Cámara de Comercio
En días pasados se conoció la renuncia de Lina Ramírez a la Presidencia Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Manizales. Después de doce años, esta profesional -que con creces señaló las oportunidades a los jóvenes- demostró a la sociedad que sí pueden ejercer los cargos de liderazgo.
Muy impresionante fue su labor para penetrar en la capacitación, formación y ayuda a los pequeños empresarios de todas las ramas de la actividad económica. Todos los días se conocían eventos, muy concurridos, lo que significa el valor que los asistentes le daban a la temática y a los conferencistas e instructores de cada actividad no sólo en Manizales, ya que fue notoria su presencia en los municipios. Después de observar por medio siglo, el papel de la Cámara en la sociedad, puedo decir que este periodo fue el más activo en la tarea de fortalecer el tejido empresarial de la región, diferente al de las grandes empresas.
Resulta admirable cómo la saliente presidente se desmarcó del papel puramente gremial, de la simple defensa de intereses, pero al mismo tiempo, acompañó los proyectos y propósitos de ellos, sin pretender en ningún momento opacar a los líderes tradicionales -enquistados en la vocería gremial- a pesar de contar con el mayor número de representados, la autonomía presupuestal y la solvencia económica.
Inesperadamente el señor Oscar Villegas se tomó la presidencia de la Cámara de Comercio, a pesar de que la plancha de los gremios, mal orientada por él fue derrotada.
Grave que quien se suponía era el aliado de una persona que durante años había estado como soporte de la estructura del poder -en lo fundamental, sin tratar de copar sus espacios- terminó sin su respaldo para continuar como presidenta ejecutiva.
Perdió el sector privado tradicional a su principal soporte y en el momento más crucial; se termina el periodo presidencial y los que respaldan a Petro aspiran a dejar en las instituciones a sus fichas, para perpetuar la defensa de este gobierno y sus ideas.
Se olvida Villegas Velásquez que no cuentan con los votos para elegir sucesor. Parece que no lo midió cuando propició lo que, seguramente los gremios considerarán la entrega de la institución, a fuerzas que no la han gobernado por más de cien años.
Desde la presidencia de la ANDI, Villegas fue torpe en la orientación para elegir la junta de la Cámara. Una absurda concentración de poder, imponiendo en la plancha a su sobrina, representando a su propia empresa. Pero luego, tampoco tuvo el gesto de gallardía cuando la retiró de su grupo económico y más bien hizo valer su condición de representante legal para sentarse en esa silla, haciéndose nombrar presidente, cerrándole los espacios al menos para defender a la nueva generación.
Señalé en su momento mi extrañeza de cómo se afilió a la ANDI, para llegar a la presidencia inmediatamente, lo que quedó apareciendo como una afiliación convenida. Desde allí dirigió la elección desde el sector empresarial, en una plancha única para la junta de la Cámara de Comercio, -sin la malicia de presentar cinco planchas- convencido que la ciudad se plegaria a sus pies. La derrota fue notoria, sacando tan sólo dos renglones uno de FENALCO y otro compartido entre ANDI y CAMACOL, poniendo en peligro la posición de dominio tradicional.
Los gremios olvidan su fracaso como presidente del COMITÉ INTERGREMIAL DE CALDAS, y parece continúan depositándole la confianza, a pesar de cometer una torpeza como la de la salida de Lina Ramírez, en la actual coyuntura, cuando solo cuenta con dos votos para elegir el reemplazo, los demás miembros sólo necesitan que el gobierno nombre los dos delegados que faltan, para consolidar una mayoría arrolladora que sin dudas impondrá el sucesor.
Para Lina mis parabienes en un futuro que seguramente estará lleno de reconocimientos, de una ciudad que le debe tanto, y una sociedad a la que domina desde todos los flancos, como pocos de sus dirigentes, y por lo tanto tendrá mucho para aportar.