¿Es hora de comprar dólares?
Confieso que soy reincidente: ya perdí la cuenta del número de veces que he prometido no volver a escribir sobre el dólar, pero la verdad es que no resisto la tentación de escribir sobre algo tan trascendental para la economía nacional. Total, ¿quién le dice que no a un tema tan jugoso?
A propósito, ¿sabía qué hace 11 años, en agosto del 2015, el dólar en Colombia rondaba los $3.200? Pues atérrese porque ayer cerró a $3.193. Once años después, pese a pandemia, elecciones y crisis, volvemos al mismo nivel, lo que termina golpeando la competitividad del sector exportador.
Pero si el exportador sufre, otro grupo ve la situación distinta: el que tiene ‘ahorritos’ guardados y mira el dólar con ojos de oportunidad. Si está ‘barato’, ¿por qué no comprar ahora y venderlos más caros después? Es la misma regla de toda inversión, sólo que aquí el ‘producto’ es la divisa estadounidense.
Entonces, ¿es hora de comprar dólares? Ni el más experto sabe hacia dónde se moverá. Sería aventurado afirmar que seguirá bajando, se estabilizará o ‘rebotará’. Cualquier cábala sería arriesgada. Lo que podemos hacer, en cambio, es entender el presente: por qué está tan ‘barato’.
El año pasado el fenómeno de dólar ‘débil’ fue mundial. Pero este año, a pesar de que algunas condiciones persisten, en especial con el alza en el precio del petróleo por la guerra en Irán, en Colombia sucedieron cosas que acentuaron el fenómeno y que hoy explican la revaluación de casi 18% en 2026, la segunda mayor del mundo, según Bloomberg. Ya no es un cuento de dólar débil solamente, sino también de peso fuerte.
Ese ‘peso fuerte’ empieza a explicarse con la política. El triunfo de Abelardo De la Espriella despejó el panorama económico. Bajaron las tasas de la deuda pública, cayeron las expectativas de inflación y subieron las de crecimiento económico, llevando el dólar a rondar los $3.200 de hoy.
Pero nada de eso vino gratis. Los mercados le dieron un voto de confianza a De la Espriella. Un voto amplio, pero exigente. Deberá cumplir su promesa de austeridad fiscal pese al desfinanciamiento del presupuesto y a la frágil coalición en el Congreso. Cualquier tropiezo en esa senda, bastaría para que el dólar rebotara.
A la política se suma otro factor igual de determinante: la enorme cantidad de dólares que entran al país por distintas vías. Las remesas rondarían los U$15.000 millones este año; el narcotráfico, que movió U$16.500 millones en 2024 (según un estudio de Daniel Mejía y Santiago Tobón), este año rondaría una cifra igual o mayor; y la minería ilegal sumaría otros U$8.414 millones (El Tiempo). Ese río de dólares, lícitos e ilícitos, ha presionado, indiscutiblemente, el precio del dólar a la baja y todo indica que seguirá haciéndolo.
Por eso si usted piensa comprar ‘dolaretes’, hágalo, pero no le ponga todos los ahorros a esa jugada. Diversifique. Al fin y al cabo, en esto del dólar, la única certeza es la incertidumbre. Ah, y si algún día vuelvo a escribir sobre el dólar, ya sabe, seré una vez más reincidente.