¡Basta de escándalos!
Los colombianos estamos cansados de tantos escándalos de corrupción, de violencia, de diplomáticos enredados en presuntos delitos, o de negociaciones para que los delincuentes digan la verdad, entre otros temas.
El sistema judicial del país debe cambiar y acabar con penas como la de casa por cárcel para delincuentes de cuello blanco. La ley debe ser para todos igual y ejemplarizante, de tal manera que exista un empoderamiento del Estado de Derecho.
Así mismo, se debe terminar con la reducción de penas si el delincuente comienza a delatar, ya que este beneficio pone en entredicho la capacidad investigativa del Estado y todo el sistema a cargo de la Fiscalía General de la Nación que permite realizar esta labor que termina con la imputación de cargos al presunto infractor de la ley.
Los delincuentes que infringen la ley deben sentir todo el peso de la misma, así como todo funcionario del Estado y en particular los diplomáticos que la violan, ya que ellos deben dar ejemplo de honestidad, decencia, ética y moral, es decir, respetar la ley, cumplirla y velar por su cumplimiento. Son principios básicos de toda persona que ejerce un cargo público.
El reciente escándalo del embajador Armando Benedetti es más que bochornoso, ya que no es la primera vez que está metido en una situación que lo pone en entredicho ante la ley y su capacidad para representar al Estado colombiano y a su nación.
El 5 de junio del 2023 la BBC News Mundo, bajo el título Petro, Benedetti y Sarabia: 3 claves para entender el escándalo que produjo el quiebre del presidente de Colombia con su círculo íntimo, expresó: que dos asesores del actual gobierno entre ellos el exsenador Armando Benedetti salieron del gobierno como resultado de un escándalo que incluye dólares en efectivo, insultos, traición, polígrafos, escuchas telefónicas y la sospecha de que la campaña fue ilegalmente financiada.
Ahora este mismo personaje en su calidad de embajador de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), fue denunciado en España por presunta violencia contra su pareja. ¡Qué barbaridad! ¿Cuál es la imagen que como país estamos dando ante el mundo con esta clase de diplomáticos? Ya tenemos la fama de paracos, guerrilleros, narcos y ahora de violentos. Los inversionistas y los turistas que deseen visitar al país lo pensaran dos veces, porque si esos son los personajes que nos representan en el exterior, ¿qué se puede esperar de los colombianos de a pie?
No nos basta con el hecho de que asesinen y atraquen turistas en nuestro país, de los altos índices de feminicidio, y asesinatos a líderes sociales, además de los colombianos que se encuentran en estado de indefensión en los territorios, como para que personajes como el Sr. Benedetti, le agregue la cereza al postre.
Para ser diplomático no se requiere solamente que el candidato tenga las calificaciones intelectuales y profesionales, sino también las personales.
Una persona como el embajador Benedetti que según medios de prensa como por ejemplo el artículo que se publicó en Infobae de fecha 23 de julio de 2024 titulado: Armando Benedetti y su turbulenta vida amorosa en medio del escándalo actual: señalan que ha sido consumidor de drogas, alcohólico, que al parecer es violento y con 4 matrimonios, esto deja mucho que desear.
Si bien es cierto que la vida privada de las personas solo les incumbe a cada cual, no es así para un funcionario público, porque este tiene una gran responsabilidad que es representar a un país, por lo que debe dar ejemplo.
Los gobiernos de turno no pueden seguir pagando favores políticos con puestos diplomáticos, y deben mirar con lupa a quien le da el honor de representar el país y a los colombianos. No podemos seguir con esta clase de vergüenzas ajenas, y me uno al clamor de muchos, frente al hecho de que es inconcebible la violencia y en especial con las mujeres, por lo que el embajador Benedetti debe salir del gobierno. q
Este capítulo grotesco debe servir de ejemplo para que se generen políticas públicas de Estado a fin de recuperar la cultura ciudadana, los valores y el fortalecimiento de la ley en el país.
(*) Exdiplomática y escritora.