Política y sentido de vida
En la política, el poder es una fuerza movilizadora. Es imposible hablar de la actividad política sin la implicación del poder. En el ejercicio electoral, dicha movilización está condicionada por la dirección que le asigne el candidato o futuro gobernante. La logoterapia, psicoterapia centrada en el sentido de la vida, no es una escuela de estudios políticos. Sin embargo, en épocas electorales, como la que vivimos actualmente en Colombia, constituye una visión orientadora de la actitud correcta que debería movilizar a un candidato a ocupar un cargo de elección popular.
Después del surgimiento del psicoanálisis de Sigmund Freud y de la psicología individual de Alfred Adler, la logoterapia de Viktor Frankl nació como la tercera escuela vienesa de psicoterapia. A diferencia de la voluntad de poder de Adler, la cual afirmaba que la búsqueda del poder constituye la principal motivación del ser humano, la logoterapia de Frankl defendía que lo que realmente persiguen las personas es encontrar un para qué vivir, lo cual denominó voluntad de sentido.
Para la logoterapia, ese para qué o sentido está basado en la autotrascendencia, una capacidad exclusivamente humana que implica salir de sí mismo para reconocer la legitimidad de otros seres humanos, resonar afectivamente con ellos y entregarse a una misión o tarea que procure su bienestar. En la política, ¿qué sucedería si los gobernantes fueran personas que desarrollaran la autotrascendencia? Aunque suene utópico, el cambio sería una realidad.
Usar la política como herramienta para realizar la voluntad de poder, basada en la consecución de una serie de acciones destructivas que vulneran el bienestar ajeno, aleja cada vez más al candidato y al gobernante de su auténtica humanidad. Desde la voluntad de sentido, el candidato político debe tener como misión co-crear, junto con la sociedad que aspira a gobernar, estrategias para dar soluciones a problemas comunes, defendiendo los recursos públicos. Sin embargo, cuando lo que se persigue es el poder para mover personas como fichas en un tablero de ajedrez, obtener un cargo y conseguir riqueza monetaria, rompe su conexión con la política como oportunidad para encontrarle un sentido a su propia existencia.
Es difícil hacer referencia al sentido de vida en este contexto cuando, según un informe de Transparencia por Colombia, publicado en diciembre de 2021, de los 967 hechos de corrupción reportados, 27% correspondieron a corrupción política. Estos hechos, según el mismo informe, afectan de manera directa a los niños, niñas y adolescentes, seguidos de los estudiantes, la población vulnerable, los pacientes y los usuarios de servicios públicos.
El candidato político debe aspirar a llegar al poder. Sin embargo, más importante la obtención del poder en sí mismo, es el uso correcto de ese poder. De acuerdo con los principios de la logoterapia, esa búsqueda debe estar movilizada por la voluntad de sentido y la autotrascendencia, las cuales le permiten al candidato ir más allá de sí mismo para entregarse a la tarea de trabajar por sus comunidades. Solamente así, encontrará verdadero sentido en su ejercicio político.
@vivianaarboledapsicologa