Nombramiento de jubilados
En un proceso que para muchas personas no fue muy claro en la participación, se produjo el nombramiento en la presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio. Una elección cuestionada ya que, según la denuncia presentada ante la Superintendencia de Sociedades -como informan las noticias- no se esperó a la designación de los delegados del gobierno nacional para poder proceder.
Pero aparte de lo que decida la entidad de control, más grave me parece que la dirigencia gremial de la cual el señor presidente de la junta, el señor Oscar Villegas es un portaestandarte, continúa defendiendo la gerontocracia como guía fundamental para decidir la elección y nombramiento de directivos, decidiendo por una mujer de 57 años, jubilada, negándole nuevamente la oportunidad a las nuevas generaciones de profesionales que están reclamando a gritos oportunidades en la dirigencia del sector privado de Manizales y Caldas.
Es increíble que los directivos manizaleños se resistan a soltar el poder y renovar las juntas, pudiéndose dedicar a ser los oráculos de nuevos profesionales, manteniendo la misma línea de que se requiere ser sexagenario, e inclusive septuagenario.
Todo este absurdo comportamiento de una dirigencia gremial, enquistada durante cuarenta años, fue lo en una denuncié el año pasado con la columna titulada “Gerontocracia Gremial” publicada en este mismo espacio. Deben saber que fueron innumerables las llamadas y comentarios recibidos de conocidos y desconocidos de Manizales, celebrando lo que expresé, pero, poniendo de presente la reserva de su nombre en razón de las dificultades que podrían llegar a tener frente a los dirigentes, viviendo en la ciudad.
Pero se ratifica, además de no creer en profesionales de 30 y 40 años, en la imposibilidad de aceptar otras visiones de personas formadas para afrontar las nuevas realidades, que permitan impulsar los cambios que se necesitan y también el relevo para preparar una nueva generación. Es natural que los más viejos prefieran refugiarse en el pasado que conocen, antes de afrontar el presente y diseñar el futuro.
También, algunos aspirantes han indicado que en el reglamento de elección excluyeron a todos los que hubieran aspirado a cargos de elección popular, así como los que hubieran ejercido cargos públicos, lo que profundiza la división entre sector publico y privado, y estigmatiza a los buenos servidores públicos para poder ingresar al sector privado, convirtiéndose prácticamente en una condena; es como clasificar entre buenos y malos, cuando la vida nos ha enseñado que generalmente, ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos.
Parece que se olvidaron que la Cámara lleva el registro mercantil, cumpliendo una función pública y por lo tanto, la mayoría de los recursos tienen esa condición, y por ley seis miembros de junta los eligen los comerciantes por votación directa y tres de sus miembros los nombra el gobierno nacional por decreto.
Lo inaceptable es que el sexagenario Oscar Villegas, pierda las elecciones que dirigió a nombre de los gremios para tomarse la Cámara de Comercio, elija a su sobrina a nombre de su empresa, luego la cambie para ocupar su puesto y posteriormente se haga elegir presidente de la junta, y sea el vocero para “renovar el contrato” de la anterior presidente ejecutiva sólo por un año, después de doce años de ejercicio, que desde luego fue una estrategia para buscar su renuncia con el supuesto argumento de generar nuevas oportunidades, y finalmente termine por liderar la junta para hacer elegir por votación no unánime a una pensionada.
Por eso, para todos los que están obligados al registro mercantil, sería muy útil que publiquen la lista de los 50 candidatos de los que hablan y que la firma Korn Ferry certifique a quiénes entrevistó, para tranquilidad de todos los que dudan de la transparencia del proceso y sostienen que a la junta le llevaron todo listo para inducir la decisión.