Dar y compartir
La gente disfruta la navidad y tienen todo el derecho a hacerlo. Muchas personas aún se acogen a las costumbres espirituales y otros solamente se dedican a la fiesta y la parranda. Y aunque debía ser una celebración mas espiritual que material, esto último hace que verdaderamente haya muchas personas desvalidas, que no tiene siquiera para su alimentación, menos para adquirir un pequeño regalo para los suyos y eso hace muy dolorosa esta época, no solamente para ellos, sino también para quienes al menos nos preocupamos del prójimo.
Escuchar hombres mujeres y niños solicitando una ayuda. Se ven cuadros desgarradores de jóvenes parejas, con niños, algunos de brazos, pidiendo cualquier cosa para su sustento.
Empiezo a pensar en los demás, los que no tiene
trabajo, en los niños, que hacen cualquier labor con tal de recibir algún ingreso, no importa que les violen impunemente sus derechos, en general en los que no tiene nada y tratan de lograr un mínimo ingreso mediante la mendicidad, en fin, en muchas personas que tiene serias dificultades para subsistir.
Esta dramática situación me hace recordar uno de los libros que han pasado
por mis manos y que ya hace varios años revisé, Las 7 leyes espirituales del éxito, del médico y escritor Deepak Chopra, ganador del Premio Nobel de física en 1998.
De esas 7 leyes, me gusta leer, hablar, escribir, profundizar, practicar, aquella que dice: La Ley del dar y por eso hoy, en esta columna quiero compartir con ustedes amables lectores, cortos, pero reales mensajes de éste edificante documento, del galeno.
“El universo opera por medio de un intercambio dinámico… Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo.
Frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja circular, comienza a coagularse y a estancarse. Por ello debemos dar y recibir a fin de mantener la riqueza y la afluencia.
Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.
Cuantas más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado.
Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad tiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia.
En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos alegría, démosles alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza.
La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar, de iniciar todo el proceso de circulación, es tomando la decisión de que cada vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo.
No es necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración. En realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales.
Obsequios, como interesarse, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada.
Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.”
Conjuguemos, practiquemos el verbo compartir, que siempre nos producirá una inmensa alegría.
“ Si la moderación es una falta, entonces la indiferencia es un crimen”
Jack Kerouac