Duelo de septuagenarios
No es la primera vez que vengo a los Estados Unidos y he tratado desde hace algunos años para acá, estar en el marco de las elecciones para presidente, las que generalmente contemplan la reelección.
Este año tenían una connotación especial en razón a lo dificil que sería para el presidente Donald Trump llegar a un segundo período, dados los amores y desamores sembrados desde el comienzo de su gobierno.
Además era una jornada llevada a cabo en medio de una pandemia mundial que en la Unión Americana ha dejado miles de muertos por acción del coronavirus y cuyo resultado electoral era imprevisible.
Estas elecciones tenían un ingrediente especial y fue la propuesta de levantar un muro en la frontera con México, así como la separación de las familias para impedir el ingreso de foráneos a los EEUU por esa parte del país.
De hecho la actitud no fue recibida con agrado por el sector hispano que se abstendría de votar la reeleccción y respaldaría a su contrincante político el demócrata Joe Biden.
Pero a esta hora sin haber concluído con el conteo de votos oficialmente, puedo decirles que las presiones fueron de tal magnitud que los colombianos somos un ejemplo frente a lo que vi aquí el pasado martes..
Una gran desorganización y como ocurre en Colombia, muchos ciudadanos dejaron para último momento su voto. Se generaron grandes filas sin distancia social y peor aún, muchos retando su propia salud acudieron sin tapabocas ni medidas de protección para cumplir con su derecho a votar.
Los comerciantes de todas las ciudades blindaron sus ventanales de la vitrinas con tablas, para evitar que revoltosos rompieran vidrios como protesta por los resultados de las elecciones, ganara el uno o el otro.
Sin embargo hubo conato de desórdenes entre seguidores de uno y otro candidato siendo necesaria al presencia de unidades policiales y la retención de algunos revoltosos.
Las calles de las principales ciudades se vieron de un momento a otro congestionadas de vehículos por la cantidad de marchas que salieron de gentes que lanzaban vivas a los candidatos, sin que se conociera aún el resultado.
Pero lo que si fue sorprendente fue lo registrado en el Estado de Pensilvania, donde algunos delegados electorales encontraron varios casos como en Colombia, de la compra de votos. No sería propiamente por un tamal, un bulto de cemento o una teja de zinc como ocurre en algunos sectores de nuestra patria, pero lo cierto es que un delegado habló brevemente sobre el tema por televisión y denunció el hecho. Trascendió que casos similares se presentaron en Georgia y Arizona.
Como si no bastara todo el desorden, Joe Biden al conocer que tenía alguna ventaja en sus votos, habló en la noche del martes con aire de triunfador y se declaró confiado en la buena fe de quienes realizan los conteos de la votación.
Ya en la madrugada del miércoles, Donald Trump le habló al país y con cara de desconcierto y enojo, le advirtió a los ciudadanos que le estaban robando las elecciones.
Informó de su arrollador triunfo en el Estado de la Florida, pero no hizo referencia a los guarismos que presentaban otros sectores donde Biden había logrado un gran caudal de sufragios.
En este momento, así digan que uno u otro sigue en la Casa Blanca, es imposible hacer una precisión cuando las cifras de votos son tan abultadas y con un altísimo numero de denuncias por fraude.
Hasta anoche se había detenido el conteo de votos en algunas regiones, por fallas en las cuentas y las denuncias sobre un fraude.
Pasarán muchas horas y dias quizás para que el mundo sepa con certeza cual es presidente de los Estados Unidos, si es un segundo período para Trump o ingresará a la Casa Blanca como jefe de Estado el demócrata Joe Biden.
Que se recuerde en la historia hubo casos parecidos de similares resultados como en las elecciones donde se disputaban la primera magistratura Al Gore y George Bush (año 2000). Como se recordará en aquella oportunidad el país quedó sin un presidente oficial por espacio de 35 dias.
Ahora viene la otra parte complicada que es la elección por delegatarios de cada Estado, en este «sui generis» sistema serán quienes al final, representando a los electores de cada región den a conocer el nombre del nuevo estadista.
Pareciera y es una apreciación muy personal que quienes eligen al presidente no son directamente los ciudadanos sino sus representantes.
En fin, este sistema un poco complejo, lo entienen los estadounidenses.
Pero volviendo al tema, aun no se sabe quien asumirá la presidencia. Esto deberá ser resuelto antes del 20 de Enero del 2021, fecha oficial de las posesiones presidenciales.
Biden en la actualidad cuenta con 78 años de edad.
Trump está sobre los 74.