18 de mayo de 2022
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Mario Gómez, gobernante, funcionario, amigo…

7 de noviembre de 2021
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
7 de noviembre de 2021

Así es  el título del libro de la autoría del periodista y escritor Luis Carlos Puentes Reyes, publicado en el marco de las celebraciones  aniversarias de la Tebaida como municipalidad. Con el lanzamiento se pretende hacerle un justo homenaje a quien ha contribuido a forjar el destino no solo de su ciudad sino de toda la región, desde las importantes posiciones públicas que ha desempeñado con eficacia y brillantez.

Es una bella evocación de la trayectoria existencial de quien huérfano de padres a temprana edad, le tocó enfrentar el mercado del trabajo primero en el banco de Colombia recorriendo todas sus dependencias  y después, bajo la sombra protectora de Gustavo Moreno Jaramillo, entonces Gerente del recién abierto Banco de Occidente en Armenia, como gerente de los almacenes de depósito de la entidad en esa ciudad, con el encargo de fundar y dirigir los almacenes de Pereira y Buga. Así empezó su exitosa carrera financiera que lo llevaría a la capital de la República, donde tuvo la oportunidad de cautivar con su innata simpatía otros mentores de la alcurnia del ex gobernador de  Cundinamarca Francisco Gaviria Rincón, quien lo presentó ante su amigo Julio César Turbay Ayala, convirtiéndose en una amistad a primera vista, hasta el punto de que invitado por éste a contribuir a la campaña que lo llevó en 1978 a la Presidencia de la Republica,  se inició en la política y a su lado obtuvo un resonante triunfo en su tierra natal. Por eso no hubo asombro de sus amigos, cuando instalado el gobierno Turbay Mario Gómez fue nombrado Gobernador del departamento, escogido de lista enviada por el Jefe Liberal de entonces, en donde aparecía de último.

Sus coterráneos han querido destacar a quien bien ha servido con gran espíritu visionario. Por eso, señalan su eficaz contribución al desarrollo y progreso de sus habitantes durante el ejercicio de las dos gobernaciones en que laboró, sobre todo en la segunda, cuando fue  elegido como líder de una gran coalición formada para participar en la primera elección popular de gobernadores, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente.

Desde la campaña supo conformar un maravilloso equipo para diseñar el ambicioso programa que recibió el favor de los electores quindianos, fundamentado en  en dos grandes ejes programáticos: el desarrollo turístico del departamento valiéndose de la infraestructura cafetera, dotada de envidiables y hermosas viviendas rurales, y la creación de la Zona Franca y el Puerto seco de La Tebaida, aprovechando su estratégica ubicación geográfica y  la circunstancia excepcional  de tener su municipio aeropuerto, terminal de transporte terrestre y estación del ferrocarril del Pacífico y gracias, además,  al conocimiento acumulado adquirido como fundador y gerente de los almacenes de depósito del Banco de Occidente de Pereira, Armenia y Buga.

Una vez empezado su gobierno, logró convertir en ambiciosos proyectos tales propósitos colectivos, pues para construir el Plan de Desarrollo departamental,  supo asesorarse de los mejores profesionales en la materia. Para el efecto, nombró al dirigente cívico Luis Fernando Ramírez Echeverri como Secretario Departamental de turismo con el encargo de buscar al desarrollo económico y social del sector, y al doctor Álvaro Arias Young con la misión de hacer realidad la Zona Franca y el Puerto Seco, para darle conectividad a la región con Buenaventura y el continente asiático, a través de la Cuenca del Pacífico. Para tan importantes y delicadas misiones, obtuvo el acompañamiento y la asesoría del prestigioso Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, CIDER,  de  la Universidad de los Andes, como lo recuerda el Presidente de la Academia de Historia del Quindío, Jaime Lopera Gutiérrez en el prólogo del libro comentado y como también lo ha resaltado el escritor Armando Rodríguez Jaramillo en diversas publicaciones.

Como todos los grandes propósitos que llegan precedidos del escepticismo generalizado de la población beneficiada, tales proyectos no fueron ajenos a la crítica implacable de adversarios y amigos, quienes ridiculizaban la idea por la incredulidad del establecimiento de un Puerto Seco donde ni tan siquiera había mar o con el falso argumento según el cual la vocación cafetera del Quindío hacía difícil su reconvención en destino turístico.

No obstante, el tiempo le dio la razón al gobernante de entonces, pues la construcción y el establecimiento de los parques temáticos del Café y de Panaca, aunada a la crisis cafetera de finales del siglo pasado,  dieron paso al albergue de visitantes en las fincas cafeteras. Más tarde, la declaratoria por la Unesco del Paisaje Cultural Cafetero y la construcción del anhelado Túnel de la Línea consolidarían la región como destino Turístico de gran proyección nacional e internacional.

De otra parte, la Zona Franca y el Puerto Seco de la Tebaida se convirtieron en una esperanzadora realidad para la conectividad de la región con los países asiáticos de la Cuenca del Pacífico, después de su inauguración el 15 de julio de 2015.

No hay duda entonces de que el veredicto de la historia habrá de ser favorable a Mario, un realizador que supo trasladar la excelencia de la gestión ejecutiva en la empresa privada a la gerencia de los asuntos púbicos con gran éxito, y por ello puede mostrar a la gratitud de sus gentes tan eficaces realizaciones en bien de los anhelos de la comunidad de la cual forma parte importante. De ahí el justo reconocimiento de que es objeto con la publicación del libro reseñado.

 

Bogotá 7 de noviembre de 2021.