3 de julio de 2022
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El virus más importante no es el que creemos.

22 de marzo de 2020
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
22 de marzo de 2020

Cada vez que se escuchan las noticias de diferente orden, no se sabe cuál es más tenebrosa o absurda.

Violencia a los niños, a las mujeres, a los animales es algo que no se entiende, y más aún si estas se hacen con sevicia.

Tampoco se entiende la tala de árboles de más de 500 años en la Amazonía para hacer pisos lujosos, cuando lo que necesitamos es la siembra de millones de ellos, no solo para que genere oxígeno, sea el hábitat de muchas especies, sino para evitar la aridez de la tierra, y podamos contar con el agua que es el líquido más precioso, casi en vía de extinción.

Es incomprensible la irresponsabilidad de algunas personas que producen incendios en los bosques cuando necesitamos que el aire se purifique.

En el país como en el mundo se presentan altos niveles de contaminación, con lo cual se produce enfermedades de toda índole, y  puede llegar a generarse unas nuevas que nos puedan colocar en grave riesgo.

No se concibe como algunas de las personas que se encuentran en cuarentena por el Coronavirus no la cumplen, y ponen así en riesgo a la población.

En medio de toda esta tragedia generada por el ser humano, vienen entonces los personalismos y la crisis de valores y de autoridad.

Acabamos de ver todo un espectáculo de egos entre el Presidente de la República y el jefe del ejecutivo en los departamentos y municipios.

Si bien es cierto que el orden público está en cabeza del Presidente de la República, ante la falta de medidas contundentes para controlar la pandemia del Coronavirus por parte del Jefe de Estado, se hacía imperante el intervenir y hacer primar el interés general sobre los intríngulis jurídicos, y más aún si los gobernadores como los alcaldes tienen  entre sus funciones el proteger a sus residentes en sus regiones de un problema de salubridad pública.

Con algunos hechos como los mencionados anteriormente, nos preguntamos si realmente el ser humano es el animal más inteligente en el planeta, o el más destructor, egoísta, y bruto.

Ante la actual situación de pandemia y la crisis de la salud que siempre ha existido en el país, sería   interesante saber en realidad si todas las bellezas que se ha venido escuchando como estrategias para que el Estado haga presencia en todo su territorio para ayudar a los más vulnerables se cumple, o si por el contrario, forma parte de toda una pantomima como la que se llevó a cabo en el aeropuerto El Dorado, en donde no se siguieron los protocolos para detectar y controlar esta temible enfermedad, a pesar de haber asegurado lo contrario.

Lo lamentable es que no se ha dicho nada sobre cómo ayudar a que no se muera de hambre tanto los animales callejeros como la populación  residente en las vías públicas.

Sorprende también la declaración que hizo la ex ministra Noemi Sanin por Twitter el pasado 20 de marzo en el sentido de llevar a los enfermos del Coronavirus a la Guajira.

Con tantas desgracias que tiene ese departamento abandonado por el Estado, no le vamos achacar un problema más y menos de semejante envergadura.

Parecería ser que el país se ha desarrollado la “aporofobia”, cuando lo lógico es que en Colombia todos los ciudadanos deben tener la misma categoría por el simple hecho de ser colombianos.

Con todo este resumen de desgracias, creería que el principal virus que corre en el país y en el mundo se llama político virus.

(*) Ex – diplomática