12 de junio de 2026

Gazapito electoral

7 de agosto de 2018
Por Cazador
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7 de agosto de 2018

Por Cazador

La novelería (o esnob, como la llaman los noveleros) es una plaga invasora con un poder invencible. Los noveleros (está bien: llamémoslos esnobistas, para darles gusto) imponen a diario al idioma decenas de anglicismos, porque sí, por capricho, sin importar el daño que le hacen a nuestra lengua. En eso son maestros los “creativos” de las agencias de publicidad   Por ahí en un anuncio de té, ya no hablan de arándano sino de cranberry. Ya dizque no podemos decir camioneta sino es-iu-vé. Más o menos así suena en inglés la sigla S. U. V. que corresponde a Sport Utility Vehicle, o sea un “vehículo utilitario deportivo”, que dizque es, según Google, un automóvil mixto que combina el pragmatismo de un turismo con la robustez de un todoterreno. Léase, un campero subido de lote (o lo que llaman “de alta gama”).

Bueno: que esos señores, en su afán de vender, importen vocablos, es problema de ellos. Lo que sí es problema de todos, es la introducción, en un texto que seguramente va a entrar en nuestra legislación, un anglicismo innecesario. La pregunta 5 de la llamada consulta anti-corrupción que se está promoviendo en estas calendas por estos pagos habla de obligar a los congresistas y demás corporados a rendir cuentas anualmente sobre “(…), gestión de intereses particulares o de lobbystas…”. ¿No dizque el idioma oficial de Colombia era el castellano? ¿Desde cuándo estamos escribiendo leyes bilingües? El Diccionario de la Real Academia trae lobby, así en cursiva, como extranjerismo. Pero no “lobista”. ¿Qué trabajo les habría costado decir “cabildero”, que es la palabra correcta? O, si les parecía rara, ¿por qué no usar “acciones de cabildeo”, que sí es término conocido por todos?

En fin. Ya no hay nada que hacer. Seguramente los tarjetones ya están impresos. Lo siento.