3 de julio de 2026
Gustavo Álvarez Gardeazábal
Crónica de Gardeazábal El siguiente es Petro
Guerra avisada no mata soldado y si cae es por descuidado, pero ni en Colombia ni en la Casa de Nariño han querido interpretar como lo que son las campanadas imperialistas de Trump.
Crónica de Gardeazábal Pipe
Para demostrarnos que pese a los contratistas los vetustos partidos políticos y sus metodologías siguen existiendo, nos han invitado a ver el nacimiento, evolución y quizás hasta la consagración de Pipe Córdoba como candidato presidencial.
Crónica de Gardeazábal ¿Y si no resulta ser un cometa?
Obviamente, ante la abundancia de cuenta falsas de youtube donde pregonan con títulos escandalosos lo que no ha sucedido, muy probablemente lo primero que todos haremos será dudar y buscar dónde nos pueden decir la verdad.
Crónica de Gardeazábal Le hacen falta huevas
Un divertido debate se dio ayer en el carrusel de noticias de Blu sobre las causas y efectos de la calificación costeña de que a Fajardo le faltan huevas para ser candidato.
Crónica de Gardeazábal ¿Estaremos hablando mierda?
Hay tantas posibilidades de que Trump de la orden de bombardear los campamentos de Mordisco como de que el 3I Atlas modifique su ruta y se asome a mirar quienes somos.
Crónica de Gardeazábal Hugo. El último nachista
Llegó a ser senador, pero como nunca dejó de hacer favores, pudo conformar un equipo humano de solidarios que le acompañaron hasta en su jubilación.
Crónica de Gardeazábal La batalla de las momias
En Colombia ha sido costumbre casi siempre en las elecciones presidenciales votar en contra, no a favor. Con las reformas de la segunda vuelta y el surgimiento de las encuestas como preludio de la batalla final, el asunto ha ido cambiando.
Crónica de Gardeazábal La lenta agonía de la radio
Colombia se desarrolló en el siglo XX gracias a la radio. La llegada del transistor al promediar 1950, inició el desmoronamiento de la Colombia rural y dio paso a la nación urbana que hoy tenemos.
Crónica de Gardeazábal Un gobierno tan acosado que aburre
El asunto es que como todas las borrascas llegan a un punto en que son incontrolables y nadie a su vez le simboliza al colombiano común el camino de salida, el país debe alistarse para lo peor.