25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

La ocasión la pintan calva

26 de noviembre de 2018
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
Por Coronel RA Héctor Álvarez Mendoza
26 de noviembre de 2018

A través de las redes sociales ha circulado esta semana un video en el cual aparece un exultante y bien alimentado Nicolás Maduro pronunciando una de sus acostumbradas arengas, esta vez ante una audiencia compuesta mayoritariamente de sonrientes y entusiastas jóvenes que, entre aplausos, ovaciones y gritos de alabanza al difunto comandante Hugo Chávez lo  escuchan con gestos de asentimiento, durante los actos de celebración del Día del Estudiante Universitario. Ante tan propicio aunque visiblemente macilento auditorio, el mandatario describe los “formidables” alcances y el desarrollo alcanzado por el sistema de educación universitaria en la Venezuela bolivariana y revolucionaria, que según su declaración, cuenta actualmente con 2.859.520 estudiantes universitarios, lo que significa que el sistema educativo ha logrado un nivel de escolaridad del 90%, lo cual supone el cubrimiento casi total de las necesidades de educación superior por cuenta de los progresos logrados por el chavismo y sus dirigentes. Tales cifras, según la óptica madurista y su propio testimonio, constituyen un nuevo récord mundial en el panorama de la educación superior del mundo entero. Si tales cifras fueran correctas, estaríamos hablando de cantidad. Pero de la calidad de tales estudiantes, de los contenidos académicos y de los resultados finales, qué podríamos asegurar?

Por contraste, Maduro describió en términos lúgubres aunque compasivos, la calamitosa situación de la educación universitaria colombiana y criticó la supuesta represión de las autoridades colombianas a las protestas estudiantiles contra las carencias de nuestro sistema educativo de nivel superior. Pero, para nada se refirió a las protestas que merecieron la brutal represión que ensangrentó las calles de Caracas y del país entero en las  recordadas y lamentadas jornadas de protesta de febrero de 2014 que terminaron con el sacrificio de tantas vidas y el encarcelamiento y tortura de numerosos manifestantes, insatisfechos con los “progresos”, la “abundancia” y la alegada “excelencia” del sistema educativo promovido por el régimen chavista.

La esplendidez en ese campo es de tal magnitud, según el optimista presidente Maduro, que pudo permitirle al gobernante el lujo de ofrecer, en directo y sin pensarlo dos veces, la generosa donación de veinte mil becas a estudiantes colombianos que deseen acceder a los recursos académicos y a las facilidades científicas de la educación superior venezolana en todas las especialidades del conocimiento, por lo cual, al menos veinte mil de nuestros rebeldes e insatisfechos estudiantes colombianos, en vez de continuar perdiendo el tiempo en agobiantes marchas de protesta, lanzando bombas incendiarias contra la policía y oyendo las promeseras arengas de Petro en la Plaza de Bolívar, tienen ahora la preciosa oportunidad de liar sus bártulos y acudir a la hermana república bolivariana de Venezuela a disfrutar de la ocasión dorada de lograr sus metas y de paso aliviar la tremenda carga que en materia de necesidades presupuestales para la educación heredó el gobierno del presidente Duque.

Entonces muchachos, dejen de lado las múltiples carencias y defectos de nuestro sistema educativo, alisten sus maletas y apresúrense a “cogerle la caña” al locuaz dirigente bolivariano, viajar a Venezuela, agarrar por la cola y no dejar escapar la oportunidad de convertirse en exitosos y eficientes profesionales en todos los campos de la actividad productiva, indispensables en un país próspero y medianamente organizado. Aunque, como siempre, no faltan los pesimistas y aguafiestas que meten la cucharada y, con algo de razón y un tanto de mala leche, se preguntan:

¿Cómo puede explicarse que un país con tan promocionada capacidad y calidad académica de sus centros de educación superior pueda estar padeciendo una crisis general de tipo social, administrativo y económico de tal magnitud?

¿A dónde van a parar los médicos egresados de las facultades de medicina de un país donde no existen medicamentos ni vacunas y donde la gente enferma se muere de abandono y miseria en las puertas de los hospitales por falta de adecuada atención médica y carencia absoluta de los insumos más elementales y necesarios en cualquier modesto centro de atención sanitaria de primer nivel y en cuyas morgues estallan los cadáveres descompuestos por carecer de adecuados sistemas de enfriamiento y conservación de cuerpos humanos en condiciones mínimas de salubridad e higiene?

¿A qué alejado rincón del mundo irán a ejercer su profesión y a colaborar con su experticia en temas económicos los administradores y economistas entrenados por el eficiente y “sobrado” sistema educativo universitario de la revolución bolivariana, en vez de permanecer en el país y ayudar a corregir el desastre en el que se ha convertido su sistema monetario, la galopante e inconcebible inflación, esa si de record mundial y de paso, colaborar con sus luces a recuperar la otrora próspera y sana economía de Venezuela? Si, aquella misma recordada economía que hizo posible que al venezolano promedio se le conociera en el mundo entero por la célebre sentencia, “Está barato, dame dos”.

¿Y los ingenieros de petróleos egresados de las facultades especializadas propias del sistema educativo del país con las mayores reservas probadas del mundo, para dónde estarán emigrando?

¿Cómo es posible que teniendo a su disposición tal ejército de nuevos profesionales y especialistas preparados por centros universitarios dotados de tan espléndidos recursos académicos, las autoridades bolivarianas hayan permitido que la industria petrolera venezolana haya alcanzado tales niveles de abandono, ineficiencia y deterioro?

Una vez respondidas satisfactoriamente tales inquietudes y absueltas esas dudas, adelante, a echarle mano a la generosa oferta del inefable y robusto mandatario de la hermana República Bolivariana de Venezuela. ¡Buen provecho, muchos éxitos y feliz viaje muchachos..!