En estado de zozobra
Aunque los señoritos bogotanos que manipulan burocracia, medios de comunicación y redes no quieren que nos enteremos, el país ha entrado en un estado de zozobra por los cuatro puntos cardinales. Aparentemente sería una consecuencia del criterio de mantener a los guardianes constitucionales del orden con las manos amarradas en los cuarteles. Pero, viéndolo en detalle, parecería el desarrollo de un plan siniestro, montado por una mente maquiavélica o una agremiación política subterránea que pretende desmoronar al país.
Al mismo tiempo, están sucediendo episodios pequeños, pero muy significativos: los bloqueos de grupúsculos de activistas a las hidroeléctricas de Cundinamarca que controlaba Enel; la toma de la estación Gibraltar por otro grupito, indudablemente coordinado, que busca impedir el suministro de gas al oriente del país; el peaje a las carreteras del Meta, suspendido por comandos que impiden su cobro, ha arreciado en los últimos días; los indios emberá volviendo a Bogotá guiados por control remoto; Ecopetrol, de culos, dando tumbos, engañándonos con Uchuva pero dejándonos sin futuro; los ejércitos de los traquetos subiendo el tono; el tal Frente 57 enfrentando en Silvia a la Dagoberto Ramos y en la montaña tulueña al batallón de montaña que consiguió Dilliam de tanto chillar.
Parecería que existiera un muy bien elaborado esquema para destruir el sistema burgués montado sobre el orden democrático, los regímenes bancarios, las concesiones de carreteras y servicios públicos. Por eso no hay medicamentos de las EPS y obligan a cerrar, a sangre y fuego, las oficinas de Supergiros. Pero, como lo hacen en una operación avispa por todo el país y minando en pequeño distintas estructuras de funcionamiento, en los cenáculos bochincheros de los señoritos bogotanos ni cuenta se dan.
Las universidades, bombardeadas económicamente, confundieron el oficio de educar con el de castrar mentalmente a sus integrantes. Pero eso sí, nos estamos acomodando para no tener que actuar y no darle gravedad a lo que presenciamos.