La veterana y gloriosa Aleph
Conozco la revista Aleph casi desde su inicio. Poco a poco fui llegando a sus páginas, y después la leía con regularidad. Fue fundada en Manizales por un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional liderados por Carlos Enrique Ruiz, quien más tarde se quedó al frente de la empresa. Corría el año 1966. Es la revista cultural independiente más antigua del país.
Ha tenido momentos difíciles, y siempre ha salido adelante. A los 20 años, estuvo a punto de clausurarla. “Esperaré unas semanas más –dijo–, a ver qué rumbos toma esta crisis. En mi intimidad deseo que sobreviva, ¿pero podrá vivir del aire?”. Superado el apuro, el fundador abrumado tomó un nuevo aliento y continuó el camino.
La subsistencia de una revista constituye una labor colosal. La mayoría de ellas desaparece en corto tiempo. De apuro en apuro y de sacrifico en sacrificio, Aleph corona la cumbre de los 60 años, hecho encomiable –e insólito– que resuena en el país culto como ejemplo relevante. En este empeño lo han acompañado su esposa Livia González, mezzosoprano y gestora cultural, y un dinámico consejo editorial. Todos son merecedores de un cálido reconocimiento.
Carlos Enrique Ruiz, oriundo de Manizales, es ingeniero civil, escritor, ensayista, poeta y profesor universitario. Fue rector de la Universidad Nacional en Manizales y de la Universidad de Caldas, director de la Biblioteca Nacional y viceministro de Educación Nacional. Conquistó el título excelso de profesor emérito y honorario de la Universidad Nacional. Es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y de otras academias, y ha recibido numerosas distinciones.
En el campo de la creación lo apasiona el área de la poesía, en la cual es autor de varios libros: Las lluvias del verano, Tregua al amanecer, Los signos de la espera, El velo de la ensoñación, El clamor de la clepsidra, La redondez del alba, Umbral de sueños, entre otros. En sus versos se percibe un aliento emocional y realista que transmite encanto y sosiego. Puede decirse que su vida vibra bajo el ritmo contemplativo del ensueño y la belleza.
Con esa música en el alma, su revista vive abierta a las diversas tendencias del humanismo y el arte, con todos los estilos y matices implícitos en el ancho mundo del pensamiento y la creatividad. El acervo que guardan las ediciones de los 60 años que aquí celebramos representa una riqueza invaluable, que ojalá se preserve como patrimonio nacional. Aleph es el alma, el nervio de la provincia, y la provincia conforma la sustancia nacional. Esa ha sido la bandera de Carlos Enrique Ruiz desde cuando se lanzó a la aventura heroica de crear su alter ego.
Para corroborar lo anterior, quiero anotar que al escribir estas líneas tuve la suerte de hallar en mis archivos una carta suya, de febrero de 1982, donde me dice: “Es la provincia colombiana la que representa la esencialidad en todos los órdenes. Mi lema es: Colombia es la provincia”.