28 de septiembre de 2022
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Las personas: el sentido de la praxis clínica

Psicóloga. Maestrante en psicología clínica. Cursando formación en logoterapia y análisis existencial. Investigadora en neurociencias. Miembro de la Red Colombiana de Mujeres Científicas. Líder de iniciativas de desarrollo social y educativo en Manizales.
22 de septiembre de 2022
Por Viviana Andrea Arboleda Sánchez
Por Viviana Andrea Arboleda Sánchez
Psicóloga. Maestrante en psicología clínica. Cursando formación en logoterapia y análisis existencial. Investigadora en neurociencias. Miembro de la Red Colombiana de Mujeres Científicas. Líder de iniciativas de desarrollo social y educativo en Manizales.
22 de septiembre de 2022

La relación entre el profesional de la salud y el paciente constituye un pilar para el buen desarrollo de los procesos de intervención en contextos clínicos. Al ingresar a un consultorio, es tranquilizador sentir la calidez de un amable profesional. Sin embargo, las quejas de muchos pacientes convergen en que, en los procesos de evaluación e intervención clínica, los profesionales de la salud no los miran a los ojos, focalizan su atención en los formularios que deben diligenciar en la computadora y demuestran poco interés en ellos como personas. Básicamente, refieren que los clínicos se relacionan más con sus órganos o con sus enfermedades que con ellos como seres humanos.

En el ejercicio de las disciplinas relacionadas con la salud, las experiencias subjetivas son divergentes. Mientras para muchos pacientes es muy incómodo sentir que los profesionales de la salud les brindan poco tiempo y reducido interés personal, para muchos clínicos el trabajo es agotador. Algunos psicólogos clínicos solamente cuentan con media hora por consulta, lo cual les genera una gran frustración frente a sus propios procesos psicoterapéuticos. Entretanto, muchos médicos trabajan en jornadas de 72 horas, lo cual también es sumamente demandante para ellos en términos físicos y mentales.

En el área de la salud el agotamiento lo presentan profesionales y pacientes. Es una realidad que grita por un cambio urgente, ya que las necesidades de los pacientes y de los profesionales requieren ser tenidas en cuenta. Bajo la realidad del agotamiento y de otras necesidades no resueltas, no trato de justificar el poco interés personal hacia los pacientes que demuestran algunos profesionales, ni tampoco las agresiones a los profesionales de la salud por parte de algunos pacientes. A lo que hago un llamado es a la necesidad de dar más atención a la persona que a las demandas de las organizaciones e instituciones prestadoras de los servicios de salud.

Alexandros Patakkos y Elaine Dudon afirman en su libro “Prisioneros de nuestros pensamientos” que el sentido de la vida en el trabajo se descubre cuando la persona que labora para una organización siente que es valiosa para ella. En la actualidad, las contrataciones de corta duración no le permiten a la persona tener suficiente tiempo para conectar con la misión, la visión y los valores de la institución para la cual labora. Más difícil es cuando la persona se siente como un bien para lograr un indicador o alcanzar una meta. Teniendo esto en cuenta, el cambio en la visión del profesional se logra cuando se le permite sentirse parte de una misión conjunta y se le otorga el valor que merece.

En contextos de salud, el sentido del trabajo son los seres humanos. Una institución de salud no podría sostenerse sin las personas que laboran para ella. Tampoco tendría ninguna misión sin la presencia de sus usuarios. De ahí la importancia de darles a los trabajadores y a los pacientes el reconocimiento que merecen, expresando ese valor en cada uno de los procesos de atención clínica y en las condiciones de bienestar para cada uno de los trabajadores.