4 de julio de 2026

Ecopetrol se fue de culos

2 de octubre de 2024
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
2 de octubre de 2024

Crónica 975 de Gardeazábal

El 31 de mayo del 2022, dos días después de la primera vuelta presidencial, la acción de Ecopetrol estaba en bolsas a $3.120. La empresa tenía un valor entonces de casi 129 billones de pesos. Hoy la acción está en $1.900 y Ecopetrol vale solo 75.2 billones de pesos. En 2 años, Petro ha logrado, con sus medidas antiextractivistas, su apoyo a una gerencia ignorante y populista y una serie de declaraciones públicas inoportunas y provocadoras, que la empresa más importante de los colombianos se demerite en un 40%.

La nación es dueña del mayor porcentaje de acciones de Ecopetrol; los minoritarios son los particulares, pero como es la empresa más grande del país, cotiza en la Bolsa de Nueva York y de Bogotá y, como tal, está sometida a las reacciones del mercado y a la valoración diaria de sus rendimientos. Petro y la sacerdotisa de la secta antiextractivista, que fungía de ministra de minas, resolvieron de arrancada, sin medir las consecuencias, suspender la exploración y explotación de gas y petróleo en Colombia para, dizque, contribuir al deseo mundial de disminuir el uso de combustibles fósiles.

Ecopetrol había tenido éxitos en los últimos años y amplió su portafolio con la compra de ISA y su expansión y administración futuras con un manejo corporativo profesional y lejos de la politiquería. La sumatoria de ISA y Cenit la convirtió en la segunda compañía de transporte energético de América Latina. De un plumazo desbarataron todo lo conseguido, echaron a los profesionales con experiencia que la habían sostenido en primera fila, los cambiaron por ineptos, cancelaron actividades de producción, eliminaron taladros y, por veto público de Petro, renunciaron al fracking en Colombia y se negaron a aumentar el capital en la sociedad con Occidental Petroleum, cortando de una el crecimiento a un millón de barriles diarios.

Como consecuencia de todo ello, a Ecopetrol se la ve yendo de culos, al país perdiendo la mayor renta y a Petro y su secta saboreándose satisfechos por el daño causado.