20 de octubre de 2020
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Por Miguel Orozco Juan José Amador, el renacer del ciclismo caldense

1 de octubre de 2020
1 de octubre de 2020

Por Miguel Orozco

El ciclista manizaleño Juan José Amador vive hoy sus mejores días luego de dos años de lucha y frustración . El miércoles 23 de septiembre recibió la noticia que fue absuelto de toda culpa por la Unión Ciclística Internacional (UCI), por el positivo que marcó en un control de doping con boldenona, en octubre del 2018. Ahora el pedalista correrá el calendario nacional. 

Es hijo de María Castaño y del expedalista profesional Santiago “Pingüino” Amador. Fue el segundo de tres hijos, detrás de Santiago y por delante de Valentina. Nació en 1998 en la capital caldense a pesar de que su papá es de Boyacá y su mamá del corregimiento de San Félix, en Salamina Caldas.

“Ellos desde muy pequeños se radicaron en la ciudad. Mi papá fue ciclista profesional y como a mi abuelo le gustaba tanto el ciclismo, llevaba a mi mamá a las competencias, entonces ahí se conocieron”, explicó el deportista de 22 años. 

Se crió en el barrio Cervantes en una familia a la que no le sobraban los lujos, pero a la que no le hacía falta nada. El fútbol fue el primer deporte que practicó con sus amigos del sector. Integró desde los cuatro años, la escuela de la Industria Licorera de Caldas, jugaba de lateral derecho o volante central por su contextura física. A los 12 años se salió del club, para pasar a la bicicleta.

Foto suministrada

A los ocho años su papá lo invitó a practicar el deporte de las bielas, tanto así que le había pedido una bicicleta prestada a la Liga de Ciclismo que nunca llegó, porque a su madre le generaba un poco de pánico esta disciplina deportiva, entonces le prohibió montarse en el tradicional caballito de acero en ese momento.

Amor por el caballito de acero

“Mi gusto real empezó a los 13 años cuando fui de acompañante de la delegación de Caldas a unos nacionales en los que mi primo Manuel Castaño iba a competir. La carrera fue en Risaralda y desde que vi cómo funcionaba todo durante la competencia le dije a mi papá que me regalara una bici porque me quería quedar ahí”, agregó.

Juan José recuerda muy bien que esa primera bicicleta era marca Gios, se la armó su papá, quien ya contaba con el almacén ‘Pingüino Amador’. En sus primeros pedalazos mostró un buen rendimiento, el entrenador le decía que si se cuidaba y entrenaba juicioso, iba a llegar muy lejos.

Para él fue sencillo sacrificar las fiestas o salidas hasta tarde, puesto que se considera un hombre de pocos amigos, además reveló que no ha encontrado esa persona que se convierta en su pareja, porque no quiere distraer la mente de ese sueño, mantenerse en la élite del ciclismo profesional.

“Yo lo que disfrutaba era salir a entrenar, hacer recorridos largos montado en la bicicleta, es que esa es mi verdadera felicidad. Lo que sí me dio muy duro al principio, fue el cambio de alimentación. Me gustaban muchos los dulces y el mecato, además estaba pasado del peso que necesitaba por lo que me mandaron una dieta estricta que me costó bastante, aunque al final me acostumbré”, recalcó. 

Problemas en carretera

Con 15 años fue a su primer campeonato nacional, para el cual se preparó de la mejor manera, ya que iba a competir en la contrarreloj individual. Ese día, el caldense vivió su primera frustración, debido a que en plena competencia sufrió un daño mecánico, que le hizo perder un minuto con sus rivales. Al final quedó sexto en la clasificación a 45 segundos del ganador. Si no hubiera sufrido el daño en su cadena, se coronaba campeón.

Con las lecciones que le habían quedado del año anterior y ya con 16 años de edad, Juan José pensó que el siguiente nacional, sí sería para él. Lo que nunca se imaginó, es que perdería la medalla de oro por cuatro segundos y con el percance que ni su equipo ni él, podían controlar.

“Yo voy haciendo mi prueba de la mejor forma, dando el máximo, entonces de un momento a otro se me atravesó una ambulancia que estaba dando reversa, por lo que me obligó a frenar y a perder el impulso que llevaba. Me dio mucha frustración cuando vi el resultado final, pero también alegría por conseguir una presea de plata para Caldas”, contó el pedalista. 

Paso al Manzana Postobón

Luego de haber corrido la vuelta al futuro con la Liga de Caldas en la que quedó sexto, a los 17 años fue fichado por el equipo 472, de Medellín, que era como las divisiones menores del Manzana Postobón. Llegó con ayuda del entrenador Rubén Darío Beltrán quien tenía cercanía al técnico paisa Óscar de Jesús Vargas.

En 2016 logró lo que siempre había buscado, quedarse con la medalla de oro de la contrarreloj individual en un campeonato nacional. Igualmente, representó al país en Trinidad y Tobago en unos Panamericanos con la selección de pista y consiguieron el oro en la prueba por equipos, eso hizo que los dirigentes del Manzana Postobón le firmaran un contrato.

“En el 473 éramos ocho ciclistas, sabíamos que iban a firmar solo al mejor de la temporada. Obtuve aparte de los oros son las selecciones Caldas y Colombia, algunas clásicas en las que competían equipos importantes. Los entrenadores de la escuadra dieron el visto bueno y firmé en el 2016 para competir en el 2017”, señaló.

Sueño interrumpido

El 2017 fue de ensueño para el ciclista de 1.82cm de estatura y 70 kg de peso. Cumplió la fantasía de ir a correr a Europa junto a deportistas que meses atrás veía por las pantallas de televisión. Al principio compitió en carreras de un día, luego estuvo en el Tour de Eslovaquia y en el continente asiático.

El 22 de octubre del 2018, ocho meses después de haberse hecho un control antidoping tras llegar de su gira en Asia, la UCI le notificó a Juan José Amador que había dado positivo por boldenona y lo suspendieron inmediatamente de toda actividad ciclística. Igualmente, el Manzana Postobón determinó no continuar como equipo de ciclismo Pro Continental.

“La notificación para mí fue muy extraña, yo no tenía conocimiento ni qué era eso. Inmediatamente me metí a buscar sobre la boldenona porque era una palabra nueva en mi lenguaje. Vi que era una sustancia que se utiliza para que el ganado aumente de peso, entonces me tocó sentarme a pensar cómo pudo llegar esto a mi organismo”, recordó. 

Estuvo encerrado tres días en un hotel de España porque no quería salir, la noticia lo había dejado desconcertado. Su familia fue la que se puso al frente de la situación, contrató al abogado Alejandro León, quien defendió en su momento a la triatleta Maira Alejandra Vargas, para que estuviera a cargo del caso.

El caldense tenía siete días para apelar la decisión frente a la UCI, por eso apenas llegó a Colombia lo único que hizo fue firmar los papeles que dejaron listos su familia y el jurista, además de pagar lo del proceso, para poder empezar su defensa. En ese momento, el deporte pedal ya era un segundo plano para el manizaleño.

“Yo dejé de montar durante casi dos meses, solo me movía de mi casa para ir a la iglesia. Todos me dieron la espalda, me echaron la culpa de la terminación del Manzana Postobón, me tildaban de tramposo y eso fue muy difícil para mí. La familia es la que siempre está en este tipo de situaciones, todos querían defender mi buen nombre” dijo. 

El renacer

Luego de haber trabajado en la hamburguesería de su hermano, en el almacén de su padre, en su negocio propio, dejar de un lado el ciclismo por un tiempo, haberse hecho pruebas en laboratorios, defenderse ante las personas que lo juzgaban y tratar de demostrar lo que parecía imposible, el miércoles 23 de septiembre del 2020, recibió tal vez la mejor noticia de su vida.

La UCI le envió un oficio en el que se le notificó que quedaba exonerado de toda culpa porque en su organismo no había una amenaza dopante. La boldenona se vio reflejada en su organismo, porque cuando llegó de un tour en China, su familia lo recibió con un asado, en el que la carne estaba contaminada con esta sustancia.

“Fue algo que espere todos los días, durante varios meses me levantaba a ver el correo por si me había llegado algo. La llamada de mi abogado para contarme lo que había pasado, me quitó un peso enorme de encima. Siempre dije que era inocente por eso tal vez no he llorado, lo haré el día que tenga otra vez un número de corredor en mi espalda”, aclaró Juan José. 

Estuvo entrenando un tiempo solo, la primera vez que salió a montar luego del suceso, hizo la ruta de Manizales- Irra, pero el cuerpo no le respondió y le tocó devolverse en un camión lechero. Luego lo empezó a hacer con amigos o ciclistas de la Liga, y hoy está listo para representar al Team Supergiros Alcaldía de Manizales Gobernación de Caldas.

En diciembre 2019 dejó de ser un deportista apoyado por la administración local, beneficio que espera recuperar con los buenos resultados que obtenga en las próximas competencias. Por ahora estará en la vuelta al Tolima,igualmente en la Vuelta de la Juventud.

“Sueño con volver a Europa, correr una gran vuelta, estar en un mundial, en unos olímpicos representando a mi país. Por ahora espero hacer el calendario nacional y prepararme de la mejor manera para conseguir medallas para Caldas en los Juegos Nacionales 2023”, concluyó.