Afinador
Un viejo afinador de pianos ya con muchos deseos de dejar de trabajar, pero sin las condiciones económicas para hacerlo, decide acompañarse de un joven y brillante pianista, quien por circunstancias oscuras se ve obligado a abandonar su carrera triunfal y termina siendo ayudante del afinador, lo que no le era difícil dada su formación académica como músico.
Ese joven carece de familia y en el viejo afinador y su esposa, encuentra a quienes lo tienen como a un hijo y lo tratan con esa misma condición, tratando de llevarlo por el mejor camino, aunque no son muchas las aspiraciones luego de haber abandonado aquello para lo cual se preparó.
Era el ayudante perfecto. Como defecto físico, ese muchacho padecía de hiperacusia, lo que le permitía identificar con suma facilidad y en muchas ocasiones de manera dolorosa, la totalidad de los sonidos y de los ruidos que se daban en el ambiente.
Bastaba con que en su presencia se tocara una tecla del piano, sin darle continuidad, sin hacer combinaciones ni nada, para que el muchacho dijera con precisión de que nota se trataba, en lo que no se equivocaba nunca.
En uno de los trabajos ante una bella dama de origen oriental, acuden a una lujosa residencia con el fin de reparar su exquisito piano, el que dejan funcionando de la mejor manera.
La dama aprovecha la presencia de los dos afinadores y le pide al joven que le ayude con un trabajo doméstico, a lo que el viejo técnico musical revira de manera orgullosa, pero el joven no duda en ayudar a esa dama menuda, tierna, delicada, de bella voz y un toque de distinción que no repele a nadie.
Le arregla n su piano y le corrige la falla en su cocina, por lo que con el muchacho sigue en una relación de amistad al inicio y de amor al final, lo que es apenas lógico en personas jóvenes que están en contacto constante.
El muchacho, con su defecto sensorial identifica cualquier ruido o sonido, y lo precisa. Para que el sonido y el ruido ambientales no lo enloquezcan, usa constantemente audífonos que de alguna manera le ayudan a que ese volumen auditivo exagerado para él, normal para el resto de los humanos, no lo lleven al abismo.
Una banda de ladrones de residencias de alto costo, saben de su existencia y lo vinculan contra su voluntad para que les ayude a abrir cajas fuertes, que es donde los adinerados guardan sus objetos de valor. Con su hipersensibilidad auditiva es capaz de identificar plenamente el instante en que las claves se encuentran y generan la identificación de elementos coincidentes que permiten abrir esos elementos de alta seguridad.
Mientras la joven estudia piano en una academia de alta calidad y con uno de los mas grandes pianistas de todos los tiempos, el muchacho sigue su vida doble de afinador y ayudante de aquella persona a quien tiene por padre. Se desconocen todos los antecedentes familiares del pianista. No hay ninguna referencia a ello.
En uno de esos asaltos se apodera de un reloj de marca, de alto precio y se lo lleva como regalo a su novia. Esta de una vez entra en sospechas del origen de la joya y así se lo hace saber, por lo que de entrada rechaza el regalo, pero luego acepta quedarse con el mismo, cuyo propietario es nadie menos que su maestro de piano, a cuyas manos llega finalmente la joya.
En ese río de cine infantil y de aventura orientales en que se ha convertido el cine actual, que solamente está preocupado por la taquilla, lo que no es malo, porque el cine es una industria muy costosa, encontrar una cinta como esta, es casi un oasis para quienes siempre hemos gustado del cine, pero rechazamos de manera abierta esa cosa super comercial que se hace en la actualidad.
Solamente entendemos el cine como arte, pero no dejamos de comprender que también es una gran industria y las industrias se construyen para hacer plata, no para complacer a románticos que sueñan con expresiones creadores que dejen elevar los niveles de la imaginación.
