El voto en blanco no vale pero define
Siempre que hay elecciones aparecen los consejeros de oficio, pero más que aclarar una situación, logran confundir al elector y mucho más si es la primer vez que acude a las urnas.
Veo como periodista que es absolutamente necesario que nosotros sin ánimo de enredar las cosas, tenemos la obligación de estar encima del tema para que los avivatos no terminen ganando una partida que tuerce los resultados de unos comicios.
EL VOTO EN BLANCO
Esta es una acción que ni suma ni resta. No tiene efectos jurídicos y solamente demuestra que no estamos de acuerdo y nada más.
¿Qué es y para qué sirve el voto en blanco?
De acuerdo con la sentencia C-490 de 2011 de la Corte Constitucional, el voto en blanco es “una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad, con efectos políticos”. Esto quiere decir que la casilla en blanco representa una opción para aquellos que no están de acuerdo con los candidatos, sus partidos o propuestas, y por ello cuentan con este recurso para manifestar su disentimiento o inconformidad en las urnas.
“El voto en blanco constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector. Como consecuencia de este reconocimiento, la Constitución le adscribe una incidencia decisiva en procesos electorales orientados a proveer cargos unipersonales y de corporaciones públicas de elección popular”, añade esa sentencia que declaró la exequibilidad de la Ley 1475 (Ley de Reforma Política).
No obstante, en la segunda vuelta presidencial este voto tiene solo un valor simbólico, mas no jurídico, pues si bien representa disentimiento, abstención o inconformidad frente a los candidatos en contienda, no tiene efectos prácticos.
Pero no votar o votar en blanco tiene unos riesgos altísimos de caer en lo peor.
Mientras escribo esta nota, por coincidencia me llega un comentario de uno de los lectores del sur del Continente, de lo ocurrido en las últimas elecciones de Chile, cuando los votantes a falta de una orientación adecuada, creyeron que la solución era votar en blanco y cayeron en manos del candidato de izquierda, allegado a las prácticas comunistas y socialistas.
Así fue la elección
PRIMERA VUELTA
Kast 27.91%
Boric 25.83%
Voto en Blanco 31.14%
SEGUNDA VUELTA
Boric 55.87%
Kast 44.13%
Voto en Blanco 24.13%
Si comparan cifras de las dos vueltas, se advierte que quedaron satisfechos con el resultado en Blanco de la PRIMERA VUELTA y en la segunda no acudieron a las urnas porque pensaron que el triunfo era de KAST, entonces el candidato de izquierda obtuvo la mayoría.
Como resultado CHILE quedó en manos del comunismo.
Esto de las elecciones tiene su más y su menos y es mejor seguir un buen consejo antes de caer en el error.
En Colombia nuestra obligación está en esquivar el voto en blanco y sufragar por uno de los dos finalistas.
Aunque el voto en blanco no tiene valor jurídico hay que dejarlo en el tarjetón, porque así está obligado por la ley, pero será el votante quien decida olvidarlo para marcar una de las casillas de los finalistas.
Este es un momento clave en el que está en nuestras manos el futuro de Colombia. Votar en blanco podría significar dar ventaja a cualquiera de los dos candidatos, con el riesgo de que gane el que no es de nuestro agrado y después vendrán los arrepentimientos.