21 de mayo de 2022
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Y llegó la navidad

24 de diciembre de 2021
Por Eduardo Lozano M.
Por Eduardo Lozano M.
24 de diciembre de 2021
Llegó la Navidad pero con un sabor y un ambiente diferente en todos los ordenes.
De hace varias semanas vengo viajando y noto a las gentes como bajas de ánimo para esta celebración. Para mi hay motivos muy válidos, tales como  la pandemia originada por el coronavirus, la violencia y la inestabilidad de millones de personas que de un momento a otro se metieron en la aventura de las migraciones en la búsqueda de nuevos horizontes para su futuro.
Pero quiero comenzar desde el principio. Estoy recorriendo varios países del norte de América y me he encontrado que esa expectativa y esa preparación para celebrar la fiesta católica del nacimiento del Niño Jesús ha decaído.
Hace muchos años los niños se preparaban en Colombia,todos los dias de Diciembre para ir a cantar los villancicos en la Iglesia de su barrio o de su pueblo y de una manera divertida quizás la llegada de la noche de Navidad. Hoy parece que esa costumbre ha perdido fuerza y los coros de ciertas iglesias de Bogotá (Santa Ana, Teusaquillo, Las Cruces, San Francisco, etc.), tan famosos en años anteriores, parece que hoy ya no lo son.
 
MEXICO
Para quienes no lo saben, México tiene una costumbre desde el siglo XVIII de celebrar las famosas posadas que se inician 9 días antes de la Navidad y que cada noche en sus visitas tratan de emular el recorrido de José y María, padres de Jesús hasta Belén. Las posadas en las que participan varias familias, tienen un estricto orden: Rezo de la Novena de Navidad y Letanía para pedir posada. Canto (una especie de villancico) para pedir posada. La fiesta, donde hay piñata, dulces, frutas, ponche (bebida especial), comida y mucha alegría.
Algo parecido ocurre en Guatemala, especialmente en los sectores de Huehuetenango, Quiché o el Petén, donde por su vecindario con México (Tuxtla Gutiérrez) son similares en costumbres y creencias.
 
ESTADOS UNIDOS Y CANADA 
Más hacia el norte, pasando a los Estados Unidos y Canadá, donde las religiones tienen otro tratamiento, se advierte una marcada descendencia anglo-sajona. El ánimo navideño es diferente. Allí no hay Niño Dios, ni virgen, ni San José, ni Belén. Nada de eso, el personaje central es Santa Claus
«Viejito Pascuero», Santa Claus, Papa Noel o San Nicolás. Esos son algunos de los nombres que recibe el personaje encargado de condimentar con sus presentes y regalos la fiesta de la Navidad. 
La historia del origen es mítica y tiene relación con la figura inspirada en el obispo cristiano Nicolás de Myra, quien vivió en el siglo IV en Anatolia, Turquía, y que a la fecha posee más de dos mil templos en tributo a él por mundo.Las reliquias y despojos se conservan en Bari, Italia, porque cuando los musulmanes conquistaron territorio turco, un grupo de católicos romanos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad italiana.
Santa Claus es imitado en muchas partes del mundo y tiene como única profesión REGALAR JUGUETES
Al ambiente se suma la temporada invernal que en los países de norte América está acompañada por nieve, dándole un sabor más auténtico a la historia del viejo obispo Nicolás de Myra.
Todo esto se refleja en cierta opulencia a la hora de hacer la compra de regalos para la familia y sus allegados.Actitudes  que no se ven en otras regiones del mundo.
 
LA OTRA CARA DE LA NAVIDAD
Pero mientras todo ocurre por estos regiones, no dejo de pensar ni un instante en los niños que no reciben regalos ni nada, Esos infantes que no tendrán un triciclo, un balón o una muñeca. Esos niños que sin tener ninguna culpa, tienen unos padres que deambulan por el mundo como migrantes buscando un mejor mañana.
Niños, como los he visto por estos días, durmiendo debajo de los puentes, porque esta modalidad se usa en todas las naciones, en la carreteras al lado de la marcha de los migrantes o frente al muro de frontera entre México y Estados Unidos.
Niños que se enferman porque para subsistir deben comer de lo que haya, así esté en mal estado o con fechas de preparación vencidas. Niños que llevan meses sin dormir en una cuna con una frazada.
Hoy esos pequeños lo hacen en un piso frio y duro, cubiertos por bolsas de plástico para soportar la lluvia o el frio. Para ellos también es Navidad y quizás gozarán viendo los juguetes de otros niños, hijos de padres pudientes que sí los pueden comprar.
Muchos de esos niños son felices mirando a otros niños, sin que tengan la mínima opción de acercarse a tocar un juguete. 
En el léxico de estos niños no existe la palabra envidia o egoísmo porque nunca han tenido un juguete como regalo en Navidad.