Para los verdaderamente aficionados al cine arte, no es fácil asistir a las salas hoy día, que están llenas, pero de esos productos masivos, en lo que se han dedicado a crear muchas figuras con destino a la diversión de los niños, a veces con excelentes creaciones para ellos, en casi siempre con los mismos muñecos elementales que dicen bobadas y hacen esas cosas rutinarias que no demanden concentración alguna, al punto que desatender a la pantalla por momentos no impide en nada la comprensión de lo que se está viendo, porque al fin y al cabo se trata es de no tratar de comprender nada, porque todo se mueve en la obviedad facilista que no demanda esfuerzo mental alguno.
El Afinador es el actual oasis en la cartelera nacional y bien vale la pena disfrutar de una cinta de crimen (lo llaman aventuras), teniendo al lado la música de los grandes maestros compositores de obra para piano y conociendo algunos detalles técnicos de lo que es el uso y mantenimiento de ese instrumento, rey de la sinfonía.
Una producción entre Canadá y Estados Unidos, con la dirección de Daniel Roher, con un elenco encabezado por una nueva figura estelar como es Leo Woodall, al lado de Danna Rose Liu, de ascendencia oriental, quienes hacen los protagónicos, con eficiencia y calidad. Son dos muy buenos actores. Naturales. Sin fingir. Dejando ver a los personajes no a ellos mismos. En el listado de actuaciones se cuenta con Lior Raz, Dusttin Hoffman, en un breve y contundente papel en el que deja ver su calidad histriónica, que no tiene límite, cuando ya los años se le vinieron encima, y con la presencia de Tovar Felashuh.
Una película de acción, mezclada magistralmente con la idea de un filme de contenido esencial, especialmente en el campo de la música, e lo que se ha hecho tanta basura, pero con la existencia, igualmente de grandes clásicos que son parte de lo inmortal de la denominada séptima industria.
El viejo afinador cae enfermo. Por supuesto no lo protege ninguna póliza de seguros y debe asumir los gastos inmensos que tiene ese servicio en el país del norte. Cuando le dicen el valor de lo debido, decide aceptar la propuesta que le hicieron los asaltantes de casas de lujo y abrir cajas fuertes con la facilidad enorme que le da su condición auditiva, privilegiada para los demás, una tortura para él.
No solo consigue el dinero que necesita para cubrir la deuda de los gastos hospitalarios de su viejo protector, sino que se apoderad de joyas con las que halaga a su novia.
Los esfuerzos económicos que hace el muchacho y la rotura ética que se ha permitido no son suficientes para salvar la vida de aquel a quien quiere como a un padre. Este muere. Los cobros exagerados de la salud, al fin y al cabo, no son garantía de salvación de la vida, son apenas el cubrimiento de los inmensos costos que en todo el mundo significa estar enfermo.
En una hora y 49 minutos es posible mantenerse atento a un argumento que va dejando sorpresas y en cuyo sonido es posible identificar el mal del protagonista, especialmente con los poderosos equipos que hoy día ostentan las salas de cine, que siguen siendo encantadoras para quienes aprendimos a ver cine en los teatros, no en esas pantallas llenas de comerciales de la televisión, en las que no se persigue el placer de lo que es una buena película, sino el espacio de tener comerciales, muchos comerciales, de los que necesariamente se requieren para su sobrevivencia.
Daniel Roher conduce la cinta como para no dejar perder la atención de nadie. El sonido es de un gran poder, porque al fin y al cabo se trata de explorar un tema de salud que no es muy común, pero que es una gran realidad en un mundo moderno cada vez más lleno de ruídos de todos los órdenes, porque parece ser que ahora se desprecia el silencio y la forma de tratar de percibir los sonidos de la naturaleza.
Ahora, en el mundo de hoy, ya no es posible identifica y gozar de los sonidos, porque todo el espacio auditivo está copado por los grandes ruidos.
A veces esos ruidos se hacen insoportables para quienes poseen un sentido auditivo normal, fácil es imaginar la enorme molestia, angustia y dolor que se puede generar en quien han tenido un desarrollo de esta naturaleza que traspasa los niveles de la normalidad.
El Afinador es una película que deja oír mucho, que enseña un tanto y que permite conocer una historia con gran sensibilidad para la música universal.
La calidad de la nitidez del oído del Afinador, repele con el enorme ruido que constituye el devenir diario del mundo de hoy en todas partes.