7 de junio de 2026
Óscar Domínguez
Loro viejo sí aprende a mover las piezas
Entrando en materia, te juro por mi chihuahua que loro viejo sí aprende a jugar ajedrez. Basta con tener ganas y estar dispuesto a “desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo”, como en el soneto al amor de Lope de Vega.
Muy agradecido
Ya que “los hermanos pudientes del norte” como llamaba el general Torrijos a los gringos están hoy jueves de mucho Día de Acción de Gracias, aprovecho para dar algunas.
Lunes del ajedrez Los solitarios
Tienen el club de ajedrez por casa y los 64 cuadros blancos y negros por cárcel. Llegan con los primeros jaques del día y se evaporan a regañadientes con los postreros mates.
Gracias, Ramón Ignacio
Estaba en mora de agradecerle a Ramón Franco, de Corrales, Boyacá, el detallazo de haberme enseñado a jugar ajedrez hace varias décadas cuando estudiábamos para papas en el seminario de La Linda, cerca de Manizales.
Del bolígrafo al lápiz
El lápiz que suele esgrimir el presidente Petro en sus apariciones me recordó el bolígrafo que agitaba Darío Silva-Silva para despedir su noticiero Noticolor. Hace años, el periodista opita hizo el tránsito del turbayismo a la teología.
Papá Miguel
Desde que cubrí las campañas políticas de López Michelsen, Turbay Ayala y Belisario, no aparecía en mitines políticos. En la mañana del sábado 8 de noviembre salí a estirar estas octogenarias carnitas y me topé con “un genterío de gente”.
Tratado en siete palabras
Acabo de releer un insólito libro del que su propio autor, el maestro Tirso Castrillón, dijo sin exceso de humildad: “Es uno de los mejores libros que he leído”.
Medellín me entró por Manrique
Al viejo barrio fuimos a templar cuando la violencia nos expulsó de nuestro idílico terruño montebellense. En esa época era pésima idea ser liberal o conservador. El éxodo forzoso estaba a la vuelta de la esquina.
Morir el día de las brujas
Boris de Greiff (Medellín 1930) se abrió del tablero de la vida hace 14 años, el 31 de octubre, Día de las Brujas. Su calidad y calidez humanas disfrutan del sabático eterno. A su muerte, no quiso homenajes. Cremación en el barrio de los acostados y vamonós.
Disparates sobre Envigado
Según el historiador Manuel Uribe Ángel, la ciudad debe su nombre a las famosas vigas “que presentaban los más largos y finos troncos” utilizados en la construcción de los edificios.