21 de mayo de 2022
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Gazapito ‘incluyente’

12 de marzo de 2022
Por Cazador
Por Cazador
12 de marzo de 2022

Debe existir la libertad de expresión. No me cabe duda. Quienes se empeñan en utilizar el llamado lenguaje ‘incluyente’ están ejerciendo un derecho inalienable. Sin duda. Pero a lo que sí no tienen derecho es a tratar de imponernos ese lenguaje a quienes preferimos expresarnos en un idioma fluido, agradable y normal. A eso me opongo.

Y es que el lenguaje ‘incluyente’ no lo es tanto: La tontería del Instituto de Bienestar Familiar, con su manida fórmula de ‘niños, niñas y adolescentes’, no menciona a los miembros de la comunidad de las muchas letras (l, g, t, b, i, y no sé cuantas más), porque, según la teoría en la que se basa esa forma de lenguaje, niños son solo los de género masculino, niñas las de género femenino, y entonces la niñez del tercer sexo no se menciona. Se la excluye. Los que no practicamos esa manera de hablar, simplemente entendemos que la palabra niño, cuando se usa en forma general, se refiere a cualquier persona que no haya llegado a la adolescencia, independientemente de su género: los incluye a todos. Por eso, creemos que decir niños y adolescentes es más incluyente que decir niños, niñas y adolescentes, frase que deja por fuera a un grupo de personas en razón de sus inclinaciones sexuales. Pero, repito, cada cual debe poder hablar como le dé la gana.

Pero lo que sí es cierto es que tratar de utilizar ese lenguaje conduce a veces a enredos y contradicciones innecesarios. Por ahí en un video de la revista Semana, publicado vía YouTube el 8 de marzo a eso de las dos de la tarde, se escuchaba a Gustavo Petro explicando su propuesta para un nuevo sistema de pensiones. En medio de su discurso dijo lo siguiente:

Si eso lo logro, tengo el recurso, 18 billones de pesos anuales, para pagar medio salario mínimo a cada uno y una de las personas de la tercera edad que hoy no tienen pensión, y logramos 100% de cobertura, es decir, el derecho a la pensión. La parte de ese párrafo que destaco en negrilla, evidentemente sobra. No agrega nada y, en cambio, oscurece la frase, la hace menos comprensible. Por dar gusto a la galería con su lenguaje supuestamente ‘incluyente’, cae en un enredo que demuestra que su inclusivismo no es auténtico ni espontáneo, sino una construcción forzada que le lleva a caer en tonterías como esa. ¿De veras cree el candidato que si hubiera dicho simplemente para pagar medio salario mínimo a cada una de las personas…, habría habido siquiera uno de los colombianos del género masculino que se hubiera sentido excluido? ¡Qué majadería!