acerca del suicidio, el consumo de sustancias psicoactivas (SPA), la ansiedad y la depresión. Los datos existen, lo que requerimos con urgencia es generar transformaciones con ellos, las cuales trasciendan la academia y lleguen a los barrios, veradas y hogares. Aquí el Estado debe intervenir, basándose en la evidencia aportada por la academia y las comunidades para desarrollar sus planes de acción.

Para generar un mayor impacto social mediante la ciencia, es fundamental que los investigadores pensemos más allá de los productos de generación y circulación del conocimiento, como son los artículos y las ponencias en eventos científicos, para llevar los resultados de nuestros estudios a donde las personas conviven con sus realidades.

En conclusión, es fundamental que, como academia, comuna, barrio y verada, unamos nuestros saberes. Al fortalecer las alianzas ciencia-comunidad, tendremos más posibilidades de ejecutar propuestas de solución basadas en la evidencia y en la participación comunitaria, las cuales generen un mayor impacto en las problemáticas reales y generen transformación social.

@vivianaarboledapsicologa

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