Aún-aun, exportar-importar, trasegar
Considero este error como un descuido no corregido a tiempo, por falta de tiempo, precisamente.
De acuerdo con mis lecturas, son pocos los escritores que utilizan correctamente el adverbio ‘aun’, pues le ponen tilde cuando no la lleva, como en estas declaraciones: “He visto nuestra entrega total, sin desfallecer aún en los ataques más feroces” (LA PATRIA, Paloma Valencia, Gracias, 14/6/2026). “No es posible uniformar a todos, aún en temas sencillos y deseados por todos” (Ibídem, Jorge Raad Aljure, 9/6/2026). Castizamente, “…aun en los ataques más feroces”, y “…aun en temas sencillos”. Este adverbio (del latín ‘adhuc’, -‘hasta ahora’) lleva tilde cuando significa ‘todavía’; no la lleva, cuando quiere decir ‘hasta, incluso, inclusive’. En el primer caso, es palabra bisílaba (‘a-ún’), pues la tilde disuelve el diptongo, y es tónica. En el segundo, es monosilábica y átona, ya que no tiene acento alguno. Dos ejemplos para ilustrar lo expuesto: de ‘aún’ –adverbio de tiempo–, ‘aún podemos enderezar lo torcido’; de ‘aun’ –adverbio de modo–, ‘aun sabiendo que el agua moja, no nos arremangamos’. ***
Los verbos ‘exportar’ e ‘importar’ tienen su raíz en el verbo latino ‘portare’ (‘llevar de una parte a otra, transportar’). Se diferencian por los prefijos ‘ex-’ (‘fuera’) e ‘in-’ (‘dentro’). De acuerdo con estas nociones, ‘exportar’ (en latín, ‘exportare’) significa ‘enviar mercancías u otras cosas de un país a otro’, por ejemplo, ‘Colombia exporta café y esmeraldas a muchas partes del mundo’; ‘importar’ (en latín, ‘importare’), al contrario, quiere decir ‘introducir mercancías u otras cosas de otros países al país receptor’. Por esto, es imposible hacer lo que dice un editorial de LA PATRIA: “…se tendrá que llegar a racionamientos de energía, a exportar gas de otros países con su consecuente encarecimiento…” (15/6/2026). Lógicamente, “…a importar gas de otros países…”. Considero este error como un descuido no corregido a tiempo, por falta de tiempo, precisamente. ***
De la siguiente manera comenzó el doctor Jorge Raad Aljure la columna antes mencionada: “La vida depara múltiples y variadas facetas reconocidas por quienes conscientemente la trasiegan”. ‘Trasegar’ no es ‘vivir’ ni ‘llevar’ ni ‘recorrer’. Por esta razón, lo correcto es “…por quienes pacientemente la viven” o “la levan”. Porque ya he tratado este asunto en varias oportunidades, es conveniente citar de nuevo la siguiente frase de una de las Novelas ejemplares de Cervantes, Rinconete y Cortadillo: “Y aplicándosele a los labios, de un tirón, sin tomar aliento, lo trasegó del corcho al estómago, y acabó diciendo…”. Y esto lo escribió hace un poco más de cuatro siglos. El Diccionario presenta las siguientes acepciones: “(del latín ‘transicare’, de ‘transire’, pasar). tr. Trastornar, revolver. // 2. Mudar las cosas de un lugar a otro, y en especial un líquido de una vasija a otra. // 3. Beber en cantidad vino y licores”. Sus sinónimos, ‘transbordar, transvasar; trastornar, revolver, confundir’. Don Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana (1610) da la siguiente definición de este verbo: “Es volver lo de arriba abaxo, de ‘trans’ y ‘ago-is’*. Trassegar el vino es mudarlo de un vaso en otro. Trassiego, la tal obra”. *’Ago’, primera persona del singular presente de indicativo del verbo latino ‘agere’ (‘llevar, conducir, hacer caminar, llevar por delante’) ***
El adverbio ‘antes’ ha muerto. Reemplazado irreflexivamente por el adjetivo ‘previo’, como lo comprueba la siguiente frase: “Previo a la elección de presidente y vicepresidente…” (LA PATRIA, editorial, 19/6/2026). Hasta no hace mucho, siempre se redactaba así: “Antes de la elección…”, sin complicar lo simple. La misma suerte puede correr el adverbio ‘después’, reemplazado, irreflexivamente también, por el adjetivo ‘posterior’. Respetemos los oficios de todas y cada una de las partes de la oración.