24 de junio de 2026

Conexión centro

17 de julio de 2025
Por Guillermo Trujillo Estrada
Por Guillermo Trujillo Estrada
17 de julio de 2025

 

Sorprende que la discusión sobre la concesión Calarcá-La Paila, una obra que traerá beneficios para todo el eje cafetero se haya estancado durante tres años. Ésto, claro, sí entendiéramos que el mundo no termina en la frontera de Caldas. 

Debo recordar que la doble calzada Armenia-Manizales hoy existe, gracias a que los que transitan por la vía Calarcá-La Paila, han aportado el 27 % de los recursos. Nuestro tráfico no ha sido suficiente, máxime que la concesión Pacífico Tres descongestionó, pero se llevó unos recursos de peaje, compensados con creces en desarrollo económico para el occidente de Caldas, y para el corredor vial Buenaventura-Medellín. Adicionalmente se convierte en la oportunidad sin igual para llegar fácilmente a Puerto Antioquia, 400 km menos que a Cartagena para alcanzar el océano Atlantico.

Por desgracia, la visión de los dirigentes de Caldas ha sido corta con relación a la importancia del anillo Manizales-Armenia-La Paila-Pereira-Manizales, y La Paila-El 41-Manizales, circunscribiéndose solamente hasta Tarapacá.

La propuesta de aumentar el valor de los peajes en Tarapacá I y II, ratifica esa visión, que se agrava cuando se escucha que es la venganza de la dirigencia de Manizales contra Chinchiná, por no aprobar su ingreso al Área Metropolitana. De esta forma encarece su circulación hacia Pereira, obligándolos a relacionarse preferencialmente con Manizales. Así se condena al municipio mejor ubicado, a no poder gozar de los beneficios de estar en el centro de la conurbación. 

Como señuelo usan a los chinchinenses a luchar por la eliminación del peaje de Pavas, sin caer en cuenta que su retiro beneficia principalmente a los manizaleños, preferenciando a los socios del Club Manizales y los propietarios de lotes con posibilidad de urbanizar, en toda la zona. Por ejemplo, los mayores frutos serían principalmente para el diputado Luis Roberto Rivas y su familia -quien por razones éticas no debería opinar sobre el tema- teniendo en cuenta su conflicto de intereses, al ser propietarios del más grande predio entre Pavas y el puente Doménico Parma.

Esa absurda posición de cobrar todo en Tarapacá es egoísta y, va en contra de unir a más de dos millones de personas en una gran ciudad, iniciativa liderada principalmente por los gremios. Según los documentos firmados por su presidente, me recuerdan una anécdota con humor, pero descriptiva: En el gobierno de López Michelsen, siendo ministro de Hacienda Alfonso Palacio Rudas, atravesamos un invierno que afectó terriblemente el paso de La Siria y, ante la necesidad de recursos financieros, fue invitado al sitio por el poderoso dirigente cafetero Leonidas Londoño Londoño. Este ultimo le hizo ver la urgencia de la obra, porque Manizales podría quedar incomunicado, a lo que respondió el famoso Alcofrade “Leonidas, pero si a los manizaleños siempre les ha gustado vivir aislados del resto del país”.

La verdad es que el único tramo que cuenta con vía alterna y sin peaje es Manizales-Chinchiná, y lo que se debería solicitar es dejar sin peajes la vía vieja del Jazmín-Chinchiná, reclamando a la concesión construir la nueva calzada en la vía Chinchiná-Jazmín, como estaba planeado. De esta manera quedaría Manizales-Jazmín, como alterna, sin peaje por la vieja carretera.

De manera se podría proponer que La Romelia-El Pollo se incorpore a la concesión, dado el fracaso de vías del Samán, que fue un embeleco de unos parlamentarios con un gobernador, alcahueteados por el presidente Duque, creando una fuente de contratación pública como algunos lo persiguen, cuando las concesiones han demostrado con creces su eficiencia y velocidad de construcción. Estas obras se necesitan para romper un trancón, no para crear un polo de desarrollo. Por cuenta de esta decisión Cerritos-La Virginia y La Romelia-El Pollo, llevan siete años perdidos. 

Pero lo más grave es que la demora de los gremios obstaculizando la decisión, sólo ha servido para que políticos elegidos -y otros que no lo lograron-, conviertan la eliminación de los peajes en su bandera. Inclusive hasta el señor director de CONFA, en declaración grabada, interviniendo en asuntos públicos que no son de su competencia, tratando de convertirse en una víctima.

Dado que esta es una vía, no solo para unir dos puntos extremos, sino para los usuarios de tramos cortos que la usan sin pagar, deberíamos llegar a un acuerdo para colocar muchos peajes, más baratos, y de esta manera todos pagamos. Por ejemplo, es absurdo pedir eliminar el de San Bernardo, argumentando que se paga en Tarapacá, cuando el que usa la vía para ir al occidente no viaja al mismo tiempo para el sur. Esto cada día se asemeja mas, a un debate aupado por intereses ocultos.

También se puede proponer al concesionario colocar un chip con GPS en Flypass para que les cobren a los usuarios de la región por kilometro usado de la vía. Este sistema ya existe y es definitivamente un instrumento para lograr la equidad.

Si en pleno siglo XXI pretendemos dividir y no unirnos en la gran ciudad del occidente colombiano, estaríamos sacrificando el futuro de una comunidad  guiada  por resentimientos atávicos.