Elección de presidente
Y se llegó el Domingo 19 de Junio, fecha esperada por todos para elegir al nuevo presidente de Colombia, que ocupará la Casa de Nariño entre el 7 de Agosto del año 2022 hasta el 7 de Agosto de 2026.
Estamos de frente a una elección crucial para el país, pero con la gran incertidumbre y las molestias que nos dejan unas campañas revestidas de agresividad por quienes manejan las de los aspirantes GUSTAVO PETRO y RODOLFO HERNANDEZ.
Yo nunca había asistido ni había sido testigo de un evento de estos, donde el atrevimiento llegó a unos límites insospechados y el respeto fue pieza olvidada entre los contendores.
Triste, muy triste como los apelativos de ladrones, tramposos, pícaros, delincuentes, etc. salieron a relucir.
Más triste aún cuando aprovechándose de una tragedia familiar insistían en el asesinato de la hija de uno de los candidatos, como si se quisiera regar sal o limón en una herida de familia, con el único fin de atormentar a su contrincante.
En fin, ya todo esto se calmará a partir del Domingo cuando conozcamos el nombre del nuevo presidente.
No me cansaré de repetir a mis conciudadanos sobre la necesidad de VOTAR.
Es una obligación que todos tenemos en favor de Colombia, sin fijarnos para nada en las encuestas, los tracking, los cabeza a cabeza, los empates técnicos ni nada de eso. Votar lo que diga nuestra conciencia sin influencias de ninguna clase. Si ganamos muy bien. Si perdemos, aceptar el resultado.
No me cansaré de pedirles que por favor asistamos para depositar nuestro voto y nos alejemos del VOTO EN BLANCO. Para esta jornada este voto no es aconsejable en razón de que la simpatía tan cercana de los candidatos con sus electores puede causar diferencias muy pequeñas y este voto podría porcentualmente variar los guarismos. Vote por cualquiera de los candidatos. El voto en blanco no es solución.
Recuerdan a CARLOS ALONSO LUCIO?
También fue guerrillero del M-19 como el candidato Gustavo Petro.
Lucio tenía quince años cuando empezó su relación con el M-19. Sus compañeros eran Eduardo Chávez y César Ucrós, recuerda que en ese momento el significado de la revolución era distinto a como se aprecia hoy, porque no se había vivido la ola de la violencia producto del narcotráfico, sus primeras tareas fueron convertirse en el correo entre el colectivo de la cárcel de Bucaramanga y el de La Picota. La mayoría eran mensajes orales, iba al colegio entre semana, y los fines de semana, a la cárcel. Su vida social se sostuvo cada vez menos, porque con mayor frecuencia acudía a esas actividades, afirma que un viernes salió por la tarde del colegio y el conductor lo llevó a Bucaramanga, lo esperó mientras entró a la cárcel y lo devolvió a Bogotá, así comenzó a conocer las tesis revolucionarias del M-19. Sus papás sabían que viajaba a Bucaramanga, pero pensaban que visitaba a su tío que se encontraba preso en ese entonces. En 1992 anuncia su retiro del M-19. Vió que su camino no era ese precisamente.
Hoy antes de escribir estas líneas estuve leyendo una nota que circula por internet escrita por Carlos Alonso Lucio y me llamó poderosamente la atención una frase:
«Se equivocan los que creen que pueden tomarse el poder a punta de verborreas ideológicas, encapuchados iracundos, youtubers tóxicos, estrategas corruptos y bandas armadas»
Esto lo entiendo como una estocada a los violentos de la llamada PRIMERA LINEA que a cada momento buscan aterrorizar a los ciudadanos. Igualmente lo entiendo como un mensaje enviado a los protagonistas de los videos recientes de los petristas encabezados por Roy Barreras.
Dice más adelante en su nota que:
«Fue la gente la que se inventó una tercería, la de Rodolfo Hernández, para salir de la polarización y la corrupción que nos tenía desquiciados
Y no va a ganar por poquito. Va a ganar por palera.
Hay cosas de la política que no se aprenden mirando encuestas, comprando votos, metiéndole la mano a los presupuestos o sentándose a oírle las peroratas a algún profesor de politólogos.
Para saber de política es imprescindible conocer el corazón de la sociedad. Descifrar su instinto, su nervio, su sentido moral.
Al fin y al cabo la democracia es eso: el sistema del sentido moral. Por eso es el sistema de la legitimidad. De la legitimidad -y no de la fuerza- como fundamento del poder.
Desde el 29 de mayo los trackings y las encuestas que no paran nos pusieron a seguir las tendencias y las gráficas y los números y las flechitas como si las elecciones fueran un reality de zombis penando por sortilegios.»
Con todo este adobo de lado y lado, solo nos queda esperar el resultado del Domingo para saber quien será nuestro presidente.