1 de marzo de 2021
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Coces contra el aguijón

8 de abril de 2020
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
8 de abril de 2020

El reciente incidente naval provocado por el navío militar “BVL Naiguatá” de la Armada Bolivariana de Venezuela con el barco de pasajeros “RCGS Resolute”, de bandera portuguesa, pero perteneciente a la empresa alemana de cruceros Columbia Cruise Services, con sede en Hamburgo, con 32 tripulantes a bordo, fondeado en aguas internacionales a 13.3 millas náuticas de la Isla venezolana de Tortuga, mientras realizaba labores de mantenimiento rutinario de uno de sus motores, llama a risa, tal el desarrollo y funambulesco final del bizarro encuentro que más pareciera el argumento de un gracioso sainete de dimensiones oceánicas que afortunadamente no provocó víctimas, diferentes al ofendido orgullo y menguado prestigio de la fuerza armada bolivariana, rica en equipos militares de origen ruso y chino de sofisticada letalidad, pero afectada con irreparable escasez de criterio y juicio del recurso humano, responsable de su manejo.

El curioso episodio ocurrió en la primera hora de la madrugada del pasado lunes 30 de marzo cuando en la oscuridad de la madrugada el inmóvil crucero de 124.8 metros de eslora (longitud) por 18 metros de manga (anchura) y 8.445 toneladas de capacidad, recibió la inesperada visita, con intenciones de abordaje para presunta inspección, del navío militar venezolano, que después de varias ráfagas de ametralladora como advertencia, por radio ordenó al capitán del “Resolute”, dirigirse hacia la Isla de Margarita, en calidad de “detenido”, por encontrarse, según versión del régimen chavista, en aguas venezolanas. El sorprendido capitán del crucero, luego de consultar con su casa matriz en Alemania, desconoció la pretensión del patrullero e inició su desplazamiento de regreso a Curazao, pero el “Naiguatá” empezó a embestir la proa del barco alemán, tratando de hacerle cambiar por la fuerza su curso de navegación, con tan mala fortuna, que se auto infligió daños tan graves que provocaron su inmediato hundimiento. En pocas palabras, eso se llama dar coces contra el aguijón. Afortunadamente todos los náufragos fueron oportunamente rescatados por otra embarcación cercana sin haberse reportado novedad ni lesión alguna entre los empapados tripulantes.

El navío hundido había sido armado en el astillero Navantia San Fernando en el puerto español de Cadiz y entregado a Venezuela el 1 de febrero de 2011. Era de la clase Guaicamacuto, con un desplazamiento de 1.453 toneladas, 79.9 metros de eslora, (longitud) por 11.5 metros de manga (anchura) y una tripulación usual de 44 marineros, destinados a patrullajes de control del litoral. Además de todos los modernos recursos de navegación, tal clase de patrulleros cuenta con un cañón Oto Melara de 76 mm de fabricación italiana, dos cañones adicionales de 20 mm y dos ametralladoras de 12.7 mm (Cal .50), probablemente tipo Norinco CS-LM3 de fabricación china.

El resultado del encuentro era obvio y estaba cantado. Resulta que este barco de pasajeros tiene una enorme proa bulbosa de acero reforzado bajo su línea de flotación, apropiada para el desplazamiento seguro a través de los hielos de las rutas de la Antártida, escenario usual de los itinerarios de los cruceros de dicha embarcación, que acostumbran zarpar desde Buenos Aires y visitar varios puertos de interés turístico hasta llegar al glaciar Perito Moreno, situado en la región de la Patagonia, dentro del Parque Nacional de los Glaciares en el sudoeste argentino. Este barco en particular, aunque muy confortable y bien dotado de comodidades y atracciones, es de modestas dimensiones, pues solamente tiene 7 cubiertas y capacidad para embarcar solamente 184 pasajeros y 122 tripulantes, lo que lo convierte en un pigmeo al lado de los grandes buques de crucero de 15 o más cubiertas, capaces de llevar cinco mil o más pasajeros y un número equivalente de tripulantes.

¡Qué horror y qué susto!, Imaginamos lo que puede ocurrir en un probable incidente similar que comprometa a uno de los enormes portaviones, acorazados o destructores de la fuerza naval que el presidente Trump ordenó desplazar en aguas caribeñas, cuando a algún despistado marinero “patriota” se le trabe su navegador GPS y le de lecturas de latitudes y longitudes erróneas y le de por embestir a alguno de esos monstruos marinos. Otra cosa que me produce muchas suspicacias y temores es el hecho de que la empresa propietaria del crucero involucrado se llame “Columbia Cruise Services” y como ya sabemos que uno de los fuertes de Nicolás Maduro no es su “dominio de los idiomas”, especialmente del inglés, haya interpretado que el buque pertenecería y provendría de Colombia, cargado de terroristas y paramilitares contratados para intentar un nuevo atentado contra su vida. De hecho, en sus declaraciones ante la prensa, el Presidente calificó el incidente como un atentado terrorista.

Este caso de mal entendimiento me recuerda fatalmente otro trágico aunque olvidado incidente en tiempos de la violencia partidista, que, como el caso del barco de la “Columbia Cruise Services”, también sería gracioso, si no hubiera tenido resultados tan trágicos y estúpidamente crueles, cuando miembros de la cuadrilla de bandoleros de Teófilo Rojas, alias “Chispas”, dirigidos en esa ocasión por los cabecillas Jair Giraldo, alias “Franqueza” y Arnulfo Salamanca, alias “Triunfo”, detuvieron en la vía de la Línea, cerca al sitio “Cansaperros” un bus en el que viajaba la agrupación coral del Conservatorio de la Universidad de Caldas con su director el Maestro Ramón Cardona García, rumbo a Ibagué “La Ciudad Musical de Colombia”, para participar en el Festival Folclórico de esa capital. Cuando, al ser requeridos, los aterrados coristas mencionaron la palabra “conservatorio” a los bandoleros, los muy bestias bajaron y asesinaron al maestro Cardona, su director, al confundirlo con Jorge Leyva Urdaneta, jefe del directorio conservador, contra quien estaba planeado el atentado. Al parecer los súbditos de “Chispas” tenían aptitudes semánticas equiparables al “don de lenguas” del mandatario bolivariano.