Mi reino por una nariz
La flamante presidenta peruana, Dina Boluarte, que ganó su cargo por una nariz, al ocuparlo de carambola tras el aparatoso proceso de destitución de Pedro Castillo, podría perderlo también gracias a esa parte del cuerpo. En efecto, tras dos años de ejercicio del poder (nunca mejor utilizada esa expresión porque su manejo chambón sugiere que apenas está ejercitándose) está a punto de una destitución. Pero no a causa de la despiadada represión a las protestas al comienzo de su gobierno, ni por los escándalos de corrupción que la han rondado a ella y a su círculo más cercano, sino por la mala pasada que le ha traído su apéndice nasal. En efecto, si bien fue a mediados de 2023 que se hizo una operación nasal, es a fines del recién terminado 2024 cuando dicha intervención adquiere ribetes de escándalo.
Queda atrás la conmoción por las joyas y los 15 lujosos relojes Rólex recibidos de un gobernador a cambio de incrementar las partidas del presupuesto nacional para la provincia del mandatario local. Bastó con que Dina dijera que no habían sido regalados sino prestados. Tampoco quedaron en nada las acusaciones sobre enriquecimiento ilícito al exhibir orgullosamente las joyas en rueda de prensa, simplemente diciendo que eran producto de su trabajo.
Pero ahora, cuando mes y medio después del suceso, el exprimer ministro Alberto Otálora reveló que era cierto que la presidenta se había ausentado de su trabajo durante 12 días en junio de 2023 debido a una operación de nariz, la Fiscalía abrió el pasado 5 de diciembre una investigación preliminar por la presunta comisión del delito de abandono de cargo y omisión de actos funcionales, al haber ocultado al Consejo de Ministros y al Congreso dicha cirugía.
La gobernante dijo que la operación no fue estética sino que era necesaria para mejorar su respiración y que en esos días continuó su trabajo de manera virtual. Agregó, eso sí, que “desde hace bastante tiempo, sistemáticamente,” ha sido “objeto de un acoso permanente con el único propósito de generar crisis en su gobierno”.
Así, pues la política del país inca, siempre movida y caracterizada por la frecuente destitución y procesamiento de presidentes, se ve, en el cambio de año abocada, literalmente de narices, a un nuevo intento de declaratoria de vacancia de la silla presidencial. En medio del escándalo, la Policía Nacional del Perú (PNP)halló un muñeco de brujería en su cartera cuando fue revisada en marzo pasado durante un allanamiento al Palacio de Gobierno por el caso ‘Rolex’. Así lo reveló el periodista Ernesto Cabral en un libro titulado “Rolexgate”. El comunicador informó que sus fuentes describen el amuleto como un muñeco vudú, «un peluche chico con cintas rojas en un cuerpo negro, era una forma humana», detalló en entrevista radial. Para abundar en pruebas dice que «la presidenta usa bastantes amuletos, la han visto con huayruros —considerada una semilla de la suerte— en las muñecas». Además informó que incluso le consultó a Teodoro Berrú Zurita, consejero espiritual de la mandataria, quien le respondió que «él también sabía que ella tenía ese tipo de muñecos».
Lo que faltaba en la tragicomedia: hechicería vudú. De ahí a que Perú se convierta en un nuevo Haití no hay sino un paso, que puede estar determinado por el ingreso de mercenarios colombianos como los que acabaron con la vida del presidente de ese país o los que asesinaron al candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio.
Crucemos los dedos para que no sea así y para que nuestros compatriotas que están tan dedicados al viejo arte de la matanza a sueldo en Sudán, Ucrania y otros puntos calientes del mundo no metan sus narices por las tierras del inca(ya hay suficientes líos con la de Dina).
Esperemos también que la delicada intervención en su no menos delicado apéndice nasal, fuere o no estética, le haya dado a la señora Boluarte una mejora en su olfato político, al menos para remontar siquiera hasta el margen de error el 3% de favorabilidad entre la opinión pública de su país que registra en las encuestas y para afrontar el implacable juicio de la historia de la rinología